En la web crecen los casos de estafas mediante un instrumento para operaciones bancarias llamado DEBIN, una herramienta que da la posibilidad de crear un pedido de transferencia a otra persona de una manera casi directa.
En la web crecen los casos de estafas mediante un instrumento para operaciones bancarias llamado DEBIN, una herramienta que da la posibilidad de crear un pedido de transferencia a otra persona de una manera casi directa.
Aquellos que lo utilizan, efectúan el pedido por un determinado monto y cuando el otro usuario acepta, se concreta el pase del dinero, funcionando como una especie de billetera virtual.

El INDEC informó que la construcción subió 8% en octubre y acumula 7,9%, mientras la producción industrial cayó 2,9% aunque mantiene un avance de 3,1% anual.
El Gobierno propone en la reforma laboral un Fondo de Asistencia Laboral que financiará parte de las indemnizaciones con aportes patronales.
En las últimas horas se dio a conocer una estafa a la dueña de una mueblería, en Capital Federal. Un supuesto cliente se contactó con el local pidiendo precios y opciones para comprar un sofá. Luego de varios intercambios de mensajes y fotos de mercadería, el cliente se decidió por uno de los modelos más costosos y pidió pagar por transferencia bancaria.
Tras una larga conversación y aludiendo que se trataba de una transferencia grande y necesitaba permisos especiales para hacerla, pidió hablar con la administración de la empresa. A pesar de que no es lo habitual, esto no llamó la atención de propietaria del local porque muchas veces hay clientes que necesitan algún tipo de información o asistencia para concretar las operaciones. Una vez que el estafador se pone en contacto con la empleada administrativa, le indica que necesita realizar un paso más para poder hacer el pase de dinero, ya que se trataba de un depósito que necesitaba de su autorización.
Así es como le indica que acceda al homebanking de la cuenta empresarial y que acepte la transferencia que le está llegando. Sin embargo, no se trataba de una transferencia sino de un DEBIN, un pedido de que la empresa le transfiera a él. Cuando la empleada aceptó, estaba aceptando pagarle el monto al estafador.
Al advertir lo sucedido, los dueños de la mueblería realizaron el reclamo pertinente y hasta dieron con la titular de la cuenta a la que se le había transferido el dinero de manera errónea, sin embargo la propietaria de la cuenta aseguró que ella no la usaba desde hacía dos años. Al verificar el saldo, descubrieron que el estafador había retirado los fondos rápidamente.