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Cinco localidades del interior buscan jóvenes y familias para no desaparecer

Asesoradas por una ONG, comunas ubicadas al sur de Santa Fe iniciaron un proceso de migración planificada y pronto abrirán solicitudes para mudarse.

Cinco localidades santafesinas buscan atraer a nuevos residentes para no desaparecer. Se trata de Cafferata, Carmen, Labordeboy, Maggiolo y San Eduardo que, de la mano de una ONG que promueve la migración planificada hacia el interior, iniciaron su proceso de repoblación. Las comunas están ubicadas al sur de la provincia y aguardan que alrededor de 100 nuevas familias se instalen antes de diciembre

"Cada uno de estos pueblos tiene alrededor de 1.500 habitantes. Son poblaciones que se vieron disminuidas y necesitan nuevos pobladores", explicó a La Nación  la directora de la fundación Es Vicis, Cintia Jaime.

En la ONG buscan conocer las necesidades que tiene el pueblo y buscar perfiles de migrantes que se ajusten a esos requerimientos. Es Vicis firmó un acuerdo junto al Centro Regional para el Desarrollo del Sur de Santa Fe en busca de la cooperación público-privada con las cinco comunas, para continuar con el programa Bienvenidos a mi pueblo.

En 2019 se realizó la primera prueba piloto en Colonia Belgrano (también en Santa Fe), donde se instalaron a 15 familias, lo que incrementó su población en un 10% y generó la inauguración de 23 nuevos negocios, factor que provocó un aumento del empleo y más dinamismo en la economía local. Para este año, los cinco pueblos fueron elegidos de un total de 50 localidades que se anotaron para formar parte del programa.

"Después de varios diálogos y talleres que tuvimos, vimos que estaban listos y que cumplían el proceso. Todo se dio bastante rápido, incluso en estas condiciones de pandemia", aseguró la directora de Es Vicis. Desde la fundación continúan identificando nuevas zonas para aplicar en el programa. En las localidades elegidas, el próximo paso es realizar un estudio de mercado y mapeo para identificar las oportunidades laborales de cada pueblo.

"Normalmente tenemos tres meses de mapeo intenso y después hacemos el listado de oportunidades, porque la gente antes de migrar lo primero que pregunta es de qué va a trabajar. En general, todos necesitan personas que trabajen en reparaciones y construcciones. Además, son requeridos los emprendedores, la producción de comida y todo lo que tiene que ver con desarrolladores de software", adelantó Jaime.

"En los pueblos hay un montón de cosas que faltan, desde médicos, arquitectos, reparadores de electrodomésticos, carpinteros y peluqueros hasta cierto tipo de oficios que son demandados por empresas de la zona", añadió. Una vez identificadas esas necesidades, lo que estiman se hará en agosto, determinarán a quiénes convocar para cubrir esas necesidades.

Aunque antes solicitaban específicamente familias migrantes, ahora el proceso es más abierto y admiten a personas solteras. Respecto de las viviendas, parte del mapeo incluye la identificación de casas para alquilar y lotes para construir. "Tuvimos conversaciones con el Gobierno para generar un paquete migratorio completo y otorgar créditos y financiamiento", destaca Jaime.

"Queremos que vengan muchos jóvenes, que se establezcan acá y que generen arraigo. También que vengan familias con chicos, que son los que llenan las escuelas y las plazas. Todo eso trae una revitalización que neutraliza el declive de estos pueblos", consideró Jaime y estimó que podrán instalarse alrededor de 500 migrantes en las cinco comunas.

Una vez que seleccionan a los candidatos a migrar, la ONG brinda capacitaciones y acompaña al poblador durante tres meses en todo el proceso de mudanza. "Cuando terminan las capacitaciones y las presentaciones, la persona se puede ir al pueblo de forma inmediata, porque ya sabe que tiene trabajo". El objetivo es generar un impacto del 10% en las localidades durante el primer año, y esperan también generar un crecimiento económico y social en cada uno de los pueblos.

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