“La enfermedad me hizo otra persona, te deja secuelas y tuve que cambiar cosas del día a día”. El que habla es una persona que logró vencer al coronavirus. Cualquiera podría pensar que se trata de un paciente mayor de edad o con alguna patología de riesgo, sin embargo, el relato de es de Bautista Seco, un joven de 22 años y sin ningún problema de salud, que se repuso del virus pero que dejó secuelas en su cuerpo.
En diálogo con 221Radio, el estudiante de la UNLP indicó que todo comenzó en noviembre pero cuando le dijeron que había contraído COVID-19. “ Tuve coronavirus en noviembre sin saber cómo me contagié. Empecé con síntomas leves pero después la pase muy mal”, manifestó.
Bautista remarcó que “los síntomas de un coronavirus heavy no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Fue una experiencia muy fea”. Y agregó: “Quedé internado por precaución y no entendía que estaba pasando. En ese momento tenía 21 años y nunca había tenido una enfermedad respiratoria”.
Con el correr de los días, la enfermedad fue avanzando y bajó a los pulmones. “Me pusieron una mascarilla de oxígeno y me medicaron con Paracetamol. No llegué a utilizar respirador pero me detectaron una bronquitis. Fueron cuatro días de fiebre”, señaló. Además, dijo que sintió un cansancio que “no sucede en ninguna otra enfermedad”.
Su internación generó la preocupación de sus amigos y amigas que, como sucedió en varios grupos, no veían en el coronavirus algo porqué preocuparse porque los más afectados eran los mayores de 60 años o personas con patologías de riesgo. “Me convertí en el ejemplo de mis amigas y amigos, porque tengo 22 años y la pase muy mal con la enfermedad”, afirmó.
Por último, reveló que ya recibió la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 y se esperanzó con que la pandemia termine pronto. “Vacunarme fue una alegría inmensa. Pensé que eso iba a pasar en diciembre y se adelantó cinco meses. Veo el final del túnel muy cerca”, concluyó.