La cantante madrileña Travis Birds presentó su nuevo álbum "La costa de los mosquitos", un disco que habla de las obsesiones como vehículo hacia la locura, como un elemento transformador de cada uno. "Lo que intento es que cada uno haga su propio viaje interior y conecte con esa parte más animal", le dijo a 0221.com.ar en un encuentro virtual desde España.
La cantautora, que tiene previsto una gira por Argentina y Latinoamérica en cuanto el contexto epidemiológico lo permita, irrumpió con fuerza en los últimos años en el viejo continente con dos sucesos que marcaron un salto importante en su carrera: primero cuando su canción "Coyotes", fue elegida como tema de cabecera de la exitosa serie El Embarcadero, de Movistar +; y cuando se le sumó la celebrada versión que hizo de "19 días y 500 noches" junto a Benjamín Prado como homenaje a Joaquín Sabina.
Fruto de todo esto y después de su primer álbum "Año X", lanza "La costa de los mosquitos", un disco que fusiona estilos del folclore Español con el latinoamericano. "La música latinoamericana me ha resultado muy inspiracional y he enfocado bastantes canciones", cuenta Travis, quien además destacó al músico uruguayo Jorge Drexler como "su artista de cabecerá" e incluyó la colaboración del argentino Kevin Johansen en uno de sus temas, "Tananana".
Desde España, Travis Birds espera con ansiedad poder visitar nuestro país y en el mientras tanto invita a conocer su nuevo material. "Les diría que elijan un momento intimo que estén conectados consigo mismos y se sumerjan un poco en este disco. No es un disco para tenerlo de fondo sino que hace falta meterse como si fueran a ver una película", aconsejó en dialogó con este medio.
—¿Cómo fue la repercusión de "La costa de los mosquitos"?
—Estoy muy contenta, es un disco que me parece que está muy bien hecho y muy cuidado, pero no esperaba que fuese a ser recibido de esa forma porque es un disco complicado porque requiere de una escucha más profunda.
—¿Cómo describís este nuevo álbum?
—Habla de las obsesiones como vehículo hacia la locura, como un elemento transformador de cada uno. Lo que yo intento es que cada uno haga su propio viaje interior y conecte con esa parte más animal.
—¿Y en cuanto a lo musical?
—Está basado en muchas referencias muy distintas. Me he ido acercando un poco más al folclore de distintos sitios y es algo que destacaría musicalmente porque he intentado que se note eso. Te hablo de folklore porque tanto el folclore de mi país como de músicas latinoamericanas me ha resultado muy inspiracional y he enfocado bastantes canciones.
—¿Cómo te acercaste a la música latinoamericana?
—La música latinoamericana es algo que descubrí hace bastante tiempo a través del cine. Artistas como Almodóvar que utilizan la canción tradicional de distintos sitios y ello me ha hecho acercarme a este estilo de canciones que para mí tiene una magia y encanto muy especial y ahí fui investigando Simón Díaz, Chavela Vargas y luego referencias más actuales como Jorge Drexler, que para mí es un artista de cabecera y me resulta muy inspiracional. Luego cosas más clásicas en cuanto a figuras de España como Enrique Morente y Camarón.
—Hay un tema del disco "Tananana" que cuenta con la colaboración de Kevin Johansen
—Una suerte. Ha sido muy guay porque no nos conocíamos y aun así ha sido una pasada que él haya accedido a estar en el disco y concretamente en esta canción que le iba muy bien ese tono tan especial que tiene su voz, que a la vez es un poco irónico, desenfadado, muy cálido y muy elegante y me parece que le ha ido muy bien.
—¿A qué se refiere el nombre del disco "La costa de los mosquitos"?
—Para mí es el lugar que simbólicamente es una especie de isla en la cabeza, nosotros solos con nuestra propia naturaleza y un poco es recoger esa especie de viaje que luego cada uno puede vivir a su manera.
—¿Qué cosas te inspiran a la hora de componer las canciones?
—Sobre todo, experiencias personales o lecturas que hago de ciertas cosas, aunque a lo mejor no sean tanto en primera persona. Por ejemplo, el cine es algo que me resulta muy inspirador. Me consigue a veces calar de una forma que luego yo traduzco en forma de canción. También me encanta crear historias a partir de ambientes que percibo, cuando conozco un sitio nuevo o una persona nueva. Pero este disco está basado en las obsesiones un poco y la línea que separa la cordura de la locura, me parece que es muy fina para todos que tenemos como nuestro sistema de creencias, nuestro día a día, nuestros pies en el suelo, pero si pasa algo que hace que todo eso se desmorone y de repente eres una parte de ti que a lo mejor desconoces más y actúas más por impulso más por instinto.
—¿Cómo te llevas con el contexto que vivimos?
—Intentando verle el lado positivo, por lo menos conceptualmente, que es una situación super extraordinaria que parece una película que quizás nos da un poco la visión de que en realidad todo es posible y que nada es tan seguro como lo pensábamos. Y por otro lado esperando a que acabe porque además el mundo de la música se está viendo super afectado por eso y los conciertos cambian de forma radical, aparte de que se hacen muchísimo menos. Estoy deseando que pase, ya intentando ver la luz al final del túnel.
—Uno de tus temas fue cabecera de una importante serie, ¿cuál es tu relación con el mundo del cine?
—Cualquier participación con el mundo audiovisual, sobre todo cuando esta tan bien cuidado como en esta serie con una estética y fotografía alucinante, formar parte de ello es algo que me enorgullece un montón. Es una de mis mayores aspiraciones tener más contacto con ese mundo. También con el tema de los videoclips intento acercarme a eso, en la estética, la forma de producirlo en las historias que intentamos contar en los videoclips, intento acercarme lo máximo a eso porque es un mundo que me encanta.
—"La costa de los mosquitos" es tu segundo album, ¿cuál es la diferencia con el anterior, "Año X"?
—El primer disco lo compuse mientras aprendía música porque partía de cero, no tenía ni idea, ni de tocar, ni de cantar. Fue un disco que fue acompañando un poco el aprendizaje y se compuso de una forma muy intuitiva, que es al principio como se hacen las cosas en la música, cuando no sabes lo que estás haciendo y vas como adivinando cosas. Pero este disco es más profundo. Me he visto con muchas más herramientas para acercarme más al tipo de música que quería hacer y no solamente la que podía hacer en ese momento. He podido ir usando los conocimientos que he ido aprendiendo durante estos años para acercarme más y probarme en estilos distintos, escuchar músicas muy diferentes a las que venía escuchando, noto que es un disco más maduro. Aprendes a hacer paladar de otras cosas y se van abriendo camino.

—¿Cómo nació tu amor por la música?
—En mi familia no hay otros artistas, pero en mi casa siempre se escuchó mucha música y a mí fue algo que siempre me volaba la cabeza, la música sobre todo en directo era algo mágico para mí. Yo no pensaba que tuviese la capacidad para hacerlo. En ese sentido era algo que me fascinaba ver en los demás, pero ni me había planteado la posibilidad de que lo podía hacer, hasta que en una época un poco difícil digamos que se me quitaron un poco todos estos prejuicios de mí misma y empecé simplemente a actuar un poco en automático. Así me topé con una guitarra que tenía, que nunca había aprendido a tocar y sin pensar, ni pretender, ni nada, simplemente cada día, si tenía un huequito, me ponía con ella y así poco a poco fue siendo algo que me llenaba tanto que de repente decidí que era lo que quería hacer, que sentía que tenía algo que aportar a la música y que me quería formar y bueno así fue haciéndose una bola de nieve hasta el día de hoy.
—¿Qué le dirías a los argentinos que te van a escuchar por primera vez?
—Los invito. Tengo la intuición de que en la Argentina puede entrar muy bien mi música por la tradición musical fuerte que tenéis. Les diría que elijan un momento intimo que estén conectados consigo mismos y se sumerjan un poco en este disco. No es un disco para tenerlo de fondo sino que hace falta meterse como si fueran a ver una película. Los invitaría a que lo prueben y que si les gusta repiten.