Ni Estudiantes ni Gimnasia tienen argumentos que les permitan asegurarse la victoria. Ninguno llega en la curva ascendente de su rendimiento. Los dos arrastran sus problemas. Uno viene saliendo de una ola alta de contagiados y existe la duda de cómo responderán físicamente. El otro intentando recuperar a uno de sus pilares por el mismo tema y con varias bajas por lesiones musculares de jugadores que para el entrenador eran titulares.
Estudiantes está en la zona de clasificación, con un rendimiento del 55,55 por ciento. Gimnasia corre de atrás para meterse entre los cuatro mejores, con una eficacia del 37,07 por ciento, que si se le suma el triunfo por Copa Argentina trepa a un 43,33. En la Copa de la Liga ambos marcaron 13 goles y la diferencia está en los goles en contra, donde el Pincha recibió 6 menos, 8 contra 14, con la particularidad de que el Lobo sufrió 8 caídas en los últimos dos partidos, justo cuando el plantel estuvo castigado por la pandemia y tuvo que formar como pudo.
En los números duros la paridad es casi absoluta. Otro dato a tener en cuenta el punto más flojo del equipo de Ricardo Zielinski es en condición de local, con dos triunfos agónicos con la participación estelar en ambos partidos de Mauro Dïaz, que no es titular pero con River y Aldosivi fue determinante. Por COVID estará ausente y no será una variante importante para el Ruso. Después en UNO perdió 2 y empató 1, y sólo pudo convertir en los partidos que ganó.
Por su parte, Gimnasia tiene como punto muy flojo la condición de visitante, donde su eficacia es apenas del 20 por ciento, empató 3 juegos y perdió 2. No pudo ganar fuera de 60 y 118. Con una particularidad, salvo con Independiente, siempre marcó goles fuera del Juan Carmelo Zerillo.
En lo estrictamente futbolístico, la dupla probablemente ponga en cancha a los mismos 11 que a lo largo de la temporada pudo repetir tres veces, mientras que Zielinski nunca por una razón u otra jamás pudo repetir una formación.
¿Puede pesar la racha positiva de Estudiantes en los clásicos? La verdad es una pregunta que no tiene una respuesta muy fundamentada. Salvo Andújar, casi no tiene protagonistas que sean parte de esa historia y es un equipo que todavía no tiene un patrón, un líder. En un tiempo tal vez lo sea el Corcho Rodríguez. Y también carece de un líder anímico, como lo fue Gastón Fernández en el último clásico, cuando se puso el equipo al hombro y manejó todo.
¿Puede romper la racha Gimnasia? Seguramente que sí pero más basado en una verdad a medias y en una frase hecha que “las rachas están para romperse”. Los mejores momentos de juego del Lobo fueron mejores que los del Pincha. Salvo en estas últimas dos fechas, el equipo de Martini y Messera tiene más tiempo de trabajo y un funcionamiento más aceitado. Los de Zielinski, a pesar de una campaña positiva en los números no dejan de ser un equipo en formación, sin una estructura sólida aún.
Los partidos se ganan en la cancha y jugando, ni antes ni después. Los detalles serán claves y más en un clásico. Gimnasia tiene en Carbonero a una de sus cartas ganadoras. Su duelo con Godoy puede ser determinante. El colombiano, si se banca la presión de un partido especial, es desequilibrante. Y Estudiantes viene sufriendo en ese sector de la defensa. Además el Lobo tiene en Aleman, Ayala y Miranda a un buen tridente de juego, a buenos pateadores y con buen remate de media distancia.
A Estudiantes le falta generación, y apuesta más al juego directo. Tiene buena altura, mejoró en la pelota parada, especialmente en ataque y no en defensa, donde puntualmente ante Bánfield cometió errores que le hicieron escapar el triunfo. Tiene jugadores de experiencia y buen pie como Sánchez Miño y Ángel González pero intermitentes.
Los dos convirtieron 13 goles, sin un goleador específico. En Estudiantes, a pesar de la racha negativa sin convertir de Leandro Díaz marcan más goles los puntas. El Loco hizo 3 (uno de penal), Cauteruccio 2, Sabbag 1 y Apaolaza 1. Y de los 13, 5 fueron en un mismo partido, y de local sólo marcó en los 2 que ganó.
En Gimnasia Barrios (hizo 2) aportó lo suyo pero generalmente los goles son aportados por los que llegan al área y no por los que están como Weigandt, Carbonero, Aleman, Ramírez cuando juega. El lateral que llegó de 2 marcó, pero le hicieron un penal y también participó en otro, porque sube todo el tiempo (su déficit está en la marca y en sus espaldas). Dos goles de los 13 fueron de penal, 5 de cabeza y dos “bombas” de Licht que nacieron de pelota parada.
Defensivamente el Lobo sufrió en el juego aéreo y en algunos retrocesos donde el equipo quedó en inferioridad numérica. El Pincha sufrió más por el sector derecho de su defensa y de contra por no hacer buenos regresos cuando desperdició pelotas paradas a favor.
Virtudes y falencias tienen los dos. Será un clásico muy particular, sin público, con muchos jugadores “debutantes” en este tipo de partidos, lo que no es un dato menor. Estudiantes querrá mantener su década ganada y Gimnasia romper una racha que lo perturba. Como siempre la verdad está en 90 minutos de un partido que todos quieren jugar.