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¿Cómo es la cadena de producción de oxígeno en Argentina?

La demanda creció más del 300% y la provisión en muchos centros de salud es crítica. Algunas industrias cortaron el suministro.

En los últimos días, las autoridades de los centros de salud públicos y privados manifestaron su preocupación por la falta de oxígeno, un insumo clave para combatir la segunda ola de contagios de coronavirus. En ese marco, el Gobierno nacional mantuvo una reunión con los tres grandes proveedores y se acordó priorizar el mercado interno por sobre las exportaciones.

Por el momento, el sector indicó que el desabastecimiento todavía no se ve en los grandes tanques de hospitales, es decir, aquellos que tienen un sistema de oxígeno centralizado. La demanda está en las clínicas más pequeñas que dependen de la provisión de tubos, que también pueden depender de empresas intermediarias.

Linde, Indura y Air Liquide son las firmas que trabajan al máximo de sus posibilidades previendo que esto podía llegar a suceder, a partir de las imágenes que llegaron de Europa y otros países que sufrieron la segunda ola de la pandemia antes que Argentina.

Según publicó TN.com.ar, el directorio de la empresa Linde dio cuenta del aumento repentino de la demanda y que antes de la pandemia, en marzo de 2020, el consumo de oxígeno medicinal era de 126 TPD (toneladas por día). En el pico de esta segunda ola, en abril 2021, se incrementó a 383 TPD: es decir, un 203% más que hace un año. Más allá de operar al máximo de su capacidad en las plantas para abastecer a hospitales y sanatorios “en forma normal”, la compañía detalló que está cortando el suministro a la industria para poder abastecer mejor al oxígeno de uso medicinal.

“Ante el exponencial incremento en la demanda y en línea con la emergencia sanitaria decretada por el Gobierno nacional, y teniendo en cuenta la obligación y compromiso de nuestra compañía en el abastecimiento de sus gases para contribuir con el sistema de salud a nivel nacional, nos vemos en la obligación de priorizar la provisión del oxígeno al sistema de salud (hospitales, clínicas, laboratorios, centros ambulatorios y otros) y tratamiento domiciliario (home care), que en este contexto son primordiales”, detallaron.

En esa línea, detallaron que producir oxígeno no es envasar aire. Durante la producción, primero se parte del aire pero luego se separan los demás gases. Además, cuando se necesita para uso medicinal, un profesional farmacéutico debe certificar que los lotes tienen la pureza suficiente como para ser insumo de la salud. Luego, circula desde las plantas hacia los tanques de los centros de salud donde hay un sistema centralizado y se llenan tubos, que se van devolviendo y reponiendo.

Las empresas que producen oxígeno -que hasta el momento mantenían un perfil muy bajo- también abastecen a las industrias. Por caso, en la metalúrgica se utiliza el gas para cortes y soldaduras. En este punto sí comienzan a verificarse faltantes, aunque no masivos.

La falta de oxígeno también comenzó a formar parte del discurso de funcionarios públicos. El viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, se refirió a la escasez la semana pasada en declaraciones radiales: “Estamos tratando de que la industria se vuelque a lo sanitario, pero hay que producir más oxígeno. Lo que antes se llenaba una vez por semana, ahora se llena cada dos días, entonces empieza a haber un cuello de botella”. Para prevenir que haya faltantes, el funcionario contó que el gobierno local empezó a adquirir máquinas que fabrican oxígeno.

Este cuello de botella también afectó a las empresas más pequeñas. Desde la industria admiten que la producción está limitada por las capacidades logísticas y depende, también, de cuán rápido se cumplan todos los procesos que hay que realizar para enviar un lote de oxígeno de uso medicinal. Como el resto de los sectores, miran con atención la curva de contagios. Por ahora no admiten inconvenientes, pero no los descartan si la situación se desbanda.

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