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Con pañuelos y carteles, marcharon contra la domiciliaria otorgada al cura Raúl Sidders

La manifestación fue frente a las fiscalías penales de 7 entre 56 y 57 tras la medida dictada al religioso procesado por el abuso sexual contra una menor.

Horas después de que le otorgasen prisión domiciliaria a Raúl Sidders, el sacerdote procesado por el abuso de una menor de edad, hubo una fuerte protesta en el centro de la ciudad. 

Fue este jueves al mediodía frente a las fiscalías de 7 entre 56 y 57, donde además de reclamar contra la medida concedida al religioso, militantes contra los abusos eclesiásticos volvieron a exigir la separación de la iglesia del Estado, cárcel común para Sidders y "basta de impunidad y encubrimiento a los curas abusadores". "Ningún privilegio a los curas abusadores", subrayaron. 

Potenciales riesgos sanitarios, ser persona de riesgo, haberse presentado ante cada cita judicial, tener arraigo familiar en la provincia de Buenos Aires y la no oposición del fiscal, fueron algunas de las circunstancias que la justicia Penal de La Plata valoró para conceder el arresto domiciliario al cura Raúl Anatoly Sidders, procesado por el presunto abuso sexual de una menor de edad cuando formaba parte de la comunidad educativa del colegio San Vicente de Paul de La Plata.

Se trata de una resolución de primera instancia que no está firme. El sospechoso seguirá en prisión ya que la víctima, mediante sus abogados, apelará la resolución dictada por el juez Agustín Crispo, titular del juzgado de Garantías 6 de La Plata. Así será la Cámara de Apelaciones y Garantías quien tenga que resolver los planteos.

Para dictar la resolución el magistrado tuvo en cuenta que el fiscal Álvaro Garganta no se opuso a la concesión del beneficio por entender que no existen riesgos procesales de fuga o entorpecimiento de la investigación.

Sidders está procesado por “abuso sexual gravemente ultrajante por su duración en el tiempo y circunstancias de su realización doblemente calificado por resultar un grave daño en la salud mental de la víctima y por ser el autor ministro de un culto religioso, en concurso real con corrupción de menores calificada por ser la víctima menor de trece años”.

En una pericia médica se detalla que el cura “se halla en buen estado general según las constancias obrantes, en estado estable, con antecedentes de cardiopatía isquémica (dos IAM), y por lo cual se le ha implantado un Stent. Bajo tratamiento con Bisoprolol 2.5 mg”.

También se dejó constancia que Sidders "pertenece grupo referenciado de riesgo por su edad” y de surgir alguna descompensación “debe ser tratado y trasladado con carácter de urgencia a hospital extramuros y Unidad que cuente con atención médica permanente”, así queda “a consideración del organismo interviniente evaluar medidas alternativas al estado de detención intramuros, en pro de garantizar sus derechos fundamentales, en particular en este caso el derecho a la salud".

La perito médica que lo evaluó refirió que Sidders "pertenece a grupo referenciado como de riesgo por su edad mayor de 60 años y por pertenecer a una comunidad cerrada. Con lo cual le deben proporcionar las condiciones sanitarias básicas y ser considerado de prioridad en las etapas de vacunación", señalando también que "no puede la perito actuante, aseverar con rigor científico que el detenido goce de resguardo seguro de la salud en su lugar de detención. Esto es porque la patología cardiológica de base que padece, 'miocardiopatía isquémica', puede potencialmente ser condicionada en su evolución por el contexto del medio ambiente vivencial: de ser este un medio ambiente 'estresante' influiría de modo negativo en la enfermedad cardiológica ya descripta. La situación de detención intramuros podría condicionar un factor estresante y gravitativo". Finalmente, advirtió que “no es posible para individuos con estas características asegurar que un estado diferente al de detención intramuros asegure” que “la persona afectada no padezca estrés”.

Por su parte el fiscal Garganta señaló que Sidders “más allá de las especulaciones sobre sus posibilidades de fuga -teóricas o ciertas- de hecho se presentó y dio su versión de los hechos", como así también que "cuenta con un grupo familiar continente en esta provincia, al que sumada la posibilidad de un monitoreo electrónico, disminuye cualquier riesgo de fuga". Entendió -a partir de los informes periciales- que en el caso concreto la situación de detención intramuros es riesgosa "y en el marco expuesto, (…), no resulta necesario correrlo, porque hay posibilidad de reducirlo, o anularlo sin aumentar los de fuga". Igualmente consideró que "tampoco se vislumbra prueba concreta que pueda ser evitada o entorpecida".

El juez también señaló que “atento las características de los hechos corresponde disponer como condición de la medida que Raúl Anatoly Sidders se abstenga de mantener cualquier tipo de contacto por cualquier medio con la víctima de autos y de efectuar cualquier acto de hostigamiento u hostilidad hacia la misma; bajo apercibimiento de revocarse de inmediato la morigeración concedida”. La defensa del acusado está en manos de abogado Marcelo Peña.

APELACIÓN

"La resolución no se hará efectiva porque vamos a apelar el fallo, ya que el mismo no tiene fundamento en las pericias médicas realizadas a Sidders, las cuales no concluyen que la prisión efectiva podría afectar la salud del mismo", aseguraron las denunciantes.

La parte acusadora particular también señaló que “Sidders tiene 60 años, se encuentra desde el 1 de diciembre cumpliendo prisión efectiva en la Alcaidía Roberto Pettinato, y no ha sufrido ningún daño en su salud desde aquel momento”.

Además rechazaron la no oposición del fiscal, recordaron que fue él quien solicitó la detención del cura acusado.

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