El análisis del teléfono de Carlos Eugenio Lima, confeso homicida de dos de sus compañeros de tripulación en un barco amarrado en Punta Lara, arrojó un dato que puede resultar clave para establecer el móvil de los asesinatos. En un chat de antigua data amenazó a uno de sus compañeros y le escribió "vos estás muerto", pero incluso fue más allá y en medio del grupo de WhatsApp le lanzó "tu foto es la de un cadáver", cuando uno de sus colegas lo increpó: "Te metiste con la flia y eso no se perdona".
Lima es conocido como "El Loco" por sus compañeros de trabajo. "Creo, amigo, que sos un desequilibrado mental. Te deseo mucha paz y sanes tu mente. De tu cuerpo me encargo yo", le dijo para concluir la discusión pero también en tono amenazante y el ahora detenido retrucó: "Por supuesto. Totalmente desequilibrado después de lo que me dijiste por privado".
Las quejas por las actitudes de Lima llegaron hasta entidades gremiales. Varios indicaron que en su época de cadete, era conflictivo. A fines de 1991, se había recibido oficial de radio en la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano. Luego hizo la conversación a oficial de cubierta en 2004 y en paralelo trabajó como oficial en la Policía Bonaerense, donde llegó a teniente y fue cesanteado de la fuerza el 24 de noviembre de 2007 con una carpeta psiquiátrica, luego de balear a un vecino de City Bell, tras una discusión por el asfalto de la calle.

Los más llamativo y que será ahora parte de la investigación, es que Lima consiguió embarcar en la Marina Mercante y aprobar sus exámenes psicofísicos a pesar de sus antecedentes penales y de violencia y de haber sido cesanteado de la fuerza de seguridad bonaerense en 2007. La otra incógnita es cómo pudo ingresar armado al buque.
EL INICIO DE LA LOCURA
"El Capitán y el Primer Oficial están muertos, los maté yo y me voy a entregar. Así que quiero que venga un guardacosta y me arreste, ya está. Tan sencillo como eso": eso fue lo que dijo "El Loco" Lima, marino y Tercer Oficial de Cubierta de un buque tanque, en un llamado de auxilio a los efectivos de la Prefectura Naval de la ciudad de Ensenada este viernes a la noche.
En el buque Ayane -un navío con bandera de Malta operado por la empresa Bahía Grande y abocado al transporte y abastecimiento de combustibles en el Río de la Plata- efectivamente, había dos cadáveres: el capitán, Alejandro García, de 39 años, y el primer oficial, Juan Pegasano, de 48, además de padre de tres hijos y miembro de la marina de guerra y mercante. Habían embarcado apenas algunas horas antes de los asesinatos porque el jueves era día de relevo.

Lima, de 52 años, según confesó él mismo sin demasiados detalles en su llamado a la Prefectura Naval Argentina (PNA), les había vaciado el cargador de un revólver en la cabeza, luego de una intensa discusión que mantuvo el viernes con ambos en la cubierta y por motivos que aún se desconocen.
La investigación del doble crimen está ahora en manos del juez federal Ernesto Kreplak, a cargo del Juzgado Federal N°3 de La Plata, que ordenó la detención de Lima, el relevamiento de pruebas y testimonios a la tripulación del buque y el traslado de los cuerpos de las víctimas a la morgue judicial para la realización de las autopsias correspondientes. Los investigadores creen que el arma homicida fue arrojada al agua.
ANTECEDENTES
Lima es un ex policía que estuvo preso más de cuatro años por el intento de homicidio de un vecino, al que hirió de seis disparos en la localidad platense de City Bell. Ese hecho ocurrió en la noche del 3 de junio de 2008 en Cantilo y 134, en el barrio La Emilia, donde residía junto a su familia el exteniente de la Policía bonaerense, cesanteado de la fuerza el 24 de noviembre de 2007.
En aquella ocasión Lima rompía el pavimento de la calle para hacer un desagüe, justo frente a la casa de su vecino Gustavo Alfaro, de 40 años, porque, según los vecinos "le molestaba que el agua de su propio lavarropa se le estancara y le resultó más cómodo romper el asfalto y que le vaya al vecino de enfrente con quien ya había tenido alguna que otra pelea". Una vecina describió por entonces a Lima como "una persona muy agresiva".

Según las fuentes, Lima y Alfaro discutieron, hasta que el expolicía extrajo una pistola calibre 9 milímetros y efectuó al menos seis disparos contra su vecino, quien cayó al piso gravemente herido. De acuerdo a los primeros peritajes, Lima disparó contra su vecino a menos de un metro y medio de distancia y los testigos aseguraron que fue "como si lo ejecutara", ya que disparaba aún con su víctima en el piso, precisaron. Alfaro recibió un balazo en la pierna izquierda, dos en la columna, uno en el abdomen que le afectó el intestino y dos en el brazo izquierdo, por lo que fue trasladado al hospital San Roque de Gonnet, donde los médicos lo operaron de urgencia.
Tras haber baleado al vecino, Lima ingresó a su casa, donde se atrincheró negándose a salir cuando arribó al lugar personal de varias comisarías de La Plata, a quienes les disparó en varias oportunidades. De inmediato, los policías pidieron apoyo al Grupo Halcón, por lo que se cerraron las calles cercanas y se montó un operativo, al cual se lo convocó al fiscal de turno de La Plata. Tras más de una hora de negociación, los efectivos y la mujer del expolicía lograron que Lima saliera de su casa y se entregara.
Según los investigadores, Lima había prestado servicio como último destino en la Policía Científica de Lomas de Zamora y fue cesanteado, al parecer, por problemas psiquiátricos.

Lima permaneció detenido desde ese día en la Unidad 9 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y luego de ser condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de La Plata por la tentativa de homicidio calificado de su vecino, recobró la libertad el 18 de enero de 2013.
Los más llamativo y que será ahora parte de la investigación, es que Lima consiguió embarcar en la Marina Mercante y aprobar sus exámenes psicofísicos a pesar de sus antecedentes penales y de violencia. La otra incógnita es cómo pudo ingresar armado al buque.