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La casa de los conejos, la última dictadura desde la perspectiva de una niña

El film basado en la novela autobiográfica homónima de Laura Alcoba tiene como protagonista a la niña platense Mora Iramaín García, nieta de desaparecidos.

Mora Iramaín es de La Plata, tiene 12 años y es la protagonista en “La casa de los conejos”, la película de Valeria Selinger. El film es una adaptación de la novela autobiográfica de Laura Alcoba que relata, a través de la mirada de una nena de ocho años, la vida en la clandestinidad durante la última dictadura militar en Argentina.

Es una ficción que se basa en hechos y en personajes reales y que está protagonizada por Darío Grandinetti, Guadalupe Docampo, Paula Brasca, Miguel Angel Solá y Mora Iramaín García.  

A cuatro años de la filmación, Mora recuerda a la perfección los detalles de aquel mes y medio de grabación, una experiencia que también la conectó desde su propia historia. “Lo disfruté mucho también porque se relaciona con mi historia: yo soy nieta de desaparecidos Matilde y Gustavo, mis abuelos maternos. También mi abuelo era el alumno de Chicha Mariani, era amigo de Diana. Es como una historia muy relacionada y que siempre intenté esforzarme para intentar interpretarla mejor”, dijo sobe el film que además se cruza con la historia de Daniel Teruggi, hermano de Diana, y quien hizo la música de la película. 

Mora tenía 9 años cuando se filmó La casa de los conejos en el 2017. Llegó a través de un casting donde fue elegida para interpretar a la pequeña Laura. “Unos meses antes de rodar la película vinieron actores principales y la directora a mi casa. Nos conocimos un poco, hablamos de lo que iba a ser el rodaje y después a Laura la conocí cuando presentó un libro en La Plata”, recordó Mora en una charla con 0221.com.ar.

En la trama de la película Mora hace de Laura, una niña que tan solo con ocho años debe aprender a vivir en la clandestinidad unos meses antes del golpe de Estado de 1976 y durante los primeros años de la dictadura cívico militar hasta su exilio en Francia, dos años más tarde.


En la historia la pequeña está acostumbrada a usar nombres falsos y a cambiar de casa. Sabe que para sobrevivir es necesario no decir nada ni siquiera a sus abuelos. Los padres de Laura esconden las armas en escondites en el techo de cada casa en la que viven. Pero cuando el padre cae preso, la madre se tiñe los pelos de rojo brillante y junto con Laura, se instalan en la casa de los conejos, dónde vive Diana -embarazada de tres meses- y su marido Cacho.

Sin poder ir a la escuela y en medio de un mundo lleno de silencios, Laura pasa sus días en esa casa donde funcionará la imprenta del “Evita Montonera”, una vez que el Ingeniero construya el embute, un escondite cuyo único acceso es una puerta de cincuenta centímetros que se abre con un dispositivo especial.

-¿Siendo tan pequeña, lograste comprender lo que sucedía en esos tiempos?

-Si. Creo que lo logré entender, aunque me cuesta un poco, capaz porque bueno yo nací y vivo en democracia entonces hay algunas cosas que pasaban que me cuesta entender. Pero siempre es bueno saber que en algún momento pasaron esas cosas y entender que hay que hacer todo lo posible para que nunca vuelvan a pasar.

-¿Qué hiciste para conocer más sobre la historia y lograr meterte en el papel de Laura?

-Leí el libro antes de empezar a grabar la película y esto también me ayudó a conocer más la historia, saber cómo se sentía Laura ante ciertas cosas porque es su libro y está visto desde su punto de vista. Entonces eso también ayudaba mucho.

-¿Conocés la casa de los conejos?

-Unos meses antes de empezar a rodar la película fui a la casa. Ninguna escena se grabó en esa casa. Se hizo en Ensenada porque La Plata ya era muy distinta, muy avanzada, con ruidos de muchos autos y la imagen que buscaba la película era una imagen de un barrio tranquilo y por eso fuimos a Ensenada, que aparte el gobierno de Mario Secco facilitó todo.

-¿Cómo fue trabajar con Dario Grandinetti y Miguel Angel Solá?

-Todos mis compañeros del elenco siempre fueron muy amorosos y me trataron muy cálidamente. Sobre todo Dario Grandinetti y Miguel Angel Solá. Son actores que tienen una trayectoria muy larga y me dieron muchos consejos. Grandineti que en muchas escenas me tenía que retar retaba cada vez que terminaba me venía a pedir perdón me hacia reír. Siempre fue muy gracioso y disfruté mucho grabar con él. 

-¿Qué les decías a tus compañeros de la escuela, llegaban a comprender la historia?

-Yo creo que sí porque cada 24 de marzo yo iba a la escuela y hablaba sobre mi historia. Le pedía a la profesora media hora porque mi escuela nunca hizo nada para los 24 de marzo entonces me parecía importante aportar el granito de arena con mi historia. Entonces mis compañeros sabían mi historia de memoria ya están muy relacionados con la dictadura.

-¿Cómo sigue tu vida después de la película, vas a seguir en la actuación?

-Si. Por lo de la pandemia no estuve yendo a clases de teatro porque no me interesan las clases de teatro virtuales. Pero seguro que el año que viene vaya a clases de actuación y me encantaría que esto vaya desandenando a un montón de otros proyectos, películas o lo que sea. Espero que a la gente le guste cómo actué y quizás me llamen. Me encantaría seguir haciendo casting y seguir actuando.

-¿Cómo llegaste a la película?

-Una amiga de mamá vio por Facebook el casting y se lo mando, le pareció que yo podía ir a probar y mamá me contó y fuimos a hacer el casting. Yo estaba muy nerviosa. 

-¿Qué consejo te dio tu mamá?

-Que lo disfrute. Lo ve como algo que tengo que disfrutar no tanto como un trabajo.

-¿Cuál fue la parte más difícil de hacer en la película?

-No diría que hubo momentos difíciles. A lo mejor de textos difíciles no tenia tantos para hablar, hablaba muy poco en la película en la vida real no pero en la película hablaba muy poquito, no había mucho dialogo creo hubo un momento que tuve que prenderme un texto bastante largo pero lo mismo todo el mundo siempre fue muy paciente conmigo, bueno apréndetelo, tomate tu tiempo si no sale hoy lo hacemos mañana no importa. Asique no lo viví como algo difícil porque nunca me tuve que sentir apurada o algo por lo mismo porque tenia que disfrutarlo.

-¿Sabés si Laura Alcoba vio la película y qué le pareció?

-Sí. La directora vive en Francia y Laura también. Le hizo una proyección a ella y a su mamá y creo que a su papá también. Creo que le gustó.

Casa Terrugi - Mariani

La historia transcurre en la casa Mariani-Terruggi, conocida como la Casa de los Conejos, ubicada en la calle 30 N° 1134 entre 55 y 56. El lugar se mantiene en su estado original y es uno de los pocos aún visibles que testimonian lo que fue el terrorismo de Estado. 

La vivienda funcionó como una casa operativa de la agrupación Montoneros. El 24 de noviembre de 1976 se produjo allí uno de los operativos más cruentos en la ciudad de La Plata. En sus paredes, las huellas de los disparos permanecen intactas como testigos de la brutalidad de aquel ataque.

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