El gobierno que conduce Axel Kicillof decidió suspender la obligación de asistir al lugar de trabajo para todo el personal de la administración pública bonaerense. La medida regirá hasta el próximo miércoles y los trabajadores deberán prestar servicios desde sus domicilios, con el objetivo de reducir la circulación de personas y evitar el incremento de los casos de coronavirus.
La Resolución 894 fue publicada esta mañana en el Boletín Oficial y lleva la firma del jefe de Gabinete Carlos Bianco.
La medida, sin embargo, también estipula excepciones y aclara que no se verán alcanzadas "aquellas personas trabajadoras de la administración pública provincial que hayan sido convocadas para garantizar servicios y actividades esenciales y/o no interrumpibles, siempre que su prestación, por su naturaleza, no pueda ser brindada desde el lugar de residencia".
La medida se basa en el Decreto N° 203/20 que habilitó el teletrabajo en el marco de la administración pública provincial. Aquella norma estableció la figura del "trabajo domiciliario" desde el lugar de aislamiento entre el 1 y el 12 de abril del año pasado y luego fue renovándose paulatinamente a medida que avanzaba la pandemia.
"En virtud de la situación epidemiológica actual, que indica un incremento sostenido de casos, el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, dictó la Decisión Administrativa N° 280/21 con la finalidad de brindar en el ámbito laboral la mejor protección a las personas involucradas, evitando en todo lo posible que se vean afectadas las relaciones laborales y las prestaciones de servicios del Estado Nacional", remarca la nueva resolución y agrega que "esa decisión administrativa prevé la estricta y prioritaria prestación de servicios mediante la modalidad de trabajo remoto para los agentes de todas las jurisdicciones, organismos y entidades del sector público nacional hasta el 31 de marzo de 2021 inclusive".
En ese marco, el Gobierno bonaerense consideró necesario, en el ámbito del empleo público provincial, "adoptar medidas similares" y por ello suspendió la obligación de asistir a los lugares de trabajo, al menos hasta el final de la Semana Santa.