El suero equino hiperinmune desarrollado por investigadores argentinos para el tratamiento de personas con coronavirus estará disponible a partir de este lunes para uso hospitalario y bajo prescripción para las clínicas, obras sociales, prepagas o Ministerios de Salud que lo soliciten.
La distribución se efectiviza tras la aprobación por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) a fines de diciembre para pacientes con cuadros moderados o severos.
El medicamento estará disponible “con alcance nacional” en cuestión de “horas o días”, según precisó Fernando Goldbaum, director del Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas de la Universidad Nacional de San Martín (CRIP-Unsam) y socio fundador de la empresa biotecnológica Inmunova, dos de las instituciones desarrolladoras del proyecto.
En julio del año pasado, 0221.com.ar contó cómo iban a ser los ensayos clínicos en pacientes con COVID-19 mediante esta solución hiperinmune desarrollada a base de suero de caballos por investigadores de la Universidad de San Martín (Unsam) y la empresa Inmunova. Uno de los centros de salud elegidos para llevar a cabo esta prueba era el Instituto Médico Platense de nuestra ciudad, a partir de agosto.
Desde el edificio de 51 entre 1 y 2 explicaron en aquel momento que se trataba de una inmunoterapia basada en anticuerpos policlonales equinos, obtenidos mediante la inyección de una proteína recombinante del SARS-CoV-2 en estos animales, inocua para ellos, que hace que generen gran cantidad de anticuerpos neutralizantes.
Luego de la extracción del plasma (un proceso similar al que se utiliza cuando se extrae plasma de personas, plasmaféresis) estos anticuerpos se purifican y procesan, a través de un proceso biotecnológico, para obtener fragmentos de los anticuerpos con alta pureza y buen perfil de seguridad. El suero producido contiene gran cantidad de estos anticuerpos con capacidad neutralizante, es decir, que podría evitar que el virus ingrese a las células donde se multiplica.
Es importante destacar que este avance no se trataba de una vacuna. De hecho, las vacunas terminaron produciéndose a los pocos meses. "Las vacunas se aplican a personas sanas para que no desarrollen la enfermedad, y en estos casos son personas ya enfermas de COVID y por eso es un tratamiento en el que se les dan anticuerpos con el objetivo de tratar que la infección sea menos severa o no progrese a una más severa", le explicó a 0221.com.ar la doctora Fernanda Alzogaray, investigadora principal de esta clínica.