La situación sanitaria producto del impacto por la segunda ola de coronavirus coloca a las clínicas y sanatorios de la región al borde del colapso. La explosión de casos en menos de una semana, la ocupación de más del 80% de camas y la retracción de toda actividad que no está relacionada con la pandemia colocan a las instituciones, son los factores que se señalan como decisivos para condicionar el futuro de los establecimientos y la atención de la emergencia.
Así lo advirtieron desde FECLIBA, la federación que nuclea a varios de los centros privados de la ciudad. Su titular, Néstor Porras, le dijo a 0221.com.ar que el impacto de la última semana es propia de "un aumento exponencial de casos, lo cual se refleja tanto en la ocupación de camas como en el sistema de detección de casos a través de hisopados".
Según el dirigente, las grandes ciudades expresan situaciones parecidas, con una ocupación de alrededor del 80%, pero en La Plata es incluso superior, con promedios del 90%, "que son superiores incluso en los establecimientos de Berisso y Ensenada".
"Solo quedan lugares para adaptar y habilitar nuevas plazas de terapia", dijo y estableció un indicador: "Podemos decir que estamos en un alerta naranja". Según Porras, la saturación se da tanto en la unidades de terapia intensiva como en las guardias y las salas comunes. A eso se agrega "el cansancio del personal, la fatiga de los trabajadores que están en la trinchera".
La secuela de esa situación es el impacto económico de la pandemia en las administraciones de los sanatorios. Porras habla de la retracción de la actividad: "Las clínicas y sanatorios están empezando a suspender prácticas programadas y lo propios pacientes son reticentes a ir a las consultas". La consecuencia de ello es una caída notoria en los ingresos y en la capacidad de supervivencia de los establecimientos.
Agrega al análisis el atraso de los valores de las practicas "que paga la seguridad social, cuya demanda es cubierta por nuestros establecimientos". El dirigente se refiere a las coberturas de IOMA, PAMI y las obras sociales de los sindicatos
Aunque admite que el diálogo con el gobierno provincial, tanto a través del Ministerio de Salud como de IOMA es bueno y fluido, hay un "atraso evidentes" en los valores que se pagan por las prácticas respecto del aumento de costos. "Las clínicas y sanatorio tienen que asumir desfasajes del orden del 30 por ciento con los proveedores", grafica y señala especialmente a la compra de los insumos.
A lo que agrega que la mayor parte de los sanatorios incrementaron sus planteles de trabajadores de salud para integrarse al sistema sanitario "en la búsqueda de soluciones para atender la emergencia".
Para Porras, la reprogramación de prácticas, consultas y cirugías también termina aumentado el ahogo financiero que padecen los sanatorios. "Es algo parecido a lo que ocurrió el año pasado al principio de la pandemia, aunque más explosivo porque ocurrió en muy pocos días". Eso llevó a que hoy "la situación financiera de las clínicas esté totalmente debilitada.
Los sanatorios e institutos de la región que están nucleados en FECLIBA son 42, entre ellos están el Sanatorio Argentino, la clínica Mater Dei, el Instituto Central de Medicina, la clínica de ojos Santa Lucía y la Clínica de Ojos La Plata, el Instituto de Cardiología, la Clínica Belgrano y el Sanatorio Los Tilos, la Clínica de la Comunidad de Ensenada y el Instituto Médico de Berisso.