El empleado de un kiosco del centro platense fue víctima de un violento asalto protagonizado por dos ladrones que se hicieron pasar por clientes. El episodio se registró en un local de 50 entre 4 y 5, en el momento en que el joven se disponía a cerrar y uno de los implicados ingresó para preguntarle si tenía cerveza y cigarrillos.
Como no había botellas, agarró algunas latas y se acercó al mostrador para supuestamente pagar. En ese momento, su cómplice entró por detrás y rápidamente sacó un arma con la que le apuntó al trabajador. Sin perder tiempo, el que primero había llegado también sacó un revólver y se abalanzó sobre la víctima, dándole varios culatazos en la cabeza.
Luego, le exigieron el dinero que había en la registradora, pedido que acató sin reparos. De esta forma, se llevaron la recaudación (incluidas las monedas), una notebook y un teléfono celular, además de la mercadería que previamente uno de ellos ya tenía en su poder. Todo esto mientras aún continuaban golpeándolo.
Una vez con el botín, intentaron escapar rápidamente, sin embargo la moto en la que se movilizaban no arrancaba. Aprovechando esto, el empleado salió a la calle y los atacó a patadas, logrando recuperar 3.000 pesos de los 8.000 robados, ya que los billetes se cayeron en el camino. Así y todo, pudieron encender el vehículo para fugar y aún no fueron localizados.