sábado 11 de abril de 2026

Cómo hace Suecia para controlar el COVID-19 sin barbijos ni cuarentena

El país nórdico fue criticado por tomar medidas contrarias a las del resto del mundo, pero hoy solo tiene 14 pacientes con coronavirus en terapia intensiva.

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A pesar de no implementar un aislamiento estricto ni el uso de barbijo obligatorio, Suecia es uno de los países que tiene controlada la pandemia de coronavirus. Aunque el país nórdico fue criticado por no tomar las medidas sanitarias que se disponían en el resto del mundo, en la actualidad solo hay 14 pacientes internados por COVID-19.

Ahora que los contagios vuelven a subir en buena parte de Europa, el país de 10 millones de habitantes registra una de las cifras más bajas de nuevos casos. Según el Centro Europeo de Control de Enfermedades, Suecia reportó 30,3 nuevos casos de COVID-19 por 100 mil habitantes en los últimos 14 días, frente a los 292,2 en España, 172,1 en Francia, 61,8 en Gran Bretaña y 69,2 en Dinamarca, países que impusieron estrictas cuarentenas al inicio de la pandemia.

“Debemos reconocer que Suecia, en este momento, ha evitado el aumento que se ha visto en algunos de los otros países en la Europa occidental”, dijo la responsable de urgencias de la Organización Mundial de la Salud en Europa, Catherine Smallwood. Y agregó: “Creo que se pueden aprender lecciones de eso. Estaremos muy atentos a trabajar y saber más de la estrategia sueca”.

En ese sentido, desde un principio las autoridades sanitarias de Suecia explicaron que buscaban una estrategia sostenible que la población pudiera mantener durante años. Para lograrlo, no apelaron a las restricciones sino más bien a las acciones voluntarias y a la responsabilidad social: las aglomeraciones se limitaron a 50 personas y se prohibió congregarse en bares, mientras que recomendaron las mascarillas en espacios públicos pero no su uso generalizado.

De esta manera, creyeron en las recomendaciones sencillas pero no negociables ofrecen normas claras que pueden mantenerse mucho tiempo: quedarse en casa en caso de síntomas de COVID-19, mantener buena higiene de manos y guardar la distancia social.

Esa confianza depositada en la población para que asumiera responsabilidad personal contrastaba con la mayoría de países, que utilizaron medidas coercitivas como multas para forzar el cumplimiento. Por ejemplo, a los suecos se les pidió que trabajaran desde casa cuando fuera posible y mantuvieran una distancia social, y la mayoría obedeció por propia voluntad.

Con un total de 88.237 contagios y 5.864 muertos por el virus, o 57,5 muertes por cada 100 mil habitantes desde el inicio de la crisis, no se puede decir que la estrategia de Suecia haya sido un éxito, ya que los expertos no descartaron una segunda oleada de contagios y mantienen una preocupación ante el regreso de los alumnos a las escuelas secundarias por primera vez desde marzo.

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