Tras un año y medio de parálisis, el rugby argentino está listo para retomar la actividad. Sin embargo, no la hará con su fisonomía natural, sino que de una manera bastante llamativa y con cambios que resultan verdaderamente extraños.
Tras un año y medio de parálisis, el rugby argentino está listo para retomar la actividad. Sin embargo, no la hará con su fisonomía natural, sino que de una manera bastante llamativa y con cambios que resultan verdaderamente extraños.
Con el objetivo de minimizar los riesgos de contagio es que en una reunión de presidentes la Unión Argentina de Rugby (UAR) confirmó que no estará habilitados los vestuarios y que no habrá tercer tiempo. Más allá de esto, lo generó polémica es que agregaron una disposición, tendiente a reducir el riesgo lesiones graves luego de la larga inactividad: el scrum será simulado.

Sin tiempo que perder, Estudiantes trabajó en el Country Club de City Bell y Alexander Medina ya tiene en mente un posible equipo para la Copa Libertadores.
Luego de la goleada en contra ante Huracán, en Gimnasia no habló nadie y el futuro de Fernando Zaniratto empezó a generar dudas.
Esto significa que el equipo que tirará la pelota la sacará de la formación sin empuje. La novedad provocó rechazos en el ambiente. La medida fue dispuesta por el área de Competencia y Desarrollo de la UAR, tiene carácter de obligatoria en todas las categorías competitivas y afecta a todas las uniones del país.
A pesar del rechazo generalizado ocurrido en las últimas horas, la restricción estará vigente "hasta tanto los referentes de seguridad de la unión indiquen que se puede pasar a la segunda etapa", que consistirá en empujar hasta un metro y medio, en todas las divisiones. Cabe destacar que el comunicado de la UAR no hace ninguna referencia a la posibilidad de volver a jugar el scrum liberado.