Juan Carlos Lamarque (63) se negó a prestar declaración en el marco de la causa que lo tiene como principal sospechoso por el crimen de Alejandro Fernández, el mecánico que apareció con un disparo el pasado 3 de noviembre en su taller de Camino General Belgrano entre 525 y 526.
Fuentes judiciales le informaron a 0221.com.ar que el acusado quedó formalmente procesado por el delito de “homicidio calificado por alevosía”. Lamarque es hermano de la esposa de Fernández y este jueves quedó detenido a disposición de la UFI N°15.
Según las hipótesis que venían manejando los investigadores, el brutal episodio no estaba relacionado a un robo, sino todo lo contrario: la persona que le disparó a Fernández lo conocía y, según sus propios familiares, era “alguien cercano”.
Los familiares y amigos del mecánico y policía asesinado se movilizaron en varias ocasiones para pedir justicia. Una semana atrás, el reclamo llegó hasta las puertas de la Fiscalía, donde los allegados de la víctima exigieron avances en la investigación para esclarecer el caso.
Las hermanas de la víctima, Filomena y Raquel, manifestaron una enorme tristeza por el crimen y además sospechan que “hay tres o más personas implicadas” por el crimen del “héroe de la inundación", por su labor durante las trágicas lluvias del 2 y 3 de abril de 2013 cuando salvó a decenas de sus vecinos con su gomón.

Luego de este giro en la investigación, Filomena expresó que siente un dolor muy grande porque “hace más de 30 años que lo conocimos, a su familia, todo. Hemos estado en cumpleaños, cara a cara. Nosotras estamos agonizando, mi familia está muerta en vida desde lo que pasó. Ahora estamos enfocadas en lo que pasó mi hermano, no sé cómo seguir”, subrayó.
En esa línea, indicó que además del cuñado hay más personas implicadas en el asesinato de Alejandro y aseguró que no pararán "hasta que se haga justicia". "Acá no hay un solo autor, acá hay tres o más personas. Ese tipo era una rata, siempre pedía plata. Estoy segura que lo mató, para mí es él, desde el día uno", remarcó en diálogo con El Día.
Según las hipótesis que venían manejando los investigadores, el brutal episodio no estaba relacionado a un robo, sino todo lo contrario: la persona que le disparó a Fernández lo conocía y, según sus propios familiares, era "alguien cercano".

EL CASO
Fernández fue hallado muerto en su taller de camino General Belgrano entre 525 y 526, de la localidad de Tolosa, Aquella tarde la primera hipótesis en surgir fue la de un accidente y poco después la de un robo, pero el análisis forense reveló una situación muy diferente: había asesinado a sangre fría y un disparo le había causado la muerte.
A partir de allí, la investigación se centró en el círculo íntimo de la víctima, debido a que no había puertas forzadas en el taller ni habían robado herramientas valiosas. En las primeras horas de la pesquisa también llamó la atención de los investigadores el hecho de que cada vez que bajaba a la fosa Fernández cerraba el portón del taller por seguridad, pero eso no había sucedido, abonando aún más la teoría de que él o los asesinos eran conocidos de la víctima.
Del taller desaparecieron unos 200 mil pesos que la víctima tenía destinados al pago de proveedores de lubricantes, pero en uno de los bolsillos de su pantalón fueron hallados otros 27 mil que los asesinos no pudieron llevarse.

El crimen sacudió a la opinión pública y sus familiares y amigos realizaron varias marchas para pedir el esclarecimiento del caso y a pocos días de cumplirse un mes de su asesinato, su esposa y el abogado que la representa mantuvieron una entrevista exclusiva con 0221.com.ar. En esa entrevista, la mujer y su hija pidieron justicia y aseguraron estar viviendo una pesadilla por lo ocurrido.