En diálogo con este portal, su titular Pedro Perrotta insiste en que "La Plata sigue dentro de las ciudades con el mayor índice de accidentes y muertes. Hace años que viene liderando esto y las políticas públicas no funcionan". "La disposición de la plata que se recauda con respecto al estacionamiento medido, que en esta ciudad es bastante, es de libre disponibilidad. Esto quiere decir que el Municipio la puede gastar en lo que quiere, y se supone que si el Municipio recauda el dinero por estacionamiento medido, tiene que invertir en mejores móviles y en medidas que impacten en el tránsito y seguridad vial. Y esto no pasa", agrega.
"Cuando hay un operativo de seguridad en La Plata se busca más la imagen que la efectividad. Se va a Plaza Moreno, Plaza Italia, diagonal 74. Pero andá a hacerlo allá a 520 y 160 y más para arriba, que es donde hay más muerte", reclaman desde la ONG. "Lo que se hace en La Plata desde hace muchos años no es lo que necesitamos los platenses. Vos te parás a las 10 de la mañana, a las 3 o 5 de la tarde o a las 11 de la noche o a las 2 de la madrugada en un semáforo, te quedás un ratito y no parás de ver infracciones; acá las motos circulan sin luces y los motociclistas sin cascos, y van a una estación de servicio y cargan nafta como si nada. Acá pasan cosas que en otras ciudades no. Lo que hace falta es educación y control", concluyen.
En la Municipalidad son más optimistas. Es que toman como parámetro las cifras de años anteriores y al momento de la comparación, remarcan que el descenso de víctimas fatales es notorio: 105 muertes en 2017 contra las ya detalladas 59 en 2019 y 35 en 2020. Para la gestión de Julio Garro, la clave es "el trabajo de señalización de la vía pública, la demarcación de calzada en las ochavas para el cruce de los peatones, y algo que ha generado mucha conciencia ciudadana es el tema de las fotomultas y radares de velocidad. Es un resultado bastante positivo; se redujo mucho la mortalidad en accidentes y esto tiene que ver también con la creación del SAME". Todas las semanas se encargan de difundir las imágenes del accionar de las ambulancias que llegan al lugar del accidente para atender a los heridos, captadas por las cámaras de seguridad y revisadas en tiempo real en el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM).
Por multas de tránsito en nuestra ciudad se dictan en el Juzgado de Faltas sentencias por cerca de 7 millones de pesos al mes. Los castigos son de todo tipo: no usar el estacionamiento medido, mal estacionamiento, exceso de velocidad, conducir hablando por celular y demás. Por otra parte, la recaudación de la Comuna gracias al estacionamiento medido varía todos los meses y es difícil exponer un número en este contexto, porque producto de la pandemia de coronavirus estuvo suspendido durante varias semanas -recién en julio se reactivó el cobro-. Entre octubre de 2020 y marzo de 2021, el medido funcionó con normalidad -a medias, en verdad- y en promedio la Municipalidad recaudó 11 millones y medio de pesos por mes, según datos de la gestión local.
LA VOZ DEL PUEBLO
Consultados por este portal, platenses y visitantes de distintas edades que día a día frecuentan el casco urbano y la periferia, se toman unos minutos para analizar qué es lo que pasa en las calles de La Plata, cuáles son sus reproches, sus sugerencias y sus autocríticas, y responden acerca de toda esta problemática que más allá de cifras y medidas que tienen un impacto relativo en el ordenamiento del tránsito, sigue sin poder solucionarse.
Federico llegó a la ciudad de las diagonales en 2003 cuando vino a estudiar y todavía se sorprende de lo mal que se maneja acá: "El tránsito en La Plata es desastroso; el aumento del parque automotor y la falta de obras y decisiones para enfrentarlo son elementos claves para entender este panorama, que se suma al manejo imprudente de buena parte de los conductores". Lo mismo plantea Matías, un platense que maneja hace dos décadas y según él, "a medida que pasa el tiempo todo funciona peor en el tránsito de esta ciudad: hay más autos y todo es un verdadero caos porque al no haber ningún tipo de control ni castigo, cualquiera hace lo que quiere. Acá todos se piensan que van solos por la calle y la falta de respeto que hay no la vi en ningún otro lugar".
"Como un caos", responde Lucrecia cuando se le pide que defina al tránsito local. Ella se desplaza caminando y en transporte público los cinco días de la semana para ir a trabajar y no duda cuando tiene que definir cuáles son los peores comportamientos de la gente en la calle: "Autos y camionetas estacionados en doble fila, motos que no respetan los semáforos, bicicletas que nunca frenan ni respetan ningún tipo de señalización, y peatones que cruzan por cualquier lado y sin mirar". María Norma, que hace años se maneja en bicicleta, coincide: "El tránsito en esta ciudad es caótico, egoísta y desorganizado. Noto un gran individualismo y egoísmo en los diferentes conductores; nadie respeta ni tiene presente al resto de los actores que circulan. En mi caso, al movilizarme en bicicleta, tengo que tener en cuenta lo que voy a hacer y lo que hace el otro, ya sean peatones que cruzan por donde no corresponde o vehículos que de repente paran en medio de la calle o abren las puertas sin mirar atrás. Y obviamente el primer lugar de los peores comportamientos es el del estacionamiento en doble y triple fila, tan habitual en esta ciudad que podríamos decir que a esta altura está naturalizado".
"Es un verdadero caos y no solo como motociclista, sino también como peatón, ciclista, pasajero en micro, todos incumplimos las leyes, me incluyo. Y no lo he visto en otras ciudades en las que me ha tocado estar. El que maneja en La Plata no tiene consideración por nadie, por el que va al lado, el que va atrás, por nadie. Van en una burbuja y eso se traslada a otros. Lo peor que veo son dos cosas; lo primero y principal es la impunidad que tienen los que estacionan en doble fila: es muy asombroso cómo de un momento a otro se frenan a mitad de cuadra. Y lo segundo es la cantidad de gente que pasa en rojo, eso es impresionante, con lo peligroso que es", expresa Gabriel.
Leonardo es chofer de micros desde hace 23 años. "El tránsito acá en La Plata está bastante fulero, por no decir barbaridades. Nadie respeta nada, es muy complicado andar en la ciudad de La Plata. La gente no respeta el semáforo en rojo, no respeta la prohibición de estacionar en doble fila; la gente no respeta nada en el tránsito de La Plata", opina. Hernán, que maneja un taxi varias horas por semana, también habla de "caos" y se explaya: "Es necesario entender que el tránsito no solo está compuesto por los autos que recorren las calles, sino también por los peatones que deben cruzarlas. En ese marco, el conductor platense está acostumbrado al peatón de esta ciudad, algo a lo que quienes no residen acá no, por ese motivo se agarran la cabeza cuando bajan por la autopista y llegan a nuestra ciudad".
"Como peatona a veces cruzo la calle por lugares donde no corresponde, confiando en que por prioridad los automovilistas van a dejarme pasar o van a frenar", es la autocrítica de Lucrecia, de 30 años. Aunque en su defensa parece salir Leonardo el chofer: "Los taxis paran donde ellos quieren", dice y le pide a las autoridades que "en la calle deberían hacer más controles para que la gente no estacione en doble fila, para que no paren donde no deben parar porque está prohibido, como en las paradas de micro". "Para mí no se salva nadie", sostiene con dureza Matías y va más allá: "Tanto los conductores de cualquier tipo de vehículos como los peatones, se manejan sin reglas porque saben que no pasa nada; siga siga. Si la Municipalidad quisiera recaudar plata en serio lo único que tienen que hacer es ponerse en cualquier esquina todos los días y se harían un festín. Ni para eso sirven".
Federico, que maneja para ir al trabajo todos los días, enumera las faltas graves que nota en la calle: "En cuanto a la conducción, las altas velocidades, el no respetar las prioridades en los cruces, el no usar las luces para anticipar maniobras, las motos de los deliverys que no frenan y andan sin luces, y el comportamiento de colectivos y taxis que muchas veces parecen tener leyes que sirven para ellos solos, entre otros. Después, apenas hay un corte en alguna calle céntrica, el colapso automático que se produce en diez cuadras a la redonda transforma a los conductores en personas que no están regidas por ninguna norma de tránsito, es el reino del sálvese quien pueda, un escenario que se repite casi a diario".
"Hay miles de comportamientos reprochables: conductores que esperan los semáforos montados en las sendas peatonales, ansiosos que comienzan a cruzar cuando el semáforo aún no los habilita, ciclistas que circulan por la noche sin luces o que durante la jornada no respetan los semáforos, motociclistas que sobrepasan por la derecha, y así podríamos seguir durante todo el día", dice Hernán en un descanso de su jornada arriba del taxi.
PROPUESTAS Y AUTOCRÍTICAS
Conductores y peatones están envueltos en una maraña de malos comportamientos que por momentos contagia a todos por igual. Y en esta ciudad sucede algo particular cuando transitan la calle: todos creen tener razón. Por eso, aprovechando este contexto tan platense y ya entrados en tema, los entrevistados reflexionan sobre dos cuestiones: cuáles son las medidas que según ellos deberían implementarse para ordenar este caos y cuál es la autocrítica que hacen como principales actores del día a día entre las diagonales.
"Las medidas efectivas se podrían lograr solo a largo plazo. La educación y el respeto son los valores fundamentales -que hoy no existen- y que generarían el verdadero cambio. Mientras tanto, mayores controles y sanciones serían las medidas más efectivas a corto plazo", piensa la ciclista María Norma. "Se necesitan campañas fuertes de concientización en los medios de comunicación locales; campañas y acciones en los distintos niveles del sistema educativo; también mayores controles en la calle y aplicación de multas. En algunos cruces es fundamental que sumen semáforos -se me ocurre la intersección de 9 y 54, pero los ejemplos son muchos-; además de fomentar el uso de bicicletas acondicionando espacios para esto: lugares seguros donde poder atarlas, préstamo, más bicisendas o bicisendas que funcionen como tales, porque por ejemplo en la del centro comercial de calle 12 no se respeta bajo ningún punto de vista su función", opina Lucrecia.
Y con respecto a las bicisendas, una de las innovaciones del Municipio en los últimos años, Federico también pone la lupa en su diseño, además de en otros puntos: "Siempre creí que el tránsito se soluciona fácilmente con la educación del conductor y el respeto a algunas pocas normas simples, pero esto también tiene que estar acompañado de medidas inteligentes del Municipio: si deciden poner una bicisenda en una de las calles más transitadas y angostas de la ciudad, como 12, lejos estamos siquiera de entender el problema. Una buena medida sería que haya avenidas exclusivas para transporte público en las horas pico y un control del estacionamiento que no tenga solamente una finalidad recaudatoria sino organizativa. También que algunas dependencias gubernamentales salgan del colapsado centro de la ciudad hacia otras áreas menos transitadas sería una medida inteligente para descomprimir el tráfico".
"Para ordenar este caos de una manera inmediata, son claves dos cuestiones: primero, la obtención del carnet de conducir no debe ser un trámite similar a ir al kiosco para comprar chocolates, sino que debe constar de verdaderos cursos teóricos y prácticos sostenidos a lo largo de varias semanas y con objetivos reales, para que no se resuelvan como exámenes de escuela primaria en un aula parecida a las clases del Profesor Jirafales. Y segundo, controles estratégicos y eficaces y sobre todo multas efectivas contra quienes violan las leyes todo el tiempo: auto en doble fila, giro a la izquierda o pase en rojo, multa millonaria inmediata y obligación a un curso de tránsito por seis meses. Y si reincide, quita del carnet por dos años", sentencia Matías. "La concientización, en la escuela y los más grandes, en todos los ambientes. Pero no de las consecuencias, sino de lo que genera un buen manejar: yo mostraría una ciudad que se rige de manera correcta con las reglas, el orden, la tranquilidad. Y también le daría un megáfono a los de Tránsito para que exponga y deje en evidencia al que deja el auto en doble fila, al que cruza por mitad de cuadra, a las motos que encaran por la vereda o en contramano", agrega Gabriel.
Hernán, con toda su experiencia arriba del taxi, dice que "en primer lugar y antes de pedirle a la gente que cumpla con las normas, es menester exigirle a las autoridades que se esmeren en hacerlas cumplir. Si algo queda en evidencia en esta ciudad, es que a las autoridades no les interesa esto último, de hecho, queda en el aire la sensación de que buscan que la gente las rompa para poder cobrar la multa. Cuando las sanciones apunten a la corrección y no a la recaudación, muchas de las faltas que hoy son norma, pasarán a ser algo poco común. Todo ello podría resolverse reubicando los semáforos, las sendas peatonales y las líneas de frenado, que en la capital provincial están mal ubicadas y que desde hace más de 30 años, ningún funcionario parece notar. Otro punto a mejorar debería ser la forma en la que se evalúa la entrega de las licencias, en las que no hay garantía de que quienes las obtienen tengan un desempeño fluido en el tránsito. Porque esquivar vallas y estacionar no garantiza desenvolverse bien en un mundo de autos frenando y acelerando".
"Yo hace 23 años que soy chofer y en todo este tiempo las empresas de colectivos fueron mejorando mucho; por ejemplo se implementó un curso para los choferes en donde te guían para andar en la calle. Eso va mejorando día a día; creo que de acá a cinco o diez años más los micros van a andar mucho mejor todavía", concluye con optimismo Leonardo. Por su parte, el resto se sincera y admite que por momentos no puede escapar del descontrol y aporta su cuota: "Al estar dentro del caos uno se suma al lío; muchas veces cometemos imprudencias cuando bien podríamos pensar un poco y perder unos segundos a cambio de aportar un grano de arena para mejorar el tránsito. El mal manejo es contagioso", resume Federico arriba de su Gol Trend.
María Norma coincide: "A veces el tránsito es tan desordenado que terminás haciendo cosas que no corresponden y tal vez influyen en la circulación del otro. Sin embargo creo que esta ciudad no está preparada para el tránsito de ciclistas; no existe el registro de los mismos por parte de los conductores y mucho menos por parte de quienes organizan la circulación". "La autocrítica es que los motociclistas somos los que menos cumplimos con lo básico para transitar, que termina generando más caos. Muchos no usan casco, cuántos deliverys van sin luces adelante y atrás, y más. En La Plata nadie lo hace cumplir", cierra Gabriel. "El conductor platense está acostumbrado al tránsito platense, y por eso para generar un cambio debería hacerse desde arriba hacia abajo. El conductor es hijo del rigor, pero cuando siente que le meten la mano en el bolsillo, busca atajos para evitar cumplir la reglamentación vigente. Si desde el Municipio dejaran de ofrecerles a los conductores motivos de queja servidos en bandeja, podrían exigirles en consecuencia y el tránsito mejoraría sin dudas y en un lapso muy corto", se despide Hernán.