La minuciosa obra de Abraham Gómez, el ilustrador que mapeó a mano alzada a toda La Plata | 0221
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La minuciosa obra de Abraham Gómez, el ilustrador que mapeó a mano alzada a toda La Plata
ARTE EN PAPEL

La minuciosa obra de Abraham Gómez, el ilustrador que mapeó a mano alzada a toda La Plata

El joven estudiante de la UNLP se dedica al mapeo de ciudades sin reglas ni tableros y es furor en redes sociales. Su mirada sobre la capital bonaerense. 

01 de diciembre de 2021

"Siempre vi en los mapas algo lúdico, creo que nos pasa a la mayoría: cuando encontrás un mapa buscás dónde está tu casa, reconocés algún lugar", dice Abraham Gómez (27). Puede ser algo distinto para cada quien: el bosque, la placita o el parque, la iglesia del barrio. Esa primera búsqueda instintiva, humana, que intenta rescatar lo conocido de entre un mundo de detalles, fue convirtiéndose para Abraham en una pasión. Sirviéndose de varias técnicas de dibujo transformó su amor por los mapas en un arte que, ni bien dio a conocer en redes sociales, se viralizó. 

Nacido en Perú, Abraham vive en La Plata y pasó por CABA y Rosario, ciudades que también mapeó. Mientras cursa las materias de quinto año en Arquitectura de la UNLP, se dedica (cada vez más seguido) a ilustrar localidades a mano alzada. La capital bonaerense la terminó hace pocos días: es uno de sus trabajos más complejos, extensos y detallados hasta el momento. En una entrevista exclusiva con 0221.com.ar reconoce que "le venía esquivando": no quería dibujar solo el casco sino la ciudad completa, o lo más completa posible. Y eso, para ser específicos, implica casi seis veces más trabajo.


Se estima que en La Plata apenas un 15% del territorio corresponde a espacios urbanos. El 39% representa zonas periurbanas y un 46% al espacio rural. La Plata dejó hace rato de ser "la ciudad planeada" que se proyectó a fines del siglo XIX. Y Abhraham reconoce en ese hecho una necesidad, como artista y quizá como futuro urbanista: mostrar la ciudad por fuera de los límites contados.

"Relevo mapas desde hace mucho tiempo ya, pero hace un año que vengo mostrando lo que hago. ¿Por qué los mapas? Porque me gustan las ciudades. Por eso estudio arquitectura,  y la rama de urbanismo es la que más me llama la atención, la que más me gusta", reconoce el joven en diálogo con este medio durante una charla en su casa, que comparte con otros dos amigos que estudian en la misma facultad.

Mapear se fue transformando en una actividad diaria nutrida de las distintas técnicas que Abraham aprendió desde la infancia. Puntillismo, caricaturas y todo tipo de ilustraciones a mano alzada pueden encontrarse en sus libretas, repartidas por rincones de la casa. Auque ahora, reconoce, está casi a tiempo completo con los mapas. "Todo empezó con la cuarentena. Venía cursando en la facultad con una carga horaria muy importante; la pandemia hizo que deje materias porque no podía concentrarme en estar tanto tiempo frente a la computadora. Y ese tiempo de sobra, por decirlo de algún modo, busque una forma de invertirlo. Empecé a dibujar. Venía usando Twitter hace un tiempo y decidí empezar a mostrar de a poco lo que hacía, sin ánimos de nada, sin saber que en algún momento iba a pasar todo esto. Era solo mostrar mis cosas, algo muy improvisado", reconoce. 

Antes "venía haciendo dibujos pequeños y en un momento, en la casa donde vivía, teníamos un cuadro que estaba vacío y que quería colgar en la pared, pero no sabía qué hacer. Dije bueno, vengo haciendo estos dibujos, capaz puedo hacer un dibujo para ese cuadro y así tenerlo en uso. Se me ocurrió dibujar Rosario, ciudad en la que viví hace un año, que me encanta y que además reconozco. Venía dibujando algunas secciones de Buenos Aires, La Plata, lugares que también conozco. Y con Rosario vino el primer boom. A la gente le gustó mucho, se empezó a viralizar bastante, pero yo no tenía un Instagram donde mostrar mi trabajo, no vendía trabajos, no hacía nada. Era muy amateur, muy para mí. Era mostrarlo como quien muestra cualquier otra cosa en las redes", cuenta. Su representación de la ciudad santafesina, realizada en septiembre 2020, cosechó más de 20 mil likes en Twitter. Y ese fue el comienzo de su enfoque full time en el mapeo a mano alzada.

Las primeras devoluciones que recibió lo motivaron. "La gente encontraba los lugares donde vivía, el edificio, el baldío de su barrio, la tienda o el arbolito de la plaza. Son las devoluciones que más me gustan. Y tomé nota mental de todo eso para seguir profundizando en los detalles: sabía que a la gente le gustaba, y a mí me encanta. Cuando dibujo los mapas intento siempre retratar lo más actual posible la ciudad. Para eso documento mapas, fotos, videos, mucha información; y eso hace que cuando la gente lo ve puede reconocer algunos lugares familiares", explica.

Su proceso artístico comienza mucho antes de apoyar la microfibra sobre la hoja, o de afinar la mirada a través de lupas cada vez más aumentadas. Abraham empieza por recolectar información: mapas viejos, mapas actuales, todo el combo de Google (Street View, Maps, Earth), documentos, fotografías y hasta videos. "En algunos casos, con las ciudades que ya conozco, siempre está la experiencia personal. Y recordar que algunos lugares están modificados y en los mapas no aparecen. En ocasiones de haber dibujado lugares que no conocía en absoluto, se alarga un poco más el tiempo, porque estoy mirando calle por calle, revisando para no perderme algún detalle. Todo ese proceso lo recopilo para recién poder dibujar un mapa base o borrador a lápiz, donde certifico que las calles que están sean las correctas, que las plazas y parques estén, o dejo marcada alguna referencia particular, iglesia o edificio que destaque la ciudad. A partir de ahí recién empiezo a dibujar a mano", cuenta.

EL ARTE DE ILUSTRAR MAPAS

Abraham dibuja ciudades porque quiere mostrarlas con una determinada perspectiva. Es por eso que cuando termina el trazado en microfibra aplica color azul sobre las áreas verdes, plazas y parques de los aglomerados urbanos. "Lo que quiero mostrar también es el contraste entre lo construido y los lugares donde la naturaleza, de algún modo, fue ganando espacio. No es solamente el mapa, o que la gente reconozca algunos espacios, sino que puedan ver la ciudad desde ese punto de vista", explica. Para él "no se trata solamente de dibujar la ciudad sino de poder entenderla".

No usa herramientas para transportar la escala pero se esfuerza al máximo en la proporción, siempre intentando que la ciudad no pierda dimensión, que no se torne abstracta. "Dibujo a mano siempre, cuando necesito tener alguna referencia en particular, de algún edificio o algo, sí marco con el lápiz,  pero por lo general es a mano y manzana por manzana". Es que en cada amanzanamiento, asegura Abraham, se pueden ir identificando "ciertos puntos, vacíos urbanos o edificios. Intento que no solamente en cierto lugar de la ciudad aparezcan recién edificios icónicos. Para mí la ciudad es todo, desde lo suburbano hasta los lugares más hiperdensos", define.

Por eso su trabajo en los detalles es lo más exhaustivo posible, aunque suele identificarse mejor en los edificios emblemáticos por su arquitectura específica. "En un panorama amplio los detalles los busco en todo. Intentar dibujar manzana por manzana a partir de lo que cuentan los mapas es parte de eso. Un edificio de la periferia tendrá menos detalles que la catedral, pero está ahí, y uno lo puede reconocer", señala. Además, cuenta como anécdota que el azul acuarelado de los espacios verdes nació de la necesidad (no tenía otro color para usar), pero después le gustó el contraste entre la frase -"espacios verdes"- y la representación azuladas: cree que las zonas se identifican con mayor precisión.

También dice que la parte más difícil de cada obra es decidir cuántas cuadras abarcará el mapa. "Creo que a lo largo del tiempo fui evolucionando la técnica. Antes, hasta hace ocho meses, tenía una cierta idea de cuántas cuadras entraban por tamaño de hoja. Pero luego fui achicando más la escala y cada vez entran más, entonces... en algún punto encuentro una dificulad en torno a eso", reconoce. Y aunque no busca llegar a la escala de lo diminuto, sí se permitió ampliar las hojas: la más grande sobre la que trabajó es de 70 por 50 centímetros: "Un montón". Se trata de La Plata con su casco y periferia, una ilustración que le llevó mucho tiempo y energía. "Difícilmente haga un dibujo de este tamaño en un buen tiempo", reconoce. La capital bonaerense le demandó aproximadamente 15 días de trabajo.

MUCHO MÁS QUE UN CUADRADO

"En la Facultad siempre estudiamos La Plata. Ya sea para hacer algún plan de vivienda o equipamiento en las cursadas de Arquitectura, y en las de urbanismo estudiamos el partido, su realción con el AMBA, etcétera. Es en esa rama donde profundizamos mucho en que La Plata no necesariamente es un cuadrado. Y siempre tuve esa visión de intentar retratar a la ciudad por fuera de sus límites originales, e intentar reconocerla de otros modos. Siempre está esa idea de que la ciudad de La Plata se reconoce por el estilo de su casco urbano, de su periferia poco. Y hablar de 'dos ciudades' es un pequeño paso para poder discutir cuán grande es en realidad La Plata. Es reconocerlo", plantea Abraham cuando 0221.com.ar le consulta sobre su visión de la capital.

Cree que hace falta reconocer esa suerte de desconexión, o división inconsciente que se hace a nivel discursivo, entre los 926 kilómetros cuadrados que ocupa el partido de La Plata y los 27 que representan el casco urbano. "Que se reconozca la ciudad como partido es algo importante para desarrollar estrategias políticas, municipales y en conjunto. Porque queda algo también en la ciudad, en el ciudadano platense día a día: saber o creer que está viviendo en dos ciudades distintas. Y es muy raro, porque en realidad no es así. Y no sucede en realidad, en el modo en que funciona la ciudad. Hay algo que debe también cambiar ahí en lo social", opina el estudiante de la UNLP.

Tuvo varios pedidos en espera hasta haber terminado La Plata, a fines de noviembre. A pesar de ser la ciudad donde vive, asegura que en un principio le esquivaba más que nada porque "no quería dibujar La Plata cuadrada sino algo más, pero sentía que me faltaba técnica para hacerlo: saber qué tanto puedo abarcar, hasta qué tipo de escala puedo llegar a manejar, todo eso. Y en realidad fue un proceso que de algún modo fui subsanando desde que empecé a dibujar. Después de que se conociera el de Mar del Plata, mucha gente me preguntaba por qué La Plata todavía no... Y yo ya lo venia pensando". El original de la ciudad capital nació entonces por partida doble: un encargo que le hicieron y que usó como excusa para poderla ilustrar. 

CONTAR UNA CIUDAD

En su cuenta de Instagram @GomezIlustra pueden verse varios de sus trabajos, muchos de ellos hechos por engargue. El proceso implica un ida y vuelta con cada cliente: le sugieren un barrio o ciudad y él la analiza, ve si es grande o chica, qué tipo de papel puede llegar a necesitar. "Voy consultando y buscando saber qué necesitan, si quieren ver algo en particular o que algo esté centrado. Después elaboro boceto, estudio un poco la ciudad, vuelvo a presentar y ahí hay otro intercambio. Así se va creando el mapa", cuenta.

Dice que tiene decidido dedicarse a la rama urbanística de la arquitectura, aunque nunca imaginó que alguien iba a referenciarlo por ilustrar mapas a mano alzada. Pero "retratar la ciudad es también un modo de mostrar algún otro aspecto urbano de ella, que tiene que ver con los puntos de vista. Eso es lo que pasa cuando alguien me encarga una ciudad, o me pregunta si su ciudad puede ser ilustrada porque no aparece en los mapas. Nadie la retrata, nadie la conoce. Algo que suele pasar en lugares, sobre todo, de este lado (sur) del continente. Hay pueblos o ciudades que en los mapas no aparecen, que los servidores de internet no relevan. Uno no suele encontrar normalmente mapas de, por ejemplo, Daireaux, o Lanús. No aparecen. En cambio sí de La Plata, de su casco urbano; o de CABA. Creo que esa falta de relevamiento de algunas ciudades -de tu ciudad, de la ciudad donde creciste- es importante que se revierta". 

 

Ahora que La Plata está ilustrada, Abraham seguirá desafiándose con otras ciudades. Con su arte  pretende "hacer contrastes, intentar que la gente reconozca su territorio a partir de otras formas. Es importante saber que hay algo más allá de nuestros propios límites. Y saber que la ciudad también es un contraste: no solamente son los edificios altos que están en el centro sino también las tomas de tierra, las periferias más lejanas, las viviendas sociales instaladas muy lejos de los centros urbanos... todo eso también es la ciudad. Y es importante reconocerlo".

Hacerlo "nos permite trabajar más adelante, reconocer que las ciudades son complejas y que tienen errores, que les falta mucho trabajo. En La Plata uno creería que por haber completado el casco urbano la ciudad ya se superó a sí misma. Y en realidad tiene muchos problemas: no solamente adentro del casco urbano sino por fuera. La falta de reconocimiento de ese territorio, no solo en los ciudadanos del día a día sino a nivel jerárquico, también genera problemas", asegura el ilustrador. 

Su estilo a la mano alzada, que elige sin dudar por sobre los tableros y las reglas, es lo que seguirá marcando el pulso de su obra: "Dibujar a mano, tratando de proporcionar los lados, es algo que uno hace desde que es niño hasta que es grande. Hay algo lúdico en la mano alzada, algo que me agrada y que quero que se reconozca en mi trabajo", dice Abraham. Sin dudas, en el material terminado y en el adelanto que compartió con este medio, los y las platenses podrán identificar sus lugares cercanos, hallar sus referencias más personales y subjetivas de "lo platense". Y también, por qué no, expandir su mirada más allá de los límites del cuadrado.

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El joven estudiante de la UNLP se dedica al mapeo de ciudades sin reglas ni tableros y es furor en redes sociales. Su mirada sobre la capital bonaerense. 
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La minuciosa obra de Abraham Gómez, el ilustrador que mapeó a mano alzada a toda La Plata

El joven estudiante de la UNLP se dedica al mapeo de ciudades sin reglas ni tableros y es furor en redes sociales. Su mirada sobre la capital bonaerense. 
La minuciosa obra de Abraham Gómez, el ilustrador que mapeó a mano alzada a toda La Plata

"Siempre vi en los mapas algo lúdico, creo que nos pasa a la mayoría: cuando encontrás un mapa buscás dónde está tu casa, reconocés algún lugar", dice Abraham Gómez (27). Puede ser algo distinto para cada quien: el bosque, la placita o el parque, la iglesia del barrio. Esa primera búsqueda instintiva, humana, que intenta rescatar lo conocido de entre un mundo de detalles, fue convirtiéndose para Abraham en una pasión. Sirviéndose de varias técnicas de dibujo transformó su amor por los mapas en un arte que, ni bien dio a conocer en redes sociales, se viralizó. 

Nacido en Perú, Abraham vive en La Plata y pasó por CABA y Rosario, ciudades que también mapeó. Mientras cursa las materias de quinto año en Arquitectura de la UNLP, se dedica (cada vez más seguido) a ilustrar localidades a mano alzada. La capital bonaerense la terminó hace pocos días: es uno de sus trabajos más complejos, extensos y detallados hasta el momento. En una entrevista exclusiva con 0221.com.ar reconoce que "le venía esquivando": no quería dibujar solo el casco sino la ciudad completa, o lo más completa posible. Y eso, para ser específicos, implica casi seis veces más trabajo.


Se estima que en La Plata apenas un 15% del territorio corresponde a espacios urbanos. El 39% representa zonas periurbanas y un 46% al espacio rural. La Plata dejó hace rato de ser "la ciudad planeada" que se proyectó a fines del siglo XIX. Y Abhraham reconoce en ese hecho una necesidad, como artista y quizá como futuro urbanista: mostrar la ciudad por fuera de los límites contados.

"Relevo mapas desde hace mucho tiempo ya, pero hace un año que vengo mostrando lo que hago. ¿Por qué los mapas? Porque me gustan las ciudades. Por eso estudio arquitectura,  y la rama de urbanismo es la que más me llama la atención, la que más me gusta", reconoce el joven en diálogo con este medio durante una charla en su casa, que comparte con otros dos amigos que estudian en la misma facultad.

Mapear se fue transformando en una actividad diaria nutrida de las distintas técnicas que Abraham aprendió desde la infancia. Puntillismo, caricaturas y todo tipo de ilustraciones a mano alzada pueden encontrarse en sus libretas, repartidas por rincones de la casa. Auque ahora, reconoce, está casi a tiempo completo con los mapas. "Todo empezó con la cuarentena. Venía cursando en la facultad con una carga horaria muy importante; la pandemia hizo que deje materias porque no podía concentrarme en estar tanto tiempo frente a la computadora. Y ese tiempo de sobra, por decirlo de algún modo, busque una forma de invertirlo. Empecé a dibujar. Venía usando Twitter hace un tiempo y decidí empezar a mostrar de a poco lo que hacía, sin ánimos de nada, sin saber que en algún momento iba a pasar todo esto. Era solo mostrar mis cosas, algo muy improvisado", reconoce. 

Antes "venía haciendo dibujos pequeños y en un momento, en la casa donde vivía, teníamos un cuadro que estaba vacío y que quería colgar en la pared, pero no sabía qué hacer. Dije bueno, vengo haciendo estos dibujos, capaz puedo hacer un dibujo para ese cuadro y así tenerlo en uso. Se me ocurrió dibujar Rosario, ciudad en la que viví hace un año, que me encanta y que además reconozco. Venía dibujando algunas secciones de Buenos Aires, La Plata, lugares que también conozco. Y con Rosario vino el primer boom. A la gente le gustó mucho, se empezó a viralizar bastante, pero yo no tenía un Instagram donde mostrar mi trabajo, no vendía trabajos, no hacía nada. Era muy amateur, muy para mí. Era mostrarlo como quien muestra cualquier otra cosa en las redes", cuenta. Su representación de la ciudad santafesina, realizada en septiembre 2020, cosechó más de 20 mil likes en Twitter. Y ese fue el comienzo de su enfoque full time en el mapeo a mano alzada.

Las primeras devoluciones que recibió lo motivaron. "La gente encontraba los lugares donde vivía, el edificio, el baldío de su barrio, la tienda o el arbolito de la plaza. Son las devoluciones que más me gustan. Y tomé nota mental de todo eso para seguir profundizando en los detalles: sabía que a la gente le gustaba, y a mí me encanta. Cuando dibujo los mapas intento siempre retratar lo más actual posible la ciudad. Para eso documento mapas, fotos, videos, mucha información; y eso hace que cuando la gente lo ve puede reconocer algunos lugares familiares", explica.

Su proceso artístico comienza mucho antes de apoyar la microfibra sobre la hoja, o de afinar la mirada a través de lupas cada vez más aumentadas. Abraham empieza por recolectar información: mapas viejos, mapas actuales, todo el combo de Google (Street View, Maps, Earth), documentos, fotografías y hasta videos. "En algunos casos, con las ciudades que ya conozco, siempre está la experiencia personal. Y recordar que algunos lugares están modificados y en los mapas no aparecen. En ocasiones de haber dibujado lugares que no conocía en absoluto, se alarga un poco más el tiempo, porque estoy mirando calle por calle, revisando para no perderme algún detalle. Todo ese proceso lo recopilo para recién poder dibujar un mapa base o borrador a lápiz, donde certifico que las calles que están sean las correctas, que las plazas y parques estén, o dejo marcada alguna referencia particular, iglesia o edificio que destaque la ciudad. A partir de ahí recién empiezo a dibujar a mano", cuenta.

EL ARTE DE ILUSTRAR MAPAS

Abraham dibuja ciudades porque quiere mostrarlas con una determinada perspectiva. Es por eso que cuando termina el trazado en microfibra aplica color azul sobre las áreas verdes, plazas y parques de los aglomerados urbanos. "Lo que quiero mostrar también es el contraste entre lo construido y los lugares donde la naturaleza, de algún modo, fue ganando espacio. No es solamente el mapa, o que la gente reconozca algunos espacios, sino que puedan ver la ciudad desde ese punto de vista", explica. Para él "no se trata solamente de dibujar la ciudad sino de poder entenderla".

No usa herramientas para transportar la escala pero se esfuerza al máximo en la proporción, siempre intentando que la ciudad no pierda dimensión, que no se torne abstracta. "Dibujo a mano siempre, cuando necesito tener alguna referencia en particular, de algún edificio o algo, sí marco con el lápiz,  pero por lo general es a mano y manzana por manzana". Es que en cada amanzanamiento, asegura Abraham, se pueden ir identificando "ciertos puntos, vacíos urbanos o edificios. Intento que no solamente en cierto lugar de la ciudad aparezcan recién edificios icónicos. Para mí la ciudad es todo, desde lo suburbano hasta los lugares más hiperdensos", define.

Por eso su trabajo en los detalles es lo más exhaustivo posible, aunque suele identificarse mejor en los edificios emblemáticos por su arquitectura específica. "En un panorama amplio los detalles los busco en todo. Intentar dibujar manzana por manzana a partir de lo que cuentan los mapas es parte de eso. Un edificio de la periferia tendrá menos detalles que la catedral, pero está ahí, y uno lo puede reconocer", señala. Además, cuenta como anécdota que el azul acuarelado de los espacios verdes nació de la necesidad (no tenía otro color para usar), pero después le gustó el contraste entre la frase -"espacios verdes"- y la representación azuladas: cree que las zonas se identifican con mayor precisión.

También dice que la parte más difícil de cada obra es decidir cuántas cuadras abarcará el mapa. "Creo que a lo largo del tiempo fui evolucionando la técnica. Antes, hasta hace ocho meses, tenía una cierta idea de cuántas cuadras entraban por tamaño de hoja. Pero luego fui achicando más la escala y cada vez entran más, entonces... en algún punto encuentro una dificulad en torno a eso", reconoce. Y aunque no busca llegar a la escala de lo diminuto, sí se permitió ampliar las hojas: la más grande sobre la que trabajó es de 70 por 50 centímetros: "Un montón". Se trata de La Plata con su casco y periferia, una ilustración que le llevó mucho tiempo y energía. "Difícilmente haga un dibujo de este tamaño en un buen tiempo", reconoce. La capital bonaerense le demandó aproximadamente 15 días de trabajo.

MUCHO MÁS QUE UN CUADRADO

"En la Facultad siempre estudiamos La Plata. Ya sea para hacer algún plan de vivienda o equipamiento en las cursadas de Arquitectura, y en las de urbanismo estudiamos el partido, su realción con el AMBA, etcétera. Es en esa rama donde profundizamos mucho en que La Plata no necesariamente es un cuadrado. Y siempre tuve esa visión de intentar retratar a la ciudad por fuera de sus límites originales, e intentar reconocerla de otros modos. Siempre está esa idea de que la ciudad de La Plata se reconoce por el estilo de su casco urbano, de su periferia poco. Y hablar de 'dos ciudades' es un pequeño paso para poder discutir cuán grande es en realidad La Plata. Es reconocerlo", plantea Abraham cuando 0221.com.ar le consulta sobre su visión de la capital.

Cree que hace falta reconocer esa suerte de desconexión, o división inconsciente que se hace a nivel discursivo, entre los 926 kilómetros cuadrados que ocupa el partido de La Plata y los 27 que representan el casco urbano. "Que se reconozca la ciudad como partido es algo importante para desarrollar estrategias políticas, municipales y en conjunto. Porque queda algo también en la ciudad, en el ciudadano platense día a día: saber o creer que está viviendo en dos ciudades distintas. Y es muy raro, porque en realidad no es así. Y no sucede en realidad, en el modo en que funciona la ciudad. Hay algo que debe también cambiar ahí en lo social", opina el estudiante de la UNLP.

Tuvo varios pedidos en espera hasta haber terminado La Plata, a fines de noviembre. A pesar de ser la ciudad donde vive, asegura que en un principio le esquivaba más que nada porque "no quería dibujar La Plata cuadrada sino algo más, pero sentía que me faltaba técnica para hacerlo: saber qué tanto puedo abarcar, hasta qué tipo de escala puedo llegar a manejar, todo eso. Y en realidad fue un proceso que de algún modo fui subsanando desde que empecé a dibujar. Después de que se conociera el de Mar del Plata, mucha gente me preguntaba por qué La Plata todavía no... Y yo ya lo venia pensando". El original de la ciudad capital nació entonces por partida doble: un encargo que le hicieron y que usó como excusa para poderla ilustrar. 

CONTAR UNA CIUDAD

En su cuenta de Instagram @GomezIlustra pueden verse varios de sus trabajos, muchos de ellos hechos por engargue. El proceso implica un ida y vuelta con cada cliente: le sugieren un barrio o ciudad y él la analiza, ve si es grande o chica, qué tipo de papel puede llegar a necesitar. "Voy consultando y buscando saber qué necesitan, si quieren ver algo en particular o que algo esté centrado. Después elaboro boceto, estudio un poco la ciudad, vuelvo a presentar y ahí hay otro intercambio. Así se va creando el mapa", cuenta.

Dice que tiene decidido dedicarse a la rama urbanística de la arquitectura, aunque nunca imaginó que alguien iba a referenciarlo por ilustrar mapas a mano alzada. Pero "retratar la ciudad es también un modo de mostrar algún otro aspecto urbano de ella, que tiene que ver con los puntos de vista. Eso es lo que pasa cuando alguien me encarga una ciudad, o me pregunta si su ciudad puede ser ilustrada porque no aparece en los mapas. Nadie la retrata, nadie la conoce. Algo que suele pasar en lugares, sobre todo, de este lado (sur) del continente. Hay pueblos o ciudades que en los mapas no aparecen, que los servidores de internet no relevan. Uno no suele encontrar normalmente mapas de, por ejemplo, Daireaux, o Lanús. No aparecen. En cambio sí de La Plata, de su casco urbano; o de CABA. Creo que esa falta de relevamiento de algunas ciudades -de tu ciudad, de la ciudad donde creciste- es importante que se revierta". 

 

Ahora que La Plata está ilustrada, Abraham seguirá desafiándose con otras ciudades. Con su arte  pretende "hacer contrastes, intentar que la gente reconozca su territorio a partir de otras formas. Es importante saber que hay algo más allá de nuestros propios límites. Y saber que la ciudad también es un contraste: no solamente son los edificios altos que están en el centro sino también las tomas de tierra, las periferias más lejanas, las viviendas sociales instaladas muy lejos de los centros urbanos... todo eso también es la ciudad. Y es importante reconocerlo".

Hacerlo "nos permite trabajar más adelante, reconocer que las ciudades son complejas y que tienen errores, que les falta mucho trabajo. En La Plata uno creería que por haber completado el casco urbano la ciudad ya se superó a sí misma. Y en realidad tiene muchos problemas: no solamente adentro del casco urbano sino por fuera. La falta de reconocimiento de ese territorio, no solo en los ciudadanos del día a día sino a nivel jerárquico, también genera problemas", asegura el ilustrador. 

Su estilo a la mano alzada, que elige sin dudar por sobre los tableros y las reglas, es lo que seguirá marcando el pulso de su obra: "Dibujar a mano, tratando de proporcionar los lados, es algo que uno hace desde que es niño hasta que es grande. Hay algo lúdico en la mano alzada, algo que me agrada y que quero que se reconozca en mi trabajo", dice Abraham. Sin dudas, en el material terminado y en el adelanto que compartió con este medio, los y las platenses podrán identificar sus lugares cercanos, hallar sus referencias más personales y subjetivas de "lo platense". Y también, por qué no, expandir su mirada más allá de los límites del cuadrado.