miércoles 29 de abril de 2026

Una médica de La Plata lideró un estudio en pacientes con COVID que necesitaron respirador

Elisa Estenssoro dirigió el estudio sobre los pacientes en cuidados intensivos que le valió la publicación en la revista The Lancet Respiratory Medicine.

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La pandemia por coronavirus contabiliza más de 4 millones de víctimas en el mundo y puso el foco en la importancia de las unidades de cuidados intensivos en los hospitales y la escasez de médicos especialistas en terapia.  

En este marco, Elisa Estenssoro, con más de 40 años de trabajo en terapia intensiva, coordinó el primer estudio en Sudamérica sobre pacientes con COVID-19 que requirieron respirador. La especialista estudió en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), hoy es líder mundial en la investigación de cuidados intensivos y el estudio que dirigió fue publicado en la revista The Lancet Respiratory Medicine

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En el 2002 empezó el estudio sobre las personas que llegan a terapia intensiva y necesitan ventilación mecánica, cuáles son los factores de riesgo y quiénes tienen más probabilidades de sobrevivir.  

Como parte de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), Estenssoro estuvo a cargo de la coordinación de 134 investigadores que llevaron a cabo el primer estudio con pacientes con COVID-19 que necesitaron el uso de respirador debido a la neumonía grave que provoca el virus. 

La investigación SATICOVID implicó el seguimiento de 1.909 pacientes que ingresaron a unidades de terapia intensiva entre el 20 de marzo y el 31 de octubre de 2020. En concreto, se realizó en 63 unidades de cuidados intensivos de ocho jurisdicciones argentinas y demostró que el promedio de edad de los pacientes en terapia con respirador fue de 62 años durante el 2020

Entre los pacientes recuperados, la media era de 58 años contra el promedio de víctimas que rondaba en los 64. Otro dato que surgió del análisis demostró que el 57,6% de los pacientes en terapia intensiva con respirador fallecieron. “Puede llamar la atención el porcentaje, pero la mortalidad en pacientes en terapia intensiva con ventilación mecánica fue bastante similar durante la pandemia por gripe de 2009 en Argentina″, explicó Estenssoro en diálogo con Infobae. 

“En la Argentina, no se registró demora en el acceso a las camas de las unidades de terapia intensivas. Más que nada hubo estrés del personal”, señaló Estenssoro.  

La investigadora, que dirigió la unidad de cuidados intensivos del Hospital Interzonal de Agudos San Martín de La Plata hasta marzo pasado, señaló que el 47% de los pacientes que necesitaron respirador padecían hipertensión, un 44% obesidad y un 30% diabetes como condiciones previas al coronavirus. Además, el estudio puntualizó que el 8% de los pacientes con respirador no tenían patologías previas y el 14% eran fumadores.  

“En la unidad de cuidados intensivos están los pacientes más graves de todas las especialidades médicas. Por lo cual, los profesionales de esta especialidad tenemos que estar actualizados para tratar las complicaciones de cada enfermedad. También hay muchas cuestiones tecnológicas. La tecnología para la ventilación mecánica va evolucionando y se adapta para brindar un mejor seguimiento a los pacientes”, explicó la doctora. 

Dentro de cada unidad de cuidados intensivos hay médicos, enfermeros, kinesiólogos y personal de limpieza. “En terapia intensiva se trabaja en equipo. No queda opción. El rol de cada uno es clave para que los pacientes puedan recuperarse”, resaltó la médica. Incluso la atención a la limpieza del espacio es vital: los pacientes críticos tienen mayor riesgo de padecer infecciones hospitalarias. 

Estenssoro, que además forma parte del comité de expertos que asesora al Gobernador bonaerense Axel Kicillof, explicó que durante la primera ola de coronavirus no había vacunas, por ende muchos profesionales se contagiaban y otros debían aislarse por contacto estrecho, dando por resultado una sobresaturación del poco personal disponible para la atención en terapia intensiva

La pandemia obligó al personal de salud a tener en cuenta factores como el protocolo de última cama. “Cuando hay limitación de camas, se activan protocolos de asignación de recursos, y se siguen criterios que tienen que ver con la evaluación de la gravedad y la potencial capacidad para recuperarse en cada paciente”, expresó. 

Los médicos también fueron testigos de la falta de comunicación entre los pacientes y sus familias, las cuales debían permanecer aisladas. A partir de esto, se implementó que las personas en terapia intensiva pudieran utilizar celulares o tablets para realizar videollamadas como una manera de sentir la compañía de sus seres queridos. "Muchas veces, el personal de salud los ayuda para conectarse”, explicó la investigadora platense.

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