Investigadores del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP trabajarán junto al laboratorio farmacéutico japonés Eisai Co., Ltd para desarrollar fármacos para combatir el Chagas.
Investigadores del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP trabajarán junto al laboratorio farmacéutico japonés Eisai Co., Ltd para desarrollar fármacos para combatir el Chagas.
Esta enfermedad se convirtió en la afección parasitaria con mayor número de muertes en la región y representa un verdadero problema de salud pública para los países de América. En Argentina, las cifras son elocuentes: según los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación (año 2015), más de un millón y medio de personas viven con Chagas.

Mientras cumplen sus penas en la cárcel de Melchor Romero, cuatro de los rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa cursan Derecho en la UNLP.
En pandemia se hizo mundialmente conocida y hasta fue condecorada por la Corona británica. En su biografía cuenta su trayectoria, con la UNLP como protagonista.
Para este propósito recibieron un subsidio de 683.687 dólares del fondo Global Health Innovative Technology (GHIT) Fund, una asociación internacional público-privada con sede en Japón, de la que participan el propio Gobierno japonés, 16 compañías farmacéuticas y de diagnóstico, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Wellcome Trust y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Esta asociación se ocupa especialmente de financiar iniciativas para el desarrollo de fármacos, vacunas y herramientas diagnósticas innovadoras, mayormente para el tratamiento de enfermedades infecciosas que afectan a países de medios y bajos recursos.
La Enfermedad de Chagas o tripanosomiasis americana es una afección parasitaria, sistémica, crónica, transmitida por vectores y causada por el protozoario Trypanosoma cruzi, un parásito transmitido por un insecto conocido en nuestro país como “vinchuca”. Se calcula que en Argentina existen entre 1,5 y 2 millones de infectados, y que un 30% de ellos pueden presentar alteraciones cardíacas de distinto grado a lo largo de su vida.
En la actualidad, existen solamente dos fármacos para tratar el Chagas: nifurtimox y benznidazol. Ambos fueron desarrollados hace aproximadamente 50 años y presentan importantes limitaciones: por un lado, generan reacciones adversas de importancia que, en muchos casos, obligan a interrumpir el tratamiento; por otra parte, su ha comprobado que su eficacia en las etapas avanzadas de la enfermedad, en adultos, es limitada.
“El trabajo consistirá en el desarrollo de nuevos fármacos contra la enfermedad de Chagas. Se estudiarán las fosfodiesterasas del Trypanosoma cruzi como posibles blancos moleculares de nuevos agentes farmacológicos, validándolos genéticamente, en primera instancia, y luego buscando, a través de técnicas de modelado computacional, moléculas que tengan la capacidad de inhibir la actividad de esas enzimas. Finalmente, los compuestos promisorios así obtenidos serán ensayados para corroborar su acción”, explicó el director del LIDeB, Doctor Alan Talevi.
En referencia a la alianza con el GHIT, Talevi señaló: “Desde el punto de vista científico para nosotros es muy importante, no sólo por el monto del financiamiento, sino por la oportunidad de trabajar desde la etapa inicial de búsqueda de fármacos, de manera colaborativa, con una compañía farmacéutica internacional, Eisai Co. Ltd.”.
El objetivo es que al cabo de los dos años, que es el tiempo que dura el proyecto, se hayan evaluado los mejores candidatos (tanto como monotratamientos como en combinación con benznidazol), en modelos animales de la enfermedad.
“Nuestra meta final es encontrar compuestos que sean capaces de eliminar el parásito que causa la enfermedad, aún en la etapa crónica, ya que los dos fármacos de los que se dispone actualmente son eficaces en la primera etapa del Chagas, pero no en la etapa avanzada”, concluyó el científico de la UNLP.
Cabe destacar que este subsidio es el más importante al que ha accedido el LIDeB desde su creación por el Consejo Superior de la UNLP, en 2015, y cobra aún más relevancia en un escenario económico mundial particularmente difícil.