El San Martín, por dentro: así está uno de los hospitales más grandes de la Provincia | 0221
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El San Martín, por dentro: así está uno de los hospitales más grandes de la Provincia
DEBIDO A LA SUBA DE CASOS

El San Martín, por dentro: así está uno de los hospitales más grandes de la Provincia

La Directora Asociada manifestó su preocupación por la suba de contagios. Las imágenes de la recorrida, a través de los ojos de los fotógrafos de AGLP.

15 de abril de 2021

Largas filas de pacientes para un hisopado, médicos cansados y cubiertos con trajes especiales y un aumento de la ocupación de camas que genera cada vez más preocupación. La postal es compleja tras el rebrote de contagios registrado en los últimos días. Los trabajadores del hospital San Martín alertan que están al límite de la capacidad y redoblan los esfuerzos para evitar el colapso del sistema sanitario.

La segunda ola golpea con fuerza al centro de salud de 1 y 70, uno de los más grandes de la provincia de Buenos Aires, que atraviesa su momento más crítico desde que el virus tocó suelo argentino. El nivel de ocupación de camas de terapia intensiva, intermedia y mínima trepó al 90% y podría saturarse si no empieza a bajar el número de infectados por COVID-19. Otro de los indicadores que genera preocupación, es que se están realizando entre 180 y 240 hisopados por día y la tasa de positividad ronda entre el 60% y el 70%.

"Estamos trabajando a máxima capacidad, estamos al 90% de ocupación en todas las áreas. El personal está muy agotado, pero activamos el protocolo que implementamos en el 2020 para tratar de trabajar al mínimo con otras patologías y así darle más espacio al COVID-19, que es lo que verdaderamente hay mayoritariamente", le dijo a 0221.com.ar la directora Asociada del centro de salud, Ana Laura González. En ese sentido, la doctora señaló que "redistribuyeron el personal del hospital –profesionales, administrativos y enfermeros– a todas las áreas de atención de coronavirus" y, además, "se bajó la atención de consultorio externo" pero no se suspendió como ocurrió el año pasado. Esta medida también incluye las cirugías programadas.

La Plata es el distrito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) más afectado por la segunda ola de contagios de coronavirus. Las estadísticas indican que entre marzo y diciembre del 2020 se reportaron –en el contexto del aislamiento social, preventivo y obligatorio en sus fases más duras– 23.394 casos y desde enero de este año a lo que va de abril, es decir en poco más de tres meses y medio, hubo 21.987 infectados, prácticamente la misma cifra que se presentó en diez meses de pandemia durante el 2020.

"Estamos preocupados porque, a este ritmo de contagio, no hay sistema de salud que aguante. Ni acá ni en ninguna parte del mundo, no es algo que nos pasa a nosotros. Este ritmo de crecimiento de contagios no se puede sostener a lo largo del tiempo sin colapso sanitario. La verdad que estamos muy alarmados, concientizando a nuestros amigos, familiares y a toda la gente que podemos porque la realidad es que nosotros en poco tiempo hemos visto una ocupación muy abrumadora. Un poco antes de Semana Santa empezó y nunca paró", manifestó González.

En este 2021, el coronavirus está mostrando su peor cara y más que nunca los profesionales de la salud están redoblando sus esfuerzos para atender a todos los enfermos. “Estamos preocupados y alarmados. Sobre todo por no poder dar respuesta a la gente enferma. El cansancio y el agotamiento es algo con lo que convivimos y lo tenemos que atravesar pero la posibilidad de no dar respuesta a los pacientes que concurran está muy difícil”, reveló la Directora Asociada.

En cada uno de los pasillos del policlínico el clima es de total incertidumbre y temor por lo que está por venir o, mejor dicho, por lo que está ocurriendo. Los pacientes se someten a un hisopado, enumeran los síntomas y cada uno tiene su problema. El personal de salud, en tanto, tiene que lidiar con el de todos los que se acercan hasta 1 y 70.

“Este año ocurre algo que no había pasado el año pasado que es el colapso del sistema privado. Entonces, al estar también el sector privado en las mismas condiciones que el sector público, no queda lugar. No hay lugar. El colapso ahí es inminente”, remarcó la doctora. Y agregó: “Todavía no nos tocó de darle prioridad a un paciente por falta de camas. Eso no ha pasado. Estamos viviendo al límite pero con una dinámica que donde se desocupa una cama enseguida se vuelve a ocupar. Estamos pudiendo dar respuesta pero si esto sigue así y la semana que viene en vez de 27 mil casos tenemos 50 mil, el sistema se va a colapsar. Por ahora no hemos tenido que elegir. No estamos en esa situación”.

Tal como ocurrió en el 2020, por el brote de contagios las autoridades del San Martín decidieron que los pacientes internados no pueden recibir la visita de sus familiares para disminuir la circulación de personas tanto dentro como fuera del hospital. “Es terrible. Habíamos empezado a permitir un poco las visitas pero tuvimos que volver a restringirlas y otra vez vemos que las familias no se pueden despedir del paciente que se muere. Es como una pesadilla que no termina más. Es insoportable”, reveló.

En cuanto al estado anímico y psicológico de los médicos, González reconoció que son circunstancias que aparecen en esta batalla contra el virus pero, lo más importante, es que “estamos con la mente puesta en que nadie se quede sin atención”. “Todo lo que esté en medio lo vamos acomodando, distribuyendo y acomodando, pero que no quede nadie sin atender. Ese escenario no lo estamos viviendo. Cuando sea el momento, si es que lo vivimos, eso sí que va a ser trágico. Esperemos que ocurra como en otros países vecinos”, enfatizó.

Sobre este punto, destacó que “hay una sensación de mancomunión” entre terapistas, médicos, enfermeros, enfermeras y personal administrativo. “No estamos discutiendo ni nos estamos peleando, esto genera una unión porque estamos todos en esta batalla”, puntualizó.

En las últimas semanas, los especialistas detectaron que cada vez más jóvenes que no forman parte de los grupos de riesgo están sufriendo las consecuencias del coronavirus. Varios de ellos, debieron ser internados de urgencia por distintas afecciones pulmonares. “La gente adulta y de factor de riesgo está guardada, eso genera que empiece a aparecer un rango etario más joven que lo que vimos el año pasado. Estamos viendo neumonías bilaterales en personas de 30, 40 o 50 años, cosas que el año pasado no sucedían. Esto es porque los mayores están vacunados, protegidos y guardados. Hay que trabajar en la concientización en un sector joven de la población”, opinó.

En ese sentido, la doctora González manifestó que “nosotros siempre apelamos a la conciencia y solidaridad colectiva porque más allá de que se imponga un cierre o una fase de parte del Gobierno de esto no se sale individualmente, salimos todos juntos, sí o sí”.

Por si esto fuera poco, y justo en uno de los momentos más críticos, aparecieron las fake news que pusieron palos en la rueda en la campaña de vacunación. “Todo el mundo se tiene que vacunar. No tenemos otra herramienta contra el coronavirus. Las personas vacunadas presentan síntomas leves. No hay neumonías severas ventiladas en personas vacunadas. La primera dosis da mucha inmunidad y el retraso de la segunda dosis para poder tener a más gente inmunizada es fundamental. Es una decisión epidemiológica acertadísima”, explicó.

Además, destacó el trabajo que está haciendo el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires por la organización para desplegar el operativo de vacunación en todos los municipios del conurbano. “Hubo información precisa y certera. No estamos peor gracias a eso. La verdad que nos faltó tiempo, eso nosotros no lo manejamos porque el Gobierno compró vacunas pero no llegaron. No podemos manejar que Pfizer mande las vacunas para Argentina a Canadá”, consideró.

Para finalizar, la doctora le pidió a la ciudadanía que refuerce las medidas de cuidado y distanciamiento social para para disminuir las posibilidades de contagio de COVID-19. “Puedo justificar a la gente que se muere de hambre si no hace una changa, algunas cosas se pueden justificar más que otras. Pero no para ir a fiestas. El que puede quedarse guardado que lo haga. Son unas semanas y volvemos a salir. El mensaje es ese. Si no bajamos la circulación del virus se colapsa el sistema”, concluyó.

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La Directora Asociada manifestó su preocupación por la suba de contagios. Las imágenes de la recorrida, a través de los ojos de los fotógrafos de AGLP.
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La Directora Asociada manifestó su preocupación por la suba de contagios. Las imágenes de la recorrida, a través de los ojos de los fotógrafos de AGLP.
El San Martín, por dentro: así está uno de los hospitales más grandes de la Provincia

Largas filas de pacientes para un hisopado, médicos cansados y cubiertos con trajes especiales y un aumento de la ocupación de camas que genera cada vez más preocupación. La postal es compleja tras el rebrote de contagios registrado en los últimos días. Los trabajadores del hospital San Martín alertan que están al límite de la capacidad y redoblan los esfuerzos para evitar el colapso del sistema sanitario.

La segunda ola golpea con fuerza al centro de salud de 1 y 70, uno de los más grandes de la provincia de Buenos Aires, que atraviesa su momento más crítico desde que el virus tocó suelo argentino. El nivel de ocupación de camas de terapia intensiva, intermedia y mínima trepó al 90% y podría saturarse si no empieza a bajar el número de infectados por COVID-19. Otro de los indicadores que genera preocupación, es que se están realizando entre 180 y 240 hisopados por día y la tasa de positividad ronda entre el 60% y el 70%.

"Estamos trabajando a máxima capacidad, estamos al 90% de ocupación en todas las áreas. El personal está muy agotado, pero activamos el protocolo que implementamos en el 2020 para tratar de trabajar al mínimo con otras patologías y así darle más espacio al COVID-19, que es lo que verdaderamente hay mayoritariamente", le dijo a 0221.com.ar la directora Asociada del centro de salud, Ana Laura González. En ese sentido, la doctora señaló que "redistribuyeron el personal del hospital –profesionales, administrativos y enfermeros– a todas las áreas de atención de coronavirus" y, además, "se bajó la atención de consultorio externo" pero no se suspendió como ocurrió el año pasado. Esta medida también incluye las cirugías programadas.

La Plata es el distrito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) más afectado por la segunda ola de contagios de coronavirus. Las estadísticas indican que entre marzo y diciembre del 2020 se reportaron –en el contexto del aislamiento social, preventivo y obligatorio en sus fases más duras– 23.394 casos y desde enero de este año a lo que va de abril, es decir en poco más de tres meses y medio, hubo 21.987 infectados, prácticamente la misma cifra que se presentó en diez meses de pandemia durante el 2020.

"Estamos preocupados porque, a este ritmo de contagio, no hay sistema de salud que aguante. Ni acá ni en ninguna parte del mundo, no es algo que nos pasa a nosotros. Este ritmo de crecimiento de contagios no se puede sostener a lo largo del tiempo sin colapso sanitario. La verdad que estamos muy alarmados, concientizando a nuestros amigos, familiares y a toda la gente que podemos porque la realidad es que nosotros en poco tiempo hemos visto una ocupación muy abrumadora. Un poco antes de Semana Santa empezó y nunca paró", manifestó González.

En este 2021, el coronavirus está mostrando su peor cara y más que nunca los profesionales de la salud están redoblando sus esfuerzos para atender a todos los enfermos. “Estamos preocupados y alarmados. Sobre todo por no poder dar respuesta a la gente enferma. El cansancio y el agotamiento es algo con lo que convivimos y lo tenemos que atravesar pero la posibilidad de no dar respuesta a los pacientes que concurran está muy difícil”, reveló la Directora Asociada.

En cada uno de los pasillos del policlínico el clima es de total incertidumbre y temor por lo que está por venir o, mejor dicho, por lo que está ocurriendo. Los pacientes se someten a un hisopado, enumeran los síntomas y cada uno tiene su problema. El personal de salud, en tanto, tiene que lidiar con el de todos los que se acercan hasta 1 y 70.

“Este año ocurre algo que no había pasado el año pasado que es el colapso del sistema privado. Entonces, al estar también el sector privado en las mismas condiciones que el sector público, no queda lugar. No hay lugar. El colapso ahí es inminente”, remarcó la doctora. Y agregó: “Todavía no nos tocó de darle prioridad a un paciente por falta de camas. Eso no ha pasado. Estamos viviendo al límite pero con una dinámica que donde se desocupa una cama enseguida se vuelve a ocupar. Estamos pudiendo dar respuesta pero si esto sigue así y la semana que viene en vez de 27 mil casos tenemos 50 mil, el sistema se va a colapsar. Por ahora no hemos tenido que elegir. No estamos en esa situación”.

Tal como ocurrió en el 2020, por el brote de contagios las autoridades del San Martín decidieron que los pacientes internados no pueden recibir la visita de sus familiares para disminuir la circulación de personas tanto dentro como fuera del hospital. “Es terrible. Habíamos empezado a permitir un poco las visitas pero tuvimos que volver a restringirlas y otra vez vemos que las familias no se pueden despedir del paciente que se muere. Es como una pesadilla que no termina más. Es insoportable”, reveló.

En cuanto al estado anímico y psicológico de los médicos, González reconoció que son circunstancias que aparecen en esta batalla contra el virus pero, lo más importante, es que “estamos con la mente puesta en que nadie se quede sin atención”. “Todo lo que esté en medio lo vamos acomodando, distribuyendo y acomodando, pero que no quede nadie sin atender. Ese escenario no lo estamos viviendo. Cuando sea el momento, si es que lo vivimos, eso sí que va a ser trágico. Esperemos que ocurra como en otros países vecinos”, enfatizó.

Sobre este punto, destacó que “hay una sensación de mancomunión” entre terapistas, médicos, enfermeros, enfermeras y personal administrativo. “No estamos discutiendo ni nos estamos peleando, esto genera una unión porque estamos todos en esta batalla”, puntualizó.

En las últimas semanas, los especialistas detectaron que cada vez más jóvenes que no forman parte de los grupos de riesgo están sufriendo las consecuencias del coronavirus. Varios de ellos, debieron ser internados de urgencia por distintas afecciones pulmonares. “La gente adulta y de factor de riesgo está guardada, eso genera que empiece a aparecer un rango etario más joven que lo que vimos el año pasado. Estamos viendo neumonías bilaterales en personas de 30, 40 o 50 años, cosas que el año pasado no sucedían. Esto es porque los mayores están vacunados, protegidos y guardados. Hay que trabajar en la concientización en un sector joven de la población”, opinó.

En ese sentido, la doctora González manifestó que “nosotros siempre apelamos a la conciencia y solidaridad colectiva porque más allá de que se imponga un cierre o una fase de parte del Gobierno de esto no se sale individualmente, salimos todos juntos, sí o sí”.

Por si esto fuera poco, y justo en uno de los momentos más críticos, aparecieron las fake news que pusieron palos en la rueda en la campaña de vacunación. “Todo el mundo se tiene que vacunar. No tenemos otra herramienta contra el coronavirus. Las personas vacunadas presentan síntomas leves. No hay neumonías severas ventiladas en personas vacunadas. La primera dosis da mucha inmunidad y el retraso de la segunda dosis para poder tener a más gente inmunizada es fundamental. Es una decisión epidemiológica acertadísima”, explicó.

Además, destacó el trabajo que está haciendo el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires por la organización para desplegar el operativo de vacunación en todos los municipios del conurbano. “Hubo información precisa y certera. No estamos peor gracias a eso. La verdad que nos faltó tiempo, eso nosotros no lo manejamos porque el Gobierno compró vacunas pero no llegaron. No podemos manejar que Pfizer mande las vacunas para Argentina a Canadá”, consideró.

Para finalizar, la doctora le pidió a la ciudadanía que refuerce las medidas de cuidado y distanciamiento social para para disminuir las posibilidades de contagio de COVID-19. “Puedo justificar a la gente que se muere de hambre si no hace una changa, algunas cosas se pueden justificar más que otras. Pero no para ir a fiestas. El que puede quedarse guardado que lo haga. Son unas semanas y volvemos a salir. El mensaje es ese. Si no bajamos la circulación del virus se colapsa el sistema”, concluyó.