El impacto que está teniendo el coronavirus en La Plata tiene como uno de los reflejos más claros el nivel de ocupación de camas en el servicio de terapia intensiva del Hospital Italiano, uno de los más importantes de toda la provincia con 58 lugares, de las cuales actualmente el 80% está ocupado y la mitad corresponden a pacientes infectados de coronavirus.
Así lo informó el director de ese centro asistencial, Roberto Martínez, en diálogo con 221Radio, quien agregó que lo más preocupante es el nivel de requerimiento del uso de respiradores por casos graves. Los números son claros: el hospital tiene 40 equipos de asistencia respiratoria para esas 58 camas y actualmente hay 30 que están en uso, lo que representa el 60% del total de internados en esa área.
La situación en ese sanatorio privado se replica en todos los hospitales públicos que funcionan en la ciudad y tienen una capacidad operativa menor y se encuentran al borde de su capacidad y con su personal con un nivel de estrés que los coloca al límite.
El médico habló del impacto de los casos que se registró la semana pasada y puso a la ciudad al tope de los distritos de la provincia de Buenos Aires. Como informó 0221.com.ar, la semana pasada marcó un récord absoluto, con una cantidad de casos un 120% mayor que en lo peor de la primera ola.
Las palabras de Martínez surgen después de que durante el fin de semana el capellán Jorge Masuelli enviara un audio a la comunidad religiosa vinculada con ese centro asistencial diciendo que la totalidad de las camas destinadas al COVID-19 estaban ocupadas. El médico no desacreditó al sacerdote pero aclaró que la situación es dinámica y que el hospital "chocó con dos flujos, el verde no COVID y el flujo rojo que es COVID, no hubo tiempo de regular ambos flujos por lo rápido que se vino el aumento de casos".
"El flujo rojo supero rápidamente al flujo verde y las camas que eran para pacientes no COVID tuvieron que ser destinadas a pacientes contagiados con el virus", explicó Martínez sobre los dichos de Masuelli.
No obstante el oscuro panorama que se presenta en la ciudad, Martínez se mostró esperanzado en que el sistema de salud no colapse y lo fundamentó en el "buen trabajo" que considera se hizo desde la gestión sanitaria durante el primer año de la pandemia.
La otra variable que mencionó y refleja el alcance que la enfermedad está teniendo ahora es el de la cantidad de hisopados. "Aumento la capacidad para realizar estudios", dijo y mencionó que en el hospital que dirige se realizaron 450 hisopados entre el viernes y el domingo, y que la mitad dio positivo.
El índice de positividad viene creciendo en la ciudad desde hace una semana con valores incluso mayores que el 50%. Aunque a lo largo de toda la pandemia se coloca en el 37%, durante la semana que terminó el domingo apenas bajó del 60% con un pico del 79% el día 2 de abril, cuando se realizaron 684 test en todos los centros de hisopados de la ciudad y 544 dieron positivos.
Martínez dio precisiones sobre lo que implica sostener una terapia intensiva de las dimensiones del Hospital Italiano, tanto en infraestructura como en recursos humanos, y de las complicaciones que eso presenta en medio de un crecimiento sostenido de casos. "Una cama con respirador y monitor implica la presencia de un terapista intensivista, cuatro enfermeros especializados para los cuatro turnos de seis horas e insumos", explicó.
Martínez expresó además la preocupación por desgaste del personal de salud y por el alcance que pueda tener la segunda ola. "Los casos que nosotros vemos son la punta del iceberg y a cada caso tenés que multiplicarlo por cuatro porque detrás está la familia", explicó y alertó que el impacto que puede haber tenido la circulación de gente durante la Semana Santa se va a notar en las estadísticas dentro de 15 días.
La dinámica de trabajo volvió a cambiar en las últimas horas. "Ya pensamos en reprogramar cirugías que no son urgentes. Las operaciones que requieren una cama de terapia se reprograma. Hoy la importancia son los pacientes graves de coronavirus", dijo el profesional y advirtió que empezaron los problemas para conseguir los insumos porque "otra vez todo el mundo salió a comprar".