domingo 07 de diciembre de 2025

Venden Monstermila, la rotisería platense que se hizo famosa por sus campañas solidarias

Conocido por sus milanesas gigantes y por su afán solidario, el dueño del local decidió ponerlo en venta por la dura situación que atraviesan sus clientes.

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"Cierro porque me da vergüenza realmente el esfuerzo que tienen que hacer mis clientes para comprarnos una mila", así sostiene Javier Zamudio, el dueño de Monstermila, en el posteo cargado de angustia y emoción que escribió en la cuenta oficial de la firma. El joven se hizo conocido en la ciudad por impulsar, desde su local, un sinfín de propuestas solidarias y ese trabajo desinteresado le valió una declaración de "Vecino Destacado" en el Concejo Deliberante de La Plata.

Sin embargo, la pandemia y la dura situación económica que atraviesa el país pudieron más y finalmente decidieron cerrar sus puertas. "Se preguntarán por qué vendemos en un momento donde el flujo de ventas es bastante alto, incluso muy superior al de otras épocas, pese a estar en este contexto", escribió Zamudio y agregó: "Vendemos porque para mí Monstermila siempre fue un cable a tierra, fue la magia de atender a los clientes y volverlos locos con jodas, chistes, sacarles una sonrisa y ustedes a mí. Pero eso hoy cuesta cada vez más, me cuesta juntar ganas para ir al local y volver amargado de escuchar lo mal que la están pasando".

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Bueno, los que me conocen deben imaginar en el estado que escribo esto. No pongo en venta un negocio, pongo en venta una de las cosas que mas felicidad me ha dado en la vida. Me siento hiper, pero realmente hiper satisfecho con lo que logramos como comercio. Creo que le dimos una vuelta de rosca y transformamos a un comercio, en un integrante mas en sus vidas, sus familias. Se preguntaran porque vendemos en un momento donde el flujo de ventas es bastante alto, incluso a muy superior a los de otras épocas pese a estar en este contexto. Vendemos porque para mi monstermila siempre fue un cable a tierra, fue la magia de atender a los clientes y volverlos locos con jodas, chistes, sacarles una sonrisa y ustedes a mi. Pero eso hoy cuesta cada vez más, me cuesta juntar ganas para ir al local y volver amargado de escuchar lo mal que la están pasando. Cierro porque me da vergüenza realmente el esfuerzo que tienen que hacer mis clientes para comprarnos una mila. Tenemos la ventaja que no tenemos que salir a demostrar nada, el que quiera comprarlo sabe lo que tiene, y seguramente va a acceder a un montón de ofrecimientos que nosotros nos negamos sistemáticamente una y otra vez porque era como vender nuestra esencia. Fueron seis años de disfrutar cada día en los que estuvimos en nuestros locales, y creemos que es hora de cambiar de rumbo y luchar por proyectos nuevos. El local va a seguir funcionando, y lo voy a seguir atendiendo hasta que aparezca la persona indicada, y como voy a dejarlo y ya tengo un poco de impunidad con lo que escriba, pueden tener mucha plata, pero si considero que sos una persona la cual no le va a hacer bien al negocio no pierdas el tiempo. Monstermileros, aun no me despido, pero ya casi sin lagrimas en los ojos luego de empezar a cerrar esta etapa les digo gracias, y mientras tanto, nos vemos mañana!

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Completamente emocionado, el joven sostuvo que decidió poner en venta su negocio, aunque para él representa mucho más que eso: "No pongo en venta un negocio, pongo en venta una de las cosas que más felicidad me ha dado en la vida". "Me siento híper, pero realmente híper satisfecho con lo que logramos como comercio. Creo que le dimos una vuelta de rosca y transformamos a un comercio, en un integrante más de sus vidas, de sus familias", remarcó.

A pesar del anuncio explicó que seguirá al frente del local "hasta que aparezca la persona indicada". "Monstermileros, aun no me despido, pero ya casi sin lágrimas en los ojos, luego de empezar a cerrar esta etapa, les digo gracias y, mientras tanto, ¡nos vemos mañana!", cerró.

Zamudio y su local fueron artífices de una gran cantidad de campañas solidarias en la ciudad. El joven siempre demostró sus ganas de colaborar y una de las últimas y más resonantes propuestas fue la de regalarle una milanesa a todo aquel que se acercara hasta Monstermila con un certificado que comprobara que había donado plasma tras haber padecido y superado el COVID-19. La campaña se viralizó en las redes y él mismo contó que fue un éxito rotundo, feliz de haber promovido esta medida, que ayudó a salvar la vida de cientos de personas infectadas en todo el país.

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