La interna del oficialismo platense de cara a 2023 empezará a jugarse apenas empiecen a apagarse los ecos de los festejos por el triunfo electoral que ratificó el poderío del intendente Julio Garro, quien se supone no contará con la posibilidad de reelección ese año. En este marco, de cara a la carrera por la sucesión, cobra especial relevancia la composición que tendrá el gabinete municipal si es que el Jefe Comunal avanza con cambios de nombres o reestructuraciones. Pero también será para seguir de cerca la presencia que los distintos sectores que conviven en Juntos tendrán en el bloque de concejales.
El primer dato que surge a la vista en un repaso superficial de los nombres que integrarán esa bancada es un avance del garrismo puro, integrado por los dirigentes que forman parte de la primera línea de confianza del Intendente y se identifican como "los paladar negro", quienes desde el 10 de diciembre contarán con ocho de las 14 bancas con tendrá el bloque (actualmente posee seis. Del resto, tres serán aliados radicales, dos de sectores del PRO que conviven en la interna partidaria con el Jefe Comunal y uno es "independiente" con vínculo en la Coalición Cívica y relación directa con el mandatario.
El avance se explica con el diseño que Garro pensó para la lista, con nombres de confianza en los primeros lugares. Con ello se aseguró contar con un escudo protector dentro de la bancada propia, con nombres que reportan a algunos de los funcionarios o dirigentes de primera línea. "Los paladar negro" se consideran los "guardianes del territorio" que empezaron a mostrarse en público a mediados de mayo, cuando aún se discutía el armado de la lista. Lo hicieron con una campaña de pintadas con esa firma en los paredones de la ciudad y con algunas fotos difundidas en las redes sociales a través de la cuales le pusieron rostros a la movida.
En una primera imagen aparecieron el secretario de Obras Públicas Luis Barbier, hombre de origen peronista que tiene trabajo en Villa Elvira; el de Seguridad Darío Ganduglia, llegado a la política de la mano del propio Intendente es uno de los que suena para sucederlo y está a cargo de Los Hornos; la titular de Desarrollo de la Comunidad Julieta Quintero Chasman, exponente de la juventud que lidera Fernando Ponce (otro de los que apareció en la foto), quienes manejan el Casco Urbano; el de Salud Enrique Rifourcat, con algún origen radical; y el aecretario de Espacios Públicos, Jose Etchart, referente de la Coalición Cívica.

A una segunda foto se sumaron el exsecretario de Gobierno y actual concejal Nelson Marino, y el subsecretario de Asuntos Estratégicos Juan Martínez Garmendia, "pseudo aliados" entre sí y con manejo en el oeste de La Plata. También Darío Alfano, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales, que llegó para aportar una pata gremial en esa mesa chica como aliado político del Intendente.
Aunque todos reportan a Garro, el análisis nombre por nombre permite trazar también un mapa sobre la incidencia que cada uno de ellos tiene en la bancada y los avances y retrocesos que se dan en esa interna. Así, por ejemplo, aparece Barbier, el más peronista de ese grupo, dando un paso hacia adelante con la incorporación al bloque de su hermana Lucía Barbier, actual administradora del Centro Cultural Malvinas, quien se sumará a Federico Molla. También del secretario de Seguridad Darío Ganduglia, que incorpora al Concejo Deliberante al actual delegado de Los Hornos Lucas Lascours. Podría contar con dos integrantes en caso de que el propio funcionario interrumpa la licencia para asumir la banca y -tal vez- la presidencia del cuerpo.

Marino, actual concejal, pierde algo de peso específico en el bloque con la salida sin reelección de Liliana Lucha y Darío Musto. En parte, lo compensa con la llegada de Martínez Garmendia y con el posible desembarco del actual delegado de Villa Elisa Sergio Sarlo, quien asumiría por el diputado electo Claudio Frangul si Ganduglia prolonga su licencia. De todos modos, la relación política de ambos con el exsecretario de Gobierno es relativa. En los despachos cercanos al Intendente indican que alimentan una relación propia con el Jefe Comunal salteando al actual concejal que también quedó lejos de ingresar como diputado nacional (ocupaba el lugar 19 en la lista de Diego Santilli e ingresan 15).
Romina Cayón es otro de los nombres vinculados a "los paladar negro" como representante de la juventud PRO que reporta a Ponce y Quintero Chasman. Tendrá un protagonismo sustentado en el trabajo que llevó adelante desde la presidencia de la Comisión de Seguridad para la aprobación del Código de Convivencia que el Jefe Comunal buscó sacar sí o sí antes de las elecciones. Finalmente, la pata sindical vinculada a los municipales reporta al sector "puro" y mantiene por dos años más de mandato a Romina Marascio.

LOS ALIADOS
Los otros seis concejales electos por el oficialismo responden a la lógica de alianzas internas que Garro viene sosteniendo desde que es intendente. Desde el 10 de diciembre estarán en minoría.
Habrá dos concejalas de sectores al PRO que mantienen relaciones dispares con Garro. Una de ellas es Carla Fernández, quien viene desempeñándose desde 2019, cuando Ganduglia tomó licencia, y milita en el espacio de Julio Irurieta, el exconcejal que se muestra cercano a Garro aunque en la intendencia no lo señalan como alguien de su círculo íntimo. La otra, María Belén Muñoz, asumirá ese día y pertenece al grupo del senador Juan Pablo Allan, alguien que mantiene una relación de vaivenes con el Jefe Comunal y pretende dar la pelea por la sucesión desafiando a quien pueda ser bendecido por el mandamás de calle 12.

Habrá tres radicales: Verónica Rivas, asumida en 2019, recibirá a los electos Diego Rovella y Manuela Forneris. Aunque el partido centenario conserva el mismo caudal de ediles (actualmente completa tres con Claudio Frangul y Raúl Abraham), perdió la posibilidad de sumar cuatro con el pase del primero de ellos a la Legislatura cuando aún le quedaban dos años de mandato.
Finalmente, el bloque de 14 se completará con Javier Mor Roig, quien encabezó la lista que Garro presentó este año y es el único de los vence mandato que fue por la reelección. Con pasado en el radicalismo y la Coalición Cívica, su experiencia legislativa y su relación política personal con Garro lo colocan como un dirigente de juego propio con posibilidades de ubicarse como presidente del Concejo si es que Ganduglia no reasume su banca o como titular de la bancada oficialista para los próximos cuatro años.