Una joven platense fue víctima de un insólito robo y apuntó contra un local de comidas para llevar ubicado en pleno centro de La Plata. Angustiada por lo ocurrido, relató toda la situación que vivió en su propia cuenta de Facebook y reveló paso a paso qué fue lo que sucedió y la polémica actitud que tomaron tanto el dueño como los trabajadores del comercio.
"Hace ya unos meses estoy estudiando gastronomía. El día de hoy decidí hacer una inversión a futuro, en mí y en mi carrera. Compré diez libros de cocina. A la salida de la librería, junto a mis amigas, pasé por este lugar de comida para llevar y al llegar a la caja, apoyé mis libros en el mostrador para pagar la comida", empieza el posteo de Facebook de Camila Merignolo en el que contó que tras salir del local se dio cuenta que se los había olvidado y al volver habían desaparecido como por arte de magia.
Tras caminar unos metros, se dio cuenta de que no llevaba consigo la bolsa con los libros y regresó lo más rápido que pudo. "Literalmente volví corriendo. Entré y le pregunté a la cajera y al dueño del lugar si habían visto mis libros a lo que responden que no. Insisto. Habían pasado 3 minutos de mi salida. Seguían diciendo que no", relató todavía angustiada.
"Entendí que realmente pudieron no verlos, a lo que me doy cuenta que había una cámara grabando y que la computadora del mostrador mostraba las imágenes de las cámaras. Pedí de buena manera que me mostraran la cámara de 5 minutos antes para ver si la persona que los había agarrado estaba comiendo dentro del establecimiento. No solamente me ignoraron, sino que, a partir de mi insistencia, finalmente me dijeron que no iban a mostrarme las cámaras ni ellos iban a mirar", reveló. Finalmente desistió de la búsqueda y con gran dolor se marchó del local ubicado en 51 entre 7 y 8.
Tras pensarlo bien y haberse calmado, Camila decidió volver a intentar apelar a la buena voluntad de los comerciantes. Este mismo sábado volvió al local junto a dos amigas para reiterar el pedido de ver las cámaras y volvieron a impedírselo. "Alguien, por alguna razón, en vez de dejar mis libros de estudio en el lugar, decidió tomarlos y no devolverlos y en el establecimiento no ayudaron en nada. Al ver que insistía con las cámaras, la cajera no respondió más y el dueño se encerró en la cocina", contó.
En diálogo con 0221.com.ar, la joven indicó que aún no realizó una denuncia policial, pero destacó que tiene "sentimientos encontrados, porque la gente culpa a los dueños del lugar pero no se sabe quién fue". "Yo decidí hacer la publicación por el dolor de la actitud de los dueños y el robo de mis libros", sostuvo contrariada y agregó que no es la plata lo que le importó sino el hecho de que hayan pasado apenas segundos para que alguien se llevara sin pruritos la bolsa con los libros: "Me hubiese gustado en el momento poder solucionarlo, pero creo que era la única interesada", lamentó.