Tras el anuncio del Gobierno nacional de que el país contaría con vacunas para COVID-19 antes de fin de año para inocular a12 millones de trabajadores esenciales y grupos de riesgo, el Gobierno analiza aplicar solo una de las dos dosis (o componentes) del esquema completo que recomendaba el dossier técnico con el que la Argentina aprobó su uso.
"La decisión sanitaria más importante que nos tenemos que plantear es si queremos tener 10 millones de personas vacunadas a marzo o si preferimos tener 20 millones de personas con una sola. En este contexto de pandemia es muy lógico pensar que se pueda vacunar a más gente con la primera dosis y diferir la segunda para cuando ya esté controlado el brote", explicó a Página 12 la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.
Según el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya que la desarrolló, una de las fortalezas de la vacuna está en el uso de ambos componentes (vectores adenovirales tipo 26 y 5 contra el SARS-CoV-2) a aplicar con un intervalo de no más de 60 días. "Los intervalos (entre las dosis) de las vacunas son como mínimo de 21 días, pero si pasa más tiempo entre una y otra aplicación no es un problema relevante", aclaró Vizzotti.
Por su parte, consultado por el diario La Nación, Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez e integrante del comité asesor nacional para COVID-19, advirtió que todavía no hay datos publicados de la eficacia tanto para la prevención de la enfermedad como la reducción del riesgo en los casos graves.

Consultado sobre el intervalo de aplicación, el infectólogo dijo: "Hay que recordar que las dosis de la vacuna Sputnik V son de distintos vectores virales, no se puede usar el mismo dos veces o dejar de utilizar alguno, además de que hay un plazo de uso de 60 días entre ambas aplicaciones que recomienda el instituto Gamaleya y, también, Anmat".
Según consignó La Nación, la propuesta de un cambio en el análisis todavía no llegó a la comisión de expertos que asesora al Gobierno sobre la pandemia, ni tampoco a la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain), el organismo técnico que asesora al Ministerio de Salud de la Nación. Los especialistas consultados por la prensa coinciden en que se necesita más información sobre la protección que se alcanzaría con la primera dosis como para tomar esa decisión.

Cabe recordar que en el avión de Aerolíneas Argentinas llegó apenas el 1,25% del total de dosis que se necesitarían para vacunar a 12 millones con el esquema completo del producto que desarrolló el instituto Gamaleya: se trata de las 300.000 unidades de la primera dosis a administrar a las provincias.
"El mundo está discutiendo desde hace algunas semanas dar una sola dosis, pero de las vacunas que documentaron, a través de los estudios clínicos o los informes presentados a las autoridades regulatorias de Estados Unidos o Europa, como la FDA o la EMA, acerca de la eficacia después de la primera dosis y antes de la segunda. Pero no hay documentación publicada ni compartida sobre la Sputnik V de dos dosis con datos técnicos", explicó Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica.

"Si no tenemos los datos sobre las dos dosis, cómo vamos a hacer para aprobar o iniciar el uso masivo de la primera dosis sin conocer su eficacia. Además, conocemos que la producción de la segunda dosis de Gamaleya está teniendo inconvenientes y, por eso, busca productores internacionales para su segunda dosis", especificó el infectologo.
Por su parte, el investigador Jorge Geffner, profesor titular de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, advirtió que el principal problema con las vacunas está siendo la capacidad de producción, y en ese sentido dijo que la decisión de modificar en este contexto de emergencia sanitaria el esquema de una vacuna contra COVID-19 "es compleja".

Sobre la Sputnik V, a partir solo de los datos de fase I y II publicados, la pregunta que se destaca es si es preferible proteger con un 60% de eficacia al doble de personas (estudio que aún no se realizó) o proteger a menos personas con un 90% de eficacia.
La vacuna de Gamaleya alcanzaría un 92,7% de eficacia en protección contra el virus con el esquema doble. "Esa segunda dosis de la Sputnik V es distinta a la primera en sus componentes y la producción del segundo es más engorrosa. Entonces, se está hablando de postergar la segunda dosis", explicó Geffner.

Y recordó que los ensayos de fase I y II que Gamaleya publicó en la revista The Lancet indican que, con el primer componente, un 94% de las personas vacunadas desarrolla anticuerpos a los 30 días. Pero, lamentablemente, no todos los anticuerpos son iguales.
"Cuando se miden los anticuerpos neutralizantes (que bloquean al virus), ese valor baja al 64%. Por eso esas fases de estudio no alcanzan para medir anticuerpos. El esquema de dos dosis parecería proteger de forma más eficaz, pero hay un problema de oferta de vacunas claro y en ese escenario hay que tomar una decisión. ¿Cuál es la correcta? Hay que revisar cuidadosamente toda la información para poder responderlo y, luego, comunicarlo claramente", indicó.

Según aclaró la secretaria de Acceso a la Salud, en estos días llegarán al país otras 300.000 dosis, del segundo componente, que serán destinadas "a los que se dieron la primera dosis". En esa nueva entrega, que incluiría cinco millones de dosis, la mayoría será del primer componente, para garantizar la vacunación de más personas.