Con el avance de la vacunación masiva en el país y fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, que ya habilitó la inoculación libre para los mayores de 35 años, todavía es necesario seguir fomentando el respeto de los protocolos sanitarios y los cuidados personales, porque si bien es un gran alivio, no significa el fin de la pandemia.
Hay una idea generalizada flotando en el aire de que con la vacunación uno ya puede volver a la vida normal. Y no es así. Si bien es cierto que a las dos semanas de recibir al menos una dosis, el organismo cuenta con la inmunización de la vacuna aplicada, los cuidados hay que mantenerlos. En caso de un contagio de coronavirus los efectos y sobre todo los riesgos y gravedad del cuadro serán mucho menores a diferencia de una persona no vacunada. Pero hay que actuar de la misma manera de siempre, siguiendo el protocolo comunicado hasta el hartazgo por las autoridades sanitarias.
El aislamiento en los hogares continúa siendo fundamental ya que, según los expertos, todavía investigan día a día el proceso y los avances de esta enfermedad y no se conoce con precisión si la vacunación impide o no que las personas inoculadas puedan transmitir el virus a otros.
En caso de dar positivo, por más que uno ya esté vacunado se lo va a considerar como caso sospechoso desde el primer momento en que manifieste síntomas compatibles con el COVID-19. Entonces se deberán hisopar ante la indicación médica. Si la prueba da negativa, se recomienda repetirla.
Todas las personas que ya completaron el esquema de la vacuna y den positivo deberán guardar cuarentena y aislarse, al igual que si no se hubiesen vacunado. Se recomienda evitar el contacto con personas vulnerables y con personas no vacunadas. Y por supuesto que se deberá seguir usando barbijo cuando interactúen con otras personas. No se puede ir a eventos multitudinarios.
Todas vacunas están hechas para disminuir la infección, para evitar la gravedad de la enfermedad y en el peor de los casos la muerte. El porcentaje de inmunización es elevado en este sentido, o sea que una persona vacunada tiene muchas menos chances de un cuadro grave de coronavirus. Pero ninguna entrega una protección total frente a un patógeno como para decir que esa persona tiene riesgo cero de contagiarse si tiene contacto con él.
Los médicos y los científicos coinciden en que seguiremos viendo casos de pacientes vacunados que se contagian de coronavirus, pero gracias a la inoculación, con infecciones leves.