El jefe de asesores del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Enio García, se mostró conmocionado por la superación del umbral de 100.000 víctimas fatales del coronavirus desde el inicio de la pandemia, pero afirmó que las medidas sanitarias impuestas para frenar el virus sirvieron porque "el peor escenario fue evitado".
El funcionario indicó a El Destape Radio que la situación "podría haber sido mucho peor sino se hubieran tomado" y remarcó que al principio de la pandemia "hubo un consenso muy fuerte, cuando se veía lo que pasaba afuera, y empezaron los primeros casos acá". "Se cumplía la cuarentena, pero luego se empezó a cuestionar la pandemia y las medidas", agregó.
El Gobierno nacional decretó cinco días de duelo nacional por la muerte de más de 100.000 personas víctimas del coronavirus en el país y el funcionario provincial señaló al respecto que "es difícil hablar de los muertos, porque son vidas que se perdieron y no hay vuelta atrás, pero desde la gestión también vemos que se hicieron un montón de cosas para evitar las muertes".
El funcionario destacó que "el exceso de mortalidad que tuvimos en la provincia está dentro de los números que tienen los países que mejor manejaron la pandemia" y, en ese sentido, destacó que "en la provincia no faltaron camas, un tema que en otros países produjo mayor cantidad de muertes".
Respecto a la variante Delta, García explicó que es imposible evitar que se disemine, pero la “única manera de retrasar su circulación es con el aislamiento en hotel, que es el más funcional porque todos los estudios que hay apuntan a que el lugar que más trasmite es el domicilio”.
En esa línea, subrayó que el Gobierno intenta “ganar tiempo” con las restricciones vigentes para retrasar lo máximo posible la entrada y circulación comunitaria de la más contagiosa variante de coronavirus.