¿Cuáles eran los dos pensamientos que atormentaban a Maradona días antes de morir? | 0221
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¿Cuáles eran los dos pensamientos que atormentaban a Maradona días antes de morir?

En conversaciones con su círculo íntimo, el Diez aseguraba tener incertidumbre en muchas cosas, aunque habían temas puntuales que lo preocupaban.

Los últimos días de Diego Armando Maradona no fueron de lo más tranquilo, o como el mejor jugador de fútbol de la historia debería haberlos vivido. En su llegada a Gimnasia, el astro argentino dijo: “Quería saber si la gente se acordaba de mi”

Esa frase es algo que el Diez repetía bastante. “Diego siempre preguntaba si el pueblo lo iba a querer para siempre”, aseguraron su hermana Ana y el abogado Matías Morla. La parecía perseguirlo a Pelusa, incluso después del reconocimiento en continuado que fue su gira como director técnico del Lobo.

Esa sensación de que el lazo que había construido con el pueblo, con los fanáticos que hoy ya son sus fieles, podía quebrarse era uno de los pensamientos que atormentaban al ex capitán de la Selección durante los últimos días antes de su muerte. “Una de las cosas que mejor le hacían era cuando los chicos, que por ahí no lo habían visto jugar por un tema de edad, le demostraban su admiración. Eso para él era una caricia, porque se daba cuenta de que había trascendido más allá de las generaciones que pudieron seguirlo en una cancha”, cuenta alguien que lo acompañó en los últimos años.

Fatura Broun, en una entrevista contó: “Una vez, Diego me mandó una foto de él en el sillón de la casa con la Copa del Mundo. Nunca me quiso decir cuánto pesaba, porque decía que iba a usar esa información para algún chanchullo mío”.

El altar era una de las maneras mediante las que mantenía vivo el fuego de su vínculo con la gente. Una forma íntima, la autocaricia. La otra: las redes sociales. Mucho se dijo en este tiempo respecto de cuánta incidencia tenía en las publicaciones de su cuenta de Instagram. Pero cada vez que quería expresar algo, tomaba el teléfono y lo pedía con un mensaje de audio a quienes le manejaban las herramientas tecnológicas.

Por otro lado, su círculo más íntimo asegura que el aislamiento fue uno de los factores que incidieron fuertemente en el bajón anímico de Maradona. “Cuestionaba a los que se le acercaban a pedirle un autógrafo si no sabían de cuándo era la foto que le daban a firmar. Él decía estadio, rival, cuántos goles hizo... Creo que solo le faltaba la hora del partido. Pero Diego no le negaba autógrafos a nadie, y menos su firma en las camisetas”, dijo Mario García, su ayudante de campo en Dorados de Sinaloa, en diálogo con Infobae. 

Con los autógrafos, por otro pensamiento que lo atormentaba, Diego tenía un lazo oscilante. “Yo no voy a terminar como Gatica firmando autógrafos por guita en un bar”, repetía, como un dogma, a pesar de que su rúbrica ya se había transformado en símbolo, tatuaje, y hasta adornaba el parabrisas de uno de sus tres BMW coupé.

Así pasó sus últimos días Maradona, rodeado de incertidumbres y luchando muchas veces contra cosas de su propia personalidad y figura, la cual se hizo más grande aún de lo que era, una vez que falleció. 

¿Cuáles eran los dos pensamientos que atormentaban a Maradona días antes de morir?
La vida del Diez

¿Cuáles eran los dos pensamientos que atormentaban a Maradona días antes de morir?

En conversaciones con su círculo íntimo, el Diez aseguraba tener incertidumbre en muchas cosas, aunque habían temas puntuales que lo preocupaban.

04 de enero de 2021

Los últimos días de Diego Armando Maradona no fueron de lo más tranquilo, o como el mejor jugador de fútbol de la historia debería haberlos vivido. En su llegada a Gimnasia, el astro argentino dijo: “Quería saber si la gente se acordaba de mi”

Esa frase es algo que el Diez repetía bastante. “Diego siempre preguntaba si el pueblo lo iba a querer para siempre”, aseguraron su hermana Ana y el abogado Matías Morla. La parecía perseguirlo a Pelusa, incluso después del reconocimiento en continuado que fue su gira como director técnico del Lobo.

Esa sensación de que el lazo que había construido con el pueblo, con los fanáticos que hoy ya son sus fieles, podía quebrarse era uno de los pensamientos que atormentaban al ex capitán de la Selección durante los últimos días antes de su muerte. “Una de las cosas que mejor le hacían era cuando los chicos, que por ahí no lo habían visto jugar por un tema de edad, le demostraban su admiración. Eso para él era una caricia, porque se daba cuenta de que había trascendido más allá de las generaciones que pudieron seguirlo en una cancha”, cuenta alguien que lo acompañó en los últimos años.

Fatura Broun, en una entrevista contó: “Una vez, Diego me mandó una foto de él en el sillón de la casa con la Copa del Mundo. Nunca me quiso decir cuánto pesaba, porque decía que iba a usar esa información para algún chanchullo mío”.

El altar era una de las maneras mediante las que mantenía vivo el fuego de su vínculo con la gente. Una forma íntima, la autocaricia. La otra: las redes sociales. Mucho se dijo en este tiempo respecto de cuánta incidencia tenía en las publicaciones de su cuenta de Instagram. Pero cada vez que quería expresar algo, tomaba el teléfono y lo pedía con un mensaje de audio a quienes le manejaban las herramientas tecnológicas.

Por otro lado, su círculo más íntimo asegura que el aislamiento fue uno de los factores que incidieron fuertemente en el bajón anímico de Maradona. “Cuestionaba a los que se le acercaban a pedirle un autógrafo si no sabían de cuándo era la foto que le daban a firmar. Él decía estadio, rival, cuántos goles hizo... Creo que solo le faltaba la hora del partido. Pero Diego no le negaba autógrafos a nadie, y menos su firma en las camisetas”, dijo Mario García, su ayudante de campo en Dorados de Sinaloa, en diálogo con Infobae. 

Con los autógrafos, por otro pensamiento que lo atormentaba, Diego tenía un lazo oscilante. “Yo no voy a terminar como Gatica firmando autógrafos por guita en un bar”, repetía, como un dogma, a pesar de que su rúbrica ya se había transformado en símbolo, tatuaje, y hasta adornaba el parabrisas de uno de sus tres BMW coupé.

Así pasó sus últimos días Maradona, rodeado de incertidumbres y luchando muchas veces contra cosas de su propia personalidad y figura, la cual se hizo más grande aún de lo que era, una vez que falleció. 

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En conversaciones con su círculo íntimo, el Diez aseguraba tener incertidumbre en muchas cosas, aunque habían temas puntuales que lo preocupaban.