El final del partido entre Gimnasia y Newell's fue caliente y los jugadores llevaron su bronca a la zona de vestuarios, donde se armó un tumulto considerable que fue captado por algunos de los periodistas que cubrían desde los palcos. Hubo insultos, forcejeos y más de un manotazo.
Ariel Pereyra lamentó el penal fallado ante Racing, explicó sus decisiones tácticas y aseguró estar conforme con los refuerzos incorporados.
Gimnasia comenzó su participación en el Torneo Clausura y pelea por meterse en zona de Copa Sudamericana y la Copa Libertadores en la tabla anual.