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Pinchas y Diablos, la historia y un nuevo capítulo de dos "enemigos íntimos"

La historia del fútbol argentino vuelve a poner frente a frente a Estudiantes e Independiente. Para muchos es un duelo de estilos, pero ¿es un mito o realidad?

El 18 de junio del 2005 jugaron por última vez en el viejo estadio de tablones de madera de la calle 1. Este sábado Independiente llegará por primera vez al nuevo UNO y ambos estarán cara a cara para buscar el pasaje a las semifinales de la Copa de la Liga Profesional.

Ninguno tiene aquellos viejos equipos de las Libertadores de los '60 ni los que marcaron el rumbo del fútbol nacional en los '80, con planteles formidables. Los dos llegan con procesos similares y en plena construcción. Ricardo Zielinski y Julio Falcioni, dos laburantes del balompié como formadores. Y no es poca cosa.

Independiente llega con un poco más de rodaje porque suma 4 partidos de la Copa Sudamericana, donde marcha con buen pie producto de dos victorias y dos empates, a lo largo de los cuales marcó 9 goles y recibió 5.

En el camino a esta etapa de cuartos vienen parejos: pinchas y diablos con 16 goles a favor (uno le hizo 6 a Sarmiento en un partido y el otro 5 a Arsenal) y tienen dos de las defensas menos vencidas de la competencia, con 10. De los 8 clasificados solo superan a Racing en goles a favor (14).

Estudiantes de los 13 partidos que disputó en este ciclo mantuvo el arco invicto 7 veces y no convirtió en 5. Los 3 partidos que perdió fueron por 2 a 0,mientras que Independiente no marcó goles en 5 de 18 y no recibió goles en 6 partidos. Las estadísticas son muy equilibradas pero hay diferencias en algunos aspectos del juego.

El equipo de Zielinski busca más atacar por las bandas y llegar en bloque, gana en el juego aéreo en el en el área rival pero sufre en la propia (Banfield y Argentinos le hicieron tres goles calcados) y tuvo problemas, que en parte los solucionó, en los últimos partidos en las espaldas de los laterales.

Independiente también gana más por arriba, en especial con Insaurralde y Barreto en el área rival que en la propia, donde sufrió con la pelota por arriba. Y a la hora de atacar busca tener más espacios para aprovechar los transiciones rápidas de Velasco y Palacios, más la capacidad de definición de Silvio Romeo y Herrera.

Estudiantes no tiene un goleador y solo Cauteruccio aporta confiabilidad en los atacantes a la hora definir. Tanto Leandro Díaz como Federico González, que alternan, hace tiempo que están “peleados” con el gol. Otra de las coincidencias es que los mediocampistas centrales, Jorge Rodríguez y Lucas Romero son el termómetro de sus equipos, dos piezas claves para sus entrenadores. El Rojo tal vez tenga jugadores más desequilibrantes en el uno contra uno pero todo demasiado equilibrado.

Ambos llegaron por mérito propio y ninguno querrá bajarse de la ilusión de ir por más, se lo ganaron. En este fútbol argentino todo es posible. La historia los volvió a cruzar y hay 90 minutos para escribir un nuevo capítulo.

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