Una abuela de La Plata es la protagonista de una de las historias más emocionantes que se conocieron desde el comienzo de la pandemia. Se trata de Emilce Spárano, una mujer de 83 años que se quedó ciega y teje solidariamente para ayudar a chicos y chicas de sectores vulnerables de la ciudad.
A pesar de su condición de no vidente, durante la emergencia sanitaria la vecina de Tolosa elaboró cientos de gorros y bufandas para La Plata Solidaria, que los platenses pueden comprar con leche, azúcar, cacao o galletitas. Esos productos después son repartidos en comedores donde todas las tardes los menores van a merendar.
Emilce es jubilada docente y en sus más de 50 años como maestra en escuelas rurales siempre estuvo atenta a las necesidades de sus alumnos. Con la llegada de la cuarentena tuvo más tiempo libre y necesitaba mantener la cabeza ocupada, por lo que logró tejer más de 150 prendas: "Es una forma de sentirme útil y colaborar. El encierro me hacía mal y entonces me dediqué a tejer para mantener mi cabeza ocupada. Los chicos de La Plata Solidaria y mantitas solidarias me acercaban lana y yo tejía y guardaba. No creía que había tejido tanto", expresó desde su casa.
"Toda mi vida anduve por escuelas rurales y se lo que es para un niño sufrir frio, me parece muy bueno que se puedan cambiar por alimentos. Una parte la hemos enviado a la Casa Ludovica del Hospital de Niños y ahora esperemos que sirvan para la linda tarea que hace La Plata Solidaria y los merenderos en la ciudad", agregó.

Sobre cómo aprendió a tejer, explicó que fue una enseñanza de su madre que desde chiquita le indicó cómo era el arte del tejido y el bordado: “Cuando teníamos siete o nueve años, con mi hermana jugábamos a hacerle ropa a una muñeca que teníamos en casa. Después le tejí a mis hijos, más tarde a mis nietas y ahora, lo hago para ayudar”.

Por su parte, el coordinador de La Plata Solidaria, Pablo Pérez, reconoció que sabían que Emilce estaba tejiendo pero que se sorprendieron con la cantidad de ropa elaborada: "Sabíamos que estaba tejiendo, pero no prestamos mucha atención en cuanto a la cantidad. Hoy nos sorprende con decenas de prenda de lana. Y como la mayor demanda en los merenderos de la ciudad, a los que ya hemos provisto de ropa de abrigo luego de la colecta realizada en plaza Moreno, es leche, azúcar, cacao y galletitas, les ofrecemos a todos los vecinos de la ciudad estas hermosuras a cambio", concluyó.