La Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP repudió el crimen de Ayelén Estefanía Arredondo, quien fue golpeada hasta morir en medio de un violento asalto ocurrido en la casa de sus padres. La joven fue hallada muerta en la vivienda de 75 entre 21 y 22 donde, se presume, fue atacada por un remisero que aprovechó un descuido de sus padres y entró con sus llaves para robar, pero se topó con la víctima en el lugar y acabó asesinándola con una barreta de hierro.
Las autoridades de la unidad académica repudiaron el lamentable suceso y, acompañado del lema "Ni Una Menos", pidieron justicia por la joven que no solo estudiaba abogacía en esa facultad sino también se desempeñaba como ayudante alumna de la Cátedra III de Derecho Romano.
La publicación hecha en la cuenta oficial de Instagram cosechó cientos de reacciones en pocos minutos y decenas de jóvenes se unieron al pedido de la institución, que exigió un pronto esclarecimiento del caso.
El único sospechoso detenido hasta el momento es un remisero de 55 años identificado como Marcelo Alejando Saleh, quien habría llegado hasta la casa creyendo que no había nadie pero se topó con Ayelén. La principal hipótesis de los investigadores es que el remisero, detenido por un vecino de la víctima, encontró las llaves de la vivienda en su auto luego de realizar un viaje con los padres de la joven y decidió volver al lugar para hacerse el dinero y los objetos de valor que pudiera encontrar allí.
De acuerdo con la reconstrucción del hecho, el acusado recogió a la pareja a las 5.30 y los trasladó en un Volkswagen Polo hasta Florencio Varela. Allí advirtió que ambos habían dejado en el asiento una riñonera con las llaves de su casa, documentación y algo de dinero, por lo que comenzó a tramar el robo que terminaría en el asesinato.
Saleh creyó que la vivienda estaba vacía y podría dar un golpe sencillo pero al abrir la puerta de la casa se topó con la joven quien, al parecer, ofreció una intensa resistencia y todo terminó de la peor manera. Tras huir de la escena, el sospechoso fue visto por un vecino, perseguido y finalmente interceptado en 24 y 75, donde fue reducido y entregado a la policía. Llevaba consigo precintos, guantes, dinero y su ropa ensangrentada, pero además llevaba en su auto una barreta que, se presume, podría haber sido el arma homicida.