Hace poco menos de un mes, en La Plata se repitieron como un eco los nombres de Florencia Sandoval y Cielo Deluca. Fueron asesinadas en Los Hornos por Juan Soto, un policía de la provincia de Buenos Aires que decidió quitarse la vida tras matarlas con una crueldad extrema. Si bien el femicidio y travesticidio paralizaron a la ciudad, a diario se conocen y denuncian casos críticos de violencias de género en la capital bonaerense. De hecho, es la localidad que más situaciones de este tipo reportó en la Provincia. Más allá del avance de las formaciones, de los talleres, de las reflexiones y la toma de conciencia que se logró de la mano de los feminismos desde el Estado, las instituciones y organizaciones, la violencia machista no se detiene.
A seis años de la primera marcha que salió a las calles a gritar por “Ni una menos”, La Plata volvió a movilizarse. El 2020, el primer año de la pandemia de coronavirus, ubicó a la ciudad como la que más intentos de femicidio registró. También fue la que más llamados hizo a la línea 144 y la que más agresores con tobilleras activas tiene en el territorio provincial. La situación es más que preocupante.
La Plata supera en estos datos a La Matanza: nuestra ciudad notificó 523 casos durante todo el año pasado, mientras que el otro distrito 210. General Pueyrredón y Florencio Varela reportaron 105 cada uno, de acuerdo al relevamiento del ministerio. Lo que llama la atención – afirma Delmas – es que esta situación es sostenida a nivel local.
En cuanto a las tobilleras electrónicas – los dispositivos de geolocalización que les colocan a los agresores para monitorearlos y que buscan prevenir nuevos ataques machistas –, en La Plata hay 70 activas. “Es muchísimo. Trato de despejar, de pensar que esto es porque estamos en la capital, ciudad cabecera, todos los ministerios están acá y entonces llegan los casos, pero es también se da en tobilleras. Hoy en La Plata están activas la mayor cantidad de tobilleras, por importante cantidad”, siguió la funcionaria.
En otro relevamiento de la cartera encabezada por la ministra Estela Díaz, se precisa que durante los primeros cinco meses de 2020 se atendieron 9.085 consultas por situaciones de violencia por razones de género. De este total, 161 correspondieron a intentos de femicidio: 16 fueron en la capital bonaerense, que volvió a liderar el listado. Respecto de las personas en situación de violencia por razones de género, el 36% tiene entre 36 y 45 años, y en el 92% de las situaciones analizadas las personas agresoras fueron ex parejas (55%) o parejas (37%).

Además de los femicidios, transfemicidios y travesticidios y los intentos de homicidio por razones de género, las situaciones de más alto riesgo incluyen las desapariciones, situaciones de explotación sexual o trata. También cuando hay presencia de niños y niñas, amenazas de muerte, consumos de sustancias (que no quiere decir que haya violencia, pero que debe considerarse), cuando hay portación de armas, cuando se trata de integrantes de las fuerzas de seguridad. “Es como una composición, no es que es un único indicador, sino que hay varios indicadores que dan un resultado”, explicó la subsecretaria.
En el caso de La Plata, los episodios que más se reiteran son las amenazas de muerte y las lesiones. Se van sumando y la violencia va en ascenso. “Amenaza con arma de fuego, amenaza con arma blanca, los golpes. Los golpes, la violencia física que va creciendo, la prohibición de la libertad o sea el secuestro. Vas agregando indicadores”, continuó.

Y agregó: “A veces no es un solo tipo de forma la que lleva, sino que la intentó prender fuego, chocarla con el auto, se van juntando diferentes formas que son una crueldad terrible. El informe ese cuando lo hicimos sobre llamadas a la línea, sobre 161 casos creo que hasta nosotras mismas nos sorprendimos de toda la crueldad que se puede ejercer sobre una persona, además el enorme acto para la salud de la vida de las personas. Son intentos”.
A principios de 2020 el registro de casos era escaso. Con el inicio de la pandemia observaron un crecimiento exponencial en las llamadas a la línea 144. En las primeras semanas esa suba fue del 60%, luego bajó y se estabilizó en torno al 30%. Abril fue un mes clave, porque se venía de pocas situaciones de femicidios de años anteriores, pero en esas cuatro semanas hubo un pico: 13 femicidios en todo el territorio provincial sobre cuatro del año anterior. Después se amesetaron.
“Esto se dio porque no había lugares abiertos para hacer la denuncia – afirmó Delmas - y porque había dificultades para salir a hacer la denuncia. Fue un componente. Enseguida empezamos a observar que habían caído las denuncias en la comisaría. Cuando hablábamos con los municipios y las distintas direcciones de género, no estaban llegando las mujeres a denunciar. Eso después se fue revirtiendo. La pandemia es un escenario muy cambiante y en violencia también”.

Otro de los puntos clave – que también exigen revisión desde los feminismos – es el papel del Poder Judicial. La subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género reconoció que en ese punto hay un trabajo muy grande por hacer. No solo por cómo se trabajan y caratulan los casos, el tratamiento a quienes llegan a denunciar, sino también con una especial mirada sobre aquellas situaciones que se presentan como suicidio y, según Delmas, generan dudas sobre el aparente suicidio.
“Situaciones donde la mayoría de las veces aparecen prendidas fuego y se quemaron ellas mismas o ahorcadas. Situaciones que para nosotras son todo un trabajo qué datos o medidas se pueden aportar para que se sepa la verdad. O también conocer por ejemplo de las denuncias penales cuántas son por razones de género. Con las estadísticas actuales del Ministerio Público Fiscal esto no se puede saber porque en las carátulas (de lesiones leves, lesiones graves) no figuran que hayan sido por violencia de género. Este es un trabajito que nos va a llevar tiempo. Espero que no sean tan largos los tiempos ahora”, sostuvo.
El femicidio de Florencia y el travesticidio de Cielo en Los Hornos fue uno de los tantos perpetrados por agentes de las fuerzas de seguridad. De acuerdo al último informe de la Suprema Corte, el 6% de la totalidad de los casos tiene como sujeto agresor a una persona de las fuerzas de seguridad. Soto, el asesino de Sandoval y Deluca, tenía 23 años pertenecía a una Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) de la Policía bonaerense.

El ministerio que lidera Díaz trabaja con el de Seguridad en varias cuestiones. Uno de los puntos es Asuntos Internos, donde realizaron una formación sobre violencia de género, masculinidades, normativas con abogadas y abogados, y acompañaron a la realización de un nuevo protocolo, mientras que se promovió que haya un espacio especializado en violencia de género. Eso lo irán implementando en todas las áreas y carteras provinciales.
“Es mucho lo que hay que trabajar, hay prácticas que están muy arraigadas. Después si te fijas las edades de los femicidas de las fuerzas hay muchos que son jóvenes. O sea que cuánto tiempo hacía que ingresaron a las fuerzas, es algo que hay que prestar especial atención en cuanto a las entrevistas psiquiátricas y psicológicas en el ingreso, pero también en el ingreso. No se le puede dar un arma a cualquiera”, reflexionó Delmas.
Los circuitos que siguen los casos de violencias de género son complejos. En la provincia, los anclajes principales son los municipios y trabajan con las instituciones en territorio. “Hay un programa, el Comunidades, que se presentó el año pasado y estamos llegando a la totalidad de los municipios, hay muchos que han firmado convenios para el fortalecimiento del equipo de los municipios, porque quien hace el cuerpo a cuerpo es el equipo municipal o los integrantes de la mesa local, otro dispositivo fundamental en esto. Nosotras en ocasiones sí presentamos escritos judiciales, otra forma de acompañamiento de las situaciones. En los casos de femicidios asistimos al lugar y acompañamos la situación”, detalló. Esto hicieron cuando se conocieron los crímenes de Florencia y Cielo. Fueron a Los Hornos, contactaron a sus familias. Hasta la entrega de los cuerpos se pudo seguir con mirada de género: “Primero se entregó el cuerpo del policía, luego el cuerpo de la mujer y por último el de la compañera trans”.

En La Plata hay situaciones en las que trabajan de manera coordinada con el Municipio, aunque reconoció dificultades, principalmente en lo que refiere a lo territorial. “Una cuestión que tiene La Plata como característica es que tiene atención centralizada, para nosotras es muy importante que la atención sea cercana. Es decir descentralizada, donde vos tengas un núcleo central y luego anclaje en todas las localidades. Las distancias son grandes, está la pandemia de por medio, las dificultades económicas, llegar hasta un lugar no es sencillo. El acceso. Cuando hablamos de acceso hablamos de todo esto”, concluyó.
Si sufrís o conocés a alguien que sufre violencia de género, se puede comunicar a través de la línea municipal de WhatsApp (0221) 570-3534. Además, se mantienen las líneas habituales de asistencia (0221) 427-0393, 423-2232 y la línea provincial 144, que funciona todos los días del año durante las 24 horas. En caso de estar en una situación de emergencia que requiera asistencia inmediata, se debe llamar al 911.
