Hace casi 6 meses que las obras privadas en la Región están frenadas por la pandemia de COVID-19. La Plata, Berisso y Ensenada pararon su actividad en un 96%, mientras que muy pocos obradores públicos continuaron en marcha.
Hace casi 6 meses que las obras privadas en la Región están frenadas por la pandemia de COVID-19. La Plata, Berisso y Ensenada pararon su actividad en un 96%, mientras que muy pocos obradores públicos continuaron en marcha.
Sin embargo, desde el sector acusan que miles de puestos de trabajo desaparecieron o corren riesgo de hacerlo en poco tiempo, y que cerca de 30 mil personas que dependen de la construcción de forma directa o indirecta están a la deriva.
"Se perdió la inercia del círculo virtuoso de la ejecución de obras", resaltaron representantes del sector al diario El Día. Advirtieron que los costos de ejecución se dispararon al estirarse los plazos; y que todo el sector se encuentra sumido en la agobiante incertidumbre de no saber cuándo se podrá volver.
Sus dos pedidos urgentes son la reactivación de las obras privadas y una declaración de emergencia para el sector, que implique rebajas impositivas y créditos blandos para sobrellevar la pandemia.
El matutino platense relevó las demandas de Gustavo Casco, del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito 1; Claudio Di Rocco, de la Cámara de Profesionales y Empresarios de la Construcción de La Plata; Fernando Maltagliati, del Colegio de Ingenieros de la Provincia, Distrito V; Ariel Ramos, del Colegio de Martilleros Dto. Judicial La Plata; Fernández Benavídes del Colegio de Agrimensores; Patricio Rodríguez Dacal de la Cámara de Desarrolladores; Fernando Magno, de la Asociación de pymes de la construcción y Alejandro Guanzetti, de la Asociación de Comerciantes e Industrias en Materiales de la Construcción.
"Estamos en una situación crítica y muchas de nuestras empresas en un estado totalmente terminal. Cuando hablamos de terminal nos referimos a empresarios de muchos años en la actividad que nos dicen «me banqué diez crisis, pero de esta ya no salimos más y decidimos terminar». Son empresas que llevan 30 o 40 años que se pierden", describió Fernando Magno.
En primer lugar, pidió que vuelva el trabajo con una propuesta de protocolo compatible, por otro lado planteó que "es insostenible la salud económica de la actividad, y por ende, de las empresas, en un marco de paralización como el presente" y por último, manifestó la necesidad de que la Provincia "atienda, estudie y apruebe nuestra propuesta de reinicio progresivo y segmentado" de las obras.
En ese sentido, calcularon que solo de viviendas multifamiliares, hay 300 obras paradas en La Plata. Esto implica unos 6 mil puestos de trabajo en forma directa, y cerca de 18 mil indirectos. A eso hay que sumarle las obras de viviendas particulares, que los representantes del sector estiman que nuclean entre 15 mil y 18 mil y 18.000 empleados.
Las constructoras sugirieron iniciar en forma progresiva y segmentada las obras, basándose en "la experiencia de las obras públicas, en las que no hubo contagios". Su propuesta es empezar con obras mayores a los 500 metros cuadrados; sin admitir el uso del transporte público y evitando el traslado interjurisdiccional.
La propuesta circuló por varios estamos del Estado, pero una vez que llegó a la Provincia decidieron no aprobarla. En ese sentido, las entidades aseguraron al diario El Día que es "un error" considerar que la obra privada es igual en todas sus modalidades. "No es lo mismo hacer una casa de 50 metros que un edificio de 5 mil metros. Son distintos en la tipología, en la forma de atención, en la vigilancia y en la forma de inspección de los poderes de policía de la Provincia", aclararon.
En CABA, por ejemplo, las obras metraje de 5 mil metros cuadrados ya retomaron. Los representantes del sector de la construcción a nivel local piden poner en marcha también su maquinaria para evitar "la anarquía", ya que muchas obras empiezan solas sin que nadie las apruebe.
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