Una pareja de artistas callejeros realiza una olla popular para perros en Altos de San Lorenzo. Los jóvenes recorren el barrio todos los miércoles y domingos, alimentando a decenas de animales, algunos que viven en la calle y otros que pertenecen a familias que, por diferentes motivos, no pueden atender sus necesidades básicas.
Los protagonistas de esta historia son Lula y Elio. Ambos alquilan una pieza en la zona, se ganan la vida trabajando en la calle y en plena pandemia de coronavirus decidieron impulsar esta acción solidaria en la ciudad. Luego de cocinar en 88 y 16, caminan alrededor de 15 cuadras repartiendo la comida y alcanzan a alimentar a unos 60 o 70 perros por día.
"Empezamos la olla con mi compañero porque en nuestro barrio hay muchos perros que lo necesitan. Nosotros trabajamos en la calle, somos malabaristas lo vemos desde ese punto de vista, de que estuvimos en el lugar de necesitar ayuda y los perros a veces no tienen quien se las brinde", contó Lula a 0221.com.ar.
La crisis económica generada por el contexto sanitario también perjudicó la situación de los perros en La Plata y muchas familias hacen lo imposible para poder darles de comer. "Acá hay familias muy precarias que tal vez no tienen una situación económica que les permita tener en buenas condiciones a los animales. En la última jornada le donamos alimento y polenta a una familia que tiene 10 perritos y en una oportunidad nos comentaron que por la compleja situación que todos estamos pasando se les estaba complicando poder alimentarlos", explicó la joven.

Pero llevar adelante este proyecto no es una tarea sencilla y por ello ambos jóvenes reciben el apoyo de todos en el barrio y casa por casa retiran lo poco que les pueden donar para mantener la olla popular funcionando. Se trata de arroz, polenta, lentejas, menudos de pollo y hasta alimento balanceado, además de cucharones para servir, antiparasitarios y pulguicidas.

La pareja de artistas solidarios no se detiene y por ello adelantaron a 0221.com.ar que también están por empezar a elaborar colchones, para los que reciclan bolsas grandes de alimento, goma espuma, goma eva, telas, ropas vieja, sábanas y cortinas.
"El corazón del problema es que no se castra a los animales y luego se los abandona. Siempre fue así y ahora la atención veterinaria es muy cara. Lo que sería bueno es que la gente tome conciencia por qué conviene castrarlos y por qué sino lo podes cuidar vos no lo tenes que abandonar sino buscar una familia", sostuvo Lula y se lamentó por el freno de las campañas de castración y de cuidados gratuitos de las mascotas que la Municipalidad llevaba adelante, tareas que se vieron complicadas por el coronavirus.

"Y no es sólo lo monetario sino que hay gente que no les presta atención porque de chico les enseñaron que un perro es una mascota, que no tiene sentimientos ni necesidades y eso hay que cambiarlo", concluyó la joven.