El mensaje "compro monedas por kilo" comienza ser cada vez más común en las plataformas de comercio electrónico y en las redes sociales prolifera como un nuevo negocio en auge. Con una inflación que parece no tener freno, el valor nominal del cambio es cada vez menor y las fundiciones ya pagan más a cambio del metal que el valor que representan.
Las monedas doradas de 25 y 50 centavos, acuñadas en cobre y con un peso de casi 6 gramos, pueden llegar a venderse por el doble o el triple de su valor. Una pieza de 50 centavos puede pagarse entre 1 y 1,50 pesos dependiendo de la cantidad de monedas y de la negociación intermedia.
Por otro lado, las monedas de 1 y 2 pesos bimetálicas y con un peso algo mayor a 7 gramos, son las más codiciadas para los reducidores de metales y las que más están disponibles. En este caso algunos incluso duplican el valor nominal de las monedas. Otros, sin embargo, prefieren adquirirlas "por kilo", sin diferenciar siquiera entre unas y otras. En Mercado Libre, por ejemplo, se pueden encontrar ofertas varias de compradores de lotes de monedas.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA), mientras tanto, continúa con la emisión de las monedas de la línea "Árboles", de 1, 2, 5 y 10 pesos, que son de acero, más livianas y menos valiosas. La línea fue lanzada en 2018 y el cambio de material se previó para que el valor del metal fuera más bajo al valor económico.

La inflación, que este año rondará el 50%, y, según los analistas económicos, volverá a repetirse en 2022, amenaza con dejar obsoletas a las monedas para las operaciones cotidianas. El Banco Central viene impulsando los medios electrónicos de pago, tales como tarjetas de débito y crédito, pagos con código QR, transferencias y muchos otros, para reemplazarlas. Su rol va quedando reducido a dar pequeños vueltos, por lo que solo son reclamadas por las grandes cadenas comerciales.
Pero no todas tienen poco valor y los coleccionistas buscan algunas raras ediciones que pueden llegar a tener grandes precios. No obstante, también puede haber falsas alarmas, como la que se viralizó hace pocas semanas con las de 1 peso, bimetálicas encargadas a Inglaterra en 1995 y en cuyo reverso debía incluir la frase "Provincias del Río de La Plata" pero por un insólito error tipográfico las monedas dicen "Provingias", con la letra ge en lugar de la ce. Aunque se aseguró que su valor era muy alto, finalmente se demostró que son más comunes de lo que parece y su precio real no era tan elevado.