miércoles 29 de abril de 2026

Se contagió en el funeral de su hermano, pasó 70 días internado y sobrevivió al COVID-19

Estuvo 51 días en coma tras haber contraído coronavirus, pero lo superó y hoy lucha contra las secuelas de la enfermedad que casi le cuesta la vida.

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Sergio Areco es el protagonista de una historia que emociona: tiene 54 años y durante el 2020 se contagió por COVID-19 de la manera menos pensada, cuando fue a consolar a su madre durante el entierro de su hermano Rafael y volvió a su casa enfermo, al igual que otros siete integrantes de su familia. Su cuadro fue crítico durante los 70 días de internación que atravesó en el hospital San Roque de Gonnet, 51 de ellos en estado de coma inducido; y hoy asegura que está vivo "de milagro".

Es sin dudas uno de los grandes sobrevivientes de la pandemia y su caso se hizo viral en octubre del año pasado por un video de agradecimiento que filmó en honor a todos los trabajadores del centro de salud donde estuvo más de dos meses internado en el que aseguró estar "muy agradecido con todo el personal hospitalario, por la calidad profesional y humana con la que fui tratado".

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A más de seis meses de iniciada su lucha contra la enfermedad, Sergio cuenta que perdió 40 kilos y todavía tiene secuelas. "Los médicos no entienden cómo sobreviví", le dijo a Infobae. Ahora recuerda el inicio del sufrimiento que se extendió por más de tres meses: "Cuando nos comunicaron que mi hermano Rafael había fallecido, no aguanté y me fui con mi familia a la casa de mi madre", relata. Jamás se imaginó que el dolor por la pérdida de su hermano muerto por COVID-19, lo llevaría a pasar 70 días en estado crítico.

"Ya transcurrieron seis meses desde que salí del hospital y cada vez que revivo todo lo que pasó me quiebro", reconoce Areco. Por estas horas libra otra batalla, vive con las secuelas de la enfermedad. Su capacidad respiratoria todavía es reducida, debió aprender a caminar de nuevo por la pérdida de masa muscular y hace rehabilitación kinesiológica por los dolores crónicos en su cadera.

Sergio es carpintero, está casado y es padre de dos adolescentes. El coronavirus impactó de lleno en su familia, desde la muerte de su hermano menor hasta el contagio de siete familiares y su larga internación. Todo comenzó con dolor de cuerpo y fiebre. "Me acerqué a la guardia del Hospital San Roque de Gonnet y no salí más", contó. Entró el 9 de agosto con una neumonía bilateral aguda y volvió a su casa el 19 de octubre. "Por la gravedad de mi cuadro me indujeron al coma durante casi 50 días. Esa etapa no la recuerdo porque estaba sedado, todo lo que viví lo sé por la historia clínica, solo tengo algunos recuerdos vagos", explica el platense que venció al coronavirus.

Durante los días que pasó recluido, los pronósticos médicos eran cada vez menos esperanzadores. "Me explicaron que 90% de las personas que tuvieron mi cuadro no habían podido salir. Estuve al borde de la muerte más de una vez. Me pongo a leer los partes médicos y lloro, no sé cómo mi mujer y mis hijos aguantaron tanto", sostiene hoy.

VOLVER A LA VIDA

Una vez que su cuadro mejoró, fue trasladado a terapia intermedia donde tuvo que reencontrarse con el nuevo Sergio que le dejó el coronavirus. "Perdí 40 kilos, en su mayoría fue masa muscular, estaba anémico, tenía escaras por estar tantos días acostado y osificación de la rodilla izquierda. Desarrollé hipertensión. Todo esto lo cuento como victorioso", relata.

Cuando llegó el alta comenzó la verdadera lucha para volver a la vida como él la conocía. "No podía ir al baño con autonomía, dependí durante casi una semana de mis hijos, es muy humillante. Ni hablar de la dependencia económica”, explica el hombre, pero hoy explica que en marzo pasado retomó su trabajo como carpintero, aunque por los dolores que le dejó la brutal enfermedad en su cuerpo se incorporó de manera paulatina. "Si antes tardaba una semana en hacer una mesa, hoy tardo dos. No puedo agacharme a colocar los pisos, ni subir escaleras. Pero mis clientes por suerte me entienden. En algún momento volveré a ser el mismo de antes", cuenta Sergio.

Luego de seis meses del alta hospitalaria, continúa con la rehabilitación corporal con sesiones de kinesiología tres veces por semana, a lo que se suman visitas regulares al cardiólogo y al neumonólogo. Sergio explica que su mujer ya recibió ambas dosis de la inoculación y resalta la importancia de "fortalecer nuestro sistema de salud público, gratuito y de calidad". "Mientras tanto, hagamos lo que piden las autoridades médicas, por nosotros y por el resto. El cuidado no es en vano", destaca.

"Agradezco a los médicos, a mis hijos que se pusieron la casa al hombro, a los amigos que coseché a lo largo de mis años. Solo no se sale. La vida son unos días y hay que vivirlos al máximo", cierra Sergio emocionado y profundamente agradecido de lo mucho que dieron por él para ayudarlo a sobrevivir a la enfermedad que ya se cobró la vida de más de 70.000 personas en todo el país.

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