El poder que se pone en juego en todo año electoral le otorga a cualquier gesto un valor que en otro momento podría pasar desapercibido. En el caso de una foto se trata de esa imagen y su contexto. Si además no es sólo una foto sino dos, la señal es mucho más que eso, puede convertirse en un mensaje directo a destinatarios omnipresentes. El ruido que en los últimos días causó el retrato de dos encuentros de dirigentes cercanos al intendente Julio Garro puede leerse en esa clave. En esas fotos, que circularon en redes, hablan mucho las presencias y las ausencias. Pero no sólo eso.
Lo que se lee es un mensaje hacia la interna del PRO, el socio mayoritario de la coalición Juntos por el Cambio en La Plata, pero también hacia el afuera de esa fuerza e incluso más allá de los limites de La Plata. En un sentido -el endogámico- se procura mostrar que allí está lo que comúnmente en política se llama "riñón" o "círculo de confianza". En el otro, se intenta decir que esos son los guardianes en los que el jefe político descansará para conservar un poder que a la vez le permitirá ensanchar la espalda en la rosca provincial que lo tiene como protagonista del Grupo Dorrego de intendentes opositores.
Entre los ausentes están quienes dicen que allí no hay nada de eso y se trata sólo de un encuentro como tantos. Pero a nadie se le escapa que esos gestos son pensados y responden a una lógica. En este caso -además- lo que dicen las fotos lo rubrican las paredes. Tanto que hasta ofrecen una identidad transparente: "Paladar negro" es la firma de la pintadas que proliferaron en los muros de la ciudad horas después de la primera de esas reuniones.
"Defender el proyecto político y el liderazgo de Julio Garro de cara a las legislativas y el 2023", es uno de los objetivos que cae de la boca de cualquiera de los presentes o sus allegados. Se definen como promotores de un "ámbito de discusión política", con militantes y referentes que vienen acompañando al jefe comunal desde hace mucho tiempo y que ofrecen -como si fueran todos peronistas- "la lealtad como bandera y lineamiento político".
Hay una lectura macro que se vincula a la interna que protagonizan "halcones" y "palomas" en Juntos por el Cambio. El intendente no se alinea explícitamente aunque hay una tendencia. Y sabe que para seguir avanzando en el armado provincial tiene que mantener la casa en orden. Esa es la tarea del grupo en cuestión -el de las fotos-, que apuesta a hacer crecer el espacio desde el núcleo más cercano al despacho principal de calle 12.
Ganarán en intensidad las reuniones programadas y la búsqueda de garantizar presencia en el territorio. Algo que falló en las PASO de 2019 y corrigieron para las generales en las que el intendente logró la reelección. El objetivo, aseguran, es ampliar la base y construir en línea con un frente amplio. Dicen que pretenden interpelar al núcleo duro del PRO, pero también a los peronistas. Y a la vez mantener el diálogo fluido con los radicales.
¿Pero quienes son esos guardianes del territorio? En la primera foto, que hicieron circular en redes el 17 de mayo, aparecen cinco funcionarios de primera línea en el gabinete y el fundador de la juventud del PRO. "En equipo por la ciudad, siempre", es el texto que acompaña.
Estaba el secretario de Obras Públicas Luis Barbier, hombre de origen peronista que tiene trabajo en Villa Elvira; el de Seguridad Darío Ganduglia, llegado a la política de la mano del propio intendente es uno de los que suena para sucederlo y está a cargo de Los Hornos; la titular de Desarrollo de la Comunidad Julieta Quintero Chasman, exponente de la juventud que lidera Fernando Ponce (otro de los que aparece en la foto), quien maneja el Casco Urbano; el de Salud Enrique Rifourcat, con algún origen radical; y el Secretario de Espacios Públicos, Jose Etchart, referente de la Coalición Cívica.
A la segunda foto, gestada en el mediodía del último viernes, se sumó el ex secretario de Gobierno y actual concejal, Nelson Marino, y el subsecretario de Asuntos Estratégicos Juan Martínez Garmendia, ambos con manejo en la vasta zona oeste de La Plata. También Darío Alfano, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales que llega para aportar una pata gremial en esa mesa chica.
Hasta que punto el grupo se convierte en herramienta para delinear el armado electoral que competirá en las elecciones legislativa de este año está por verse. Pero la doble jugada fotográfica denota una aval implícito de un intendente que parece decidido a dejar hacer.
Hay algunas ausencias resonantes. La del actual secretario de Gobierno Marcelo Leguizamón es una de ellas. Peronista ligado al monzoismo viene de otro palo y se mantiene distante de las disputas. Por ahora parece preferir guardarse -salvo orden en contrario- para ver qué pasa en 2023. También podría considerarse que no está Oscar Negrelli, el hombre encargado de coordinar el Gabinete y en quien en Garro descansa buena parte de la gestión. De origen en la Coalición Cívica le había puesto fecha de vencimiento a su actividad política en diciembre de 2019 pero decidió prorrogarla sin expresar aún si tiene ambiciones electorales.
La de la presidenta del Concejo Deliberante es la otra ausencia llamativa. Ileana Cid ocupó varios cargos estratégicos en el Gabinete y fue ratificada en la conducción del legislativo cuando se renovaron las autoridades en 2019. Este año vence su mandato y se supone que reclamará al menos encabezar la lista para reelegir.
Tampoco hay radicales a la vista. Perdieron terreno en el gabinete y parecen no ser de extrema confianza pese a que Claudio Frangul viene presidiendo el bloque desde hacer cinco año. Todo indica que hay allí una sociedad sólida pero con límites definidos.