En la comunidad educativa del colegio Albert Thomas sigue el revuelo luego del brote de casos de coronavirus. Días atrás confirmaron ocho contagios en la escuela del Bosque platense y uno de los docentes de la institución criticó que sigan las clases presenciales en el establecimiento luego de todo lo ocurrido y en medio de la llegada de la segunda ola de la pandemia.
Como contó 0221.com.ar, en el reconocido colegio técnico de 1 entre 57 y 58 reportaron los diagnósticos positivos en SARS-CoV-2 de dos alumnos y seis integrantes del cuerpo de preceptores. Ante esta situación, se activó el protocolo y tomaron distintas medidas para prevenir la propagación del virus. Las autoridades decidieron reducir la cantidad de burbujas que asisten, ya que así disminuye la cantidad de personal que puede cuidar de los alumnos dentro del establecimiento. A su vez, cada grupo va a ser avisado por su preceptor y se instó a la responsabilidad sanitaria de cada familia.
Norberto Rosendo, es profesor y delegado del Albert Thomas, y se refirió a la situación que se desató en el colegio. “Son cosas que se saben, el tema es la irracionalidad”, sostuvo al aire de La Cielo.
El docente -que continúa con sus clases de forma virtual por ser mayor de 60 años- recalcó que el personal de educación pueden cuidar a estudiantes dentro de las burbujas, pero que lo que ocurre afuera del establecimiento los excede por completo: “El chico viene contagiado de la casa, como uno de los casos. Llegó, entró, tocó a uno los preceptores. El otro se manifestó dentro de la escuela, el chico vino bien y levantó fiebre dentro de la escuela”.
“El disparate es que por más burbujas que nosotros hagamos dentro de la escuela, vale tanto para el Albert Thomas como para cualquier otra escuela, no podemos cuidar ni en el micro, ni en la entrada ni en la salida. Cuando el chico llega se contacta con los compañeros que están en la puerta de la escuela o en el micro cuando viene. Es un disparate exponer a los chicos”, dijo Rosendo, al tiempo que dejó en claro que no es que está en contra de la presencialidad.
En el contexto pre pandémico, en el Albert Thomas tenían un promedio de ocho horas de clases por día, seis días a la semana, 48 horas semanales en total. “Ahora los estamos haciendo ir dos veces por semana durante a lo sumo cuatro horas. Entonces, el contenido que le vamos a poder dar es muchísimo menos que lo que le podríamos dar si nos organizáramos en forma virtual y encima los estaríamos cuidando. No tiene sentido lo que están haciendo, es una irracionalidad. Exponemos a los docentes y a los chicos”, expresó.
También sostuvo que la virtualidad en el colegio podría realizarse sin inconvenientes con una buena organización. Según Rosendo, el 95% de los alumnos tienen conectividad y computadora: “Con lo que gastamos en adecuar la escuela podríamos haber comprado las computadoras que nos faltaban y hacíamos lo mismo. Estoy hablando de mi grupo educativo. En una escuela con una situación carenciada no es lo mismo”.
En el mismo tono, agregó: “Si organizas la virtualidad, la calidad de la educación es más alta que en la presencialidad. La experiencia que tuvimos el año pasado nos demostró eso”.
Luego dijo que las burbujas que registraron contagios dejaron de ir, pero hizo una fuerte advertencia. “Dentro de una semana no vamos a tener chicos porque todas las burbujas van a estar igual que esas. Vamos a ir a virtualidad por el absurdo, vamos a dejar de dar clases presenciales porque los chicos se van a contagiar, ese es el camino que estamos siguiendo”, cerró.