Continúa la polémica luego de que la Municipalidad de La Plata y agentes de la Policía Local desarticularan una fiesta clandestina en Ruta 11, a la altura del kilómetro 13, de la cual participaron alrededor de 200 personas. En las últimas horas, a raíz de la denuncia realizada por los vecinos y la investigación llevada adelante por la Comuna, trascendió que el dueño de la quinta donde se hizo el evento sería un efectivo de la Policía Bonaerense desafectado.
De hecho, Asuntos Internos había echado a otro 19 policías -con distintos rangos y responsabilidades- por irregularidades con las horas POLAD en los hospitales de la región. El oficial apuntado, según indicaron fuentes oficiales a 0221.com.ar, había sido coordinador en el hospital Larrain de Berisso y en el hospital San Martín de La Plata.
Lo cierto es que las autoridades acudieron este domingo por la madrugada hasta el predio donde se realizó la fiesta, tras las denuncias que varios frentistas hicieron al 147. Cuando el personal policial y de la Secretaría de Convivencia y Control Ciudadano llegó a la propiedad, había más de 200 personas que terminaron escapando por los fondos.
No obstante, se comprobó que el lugar no tenía habilitación para realizar ese tipo de eventos, por lo que se secuestraron bebidas, equipos de audio consolas y hasta frezzers. “Hay que entender que este tipo de reuniones sociales representan un fuerte riesgo sanitario que está fuera de la Ley”, expresaron los voceros.
Por su parte, una vecina relató a Pulso Noticias que se encontraban realizando llamados alertando por esta situación desde las 14 del sábado. "A la tardecita nos empezamos a comunicar, pero ya había vecinos que venían denunciando desde las dos de la tarde. Mi marido llamó al 911, le dijeron que iban a pasar la denuncia pero no la pasaron. Llamamos al 147, desde ahí tampoco pasaron la denuncia. Mientras tanto, otra vecina se comunicaba con Control Urbano y desde ahí le decían que si no pasaban la denuncia desde el 147 ellos no podían mandar patrulla. La Policía terminó llegando a las 23:30".
Además indicó: "El dueño del quincho y su mujer son policías. Le dijo a los vecinos que había alquilado para 80 personas ‘nada más’, como si eso fuera poco. Y nos enteramos que ya tenía reservado el quincho para otra fiesta. La indignación de los vecinos es porque no es la primera fiesta que realiza. Aparentemente se cree impune por ser policía".
"Terminó habiendo banda en vivo, un terreno del barrio se usó para estacionamiento, hubo un descontrol impresionante. Había parlantes por todos lados, gente pasando música y ni un solo barbijo. Cuando apareció Control Urbano ya había más de 200 personas y seguía llegando gente en remises, un descontrol", agregó.
"Lo que pasó es muy riesgoso para el barrio. Realmente los vecinos estamos indignados no sólo con el accionar del dueño del quincho y la gente de la fiesta, sino también con el accionar de la policía y de Control Urbano porque tardaron horas en aparecer. Se podría haber frenado mucho antes", completó la mujer.