Investigadores del Conicet encontraron hormonas de origen humano en un arroyo cercano a nuestra región. Los científicos tomaron muestras del agua y al analizarlas encontraron altas concentraciones de un compuesto denominado etinilestradiol, y otras seis hormonas sexuales.
El estudio fue realizado en la desembocadura de una planta de tratamiento de aguas residuales domiciliarias en un arroyo ubicado en Chascomús.
Los expertos explicaron que el etinilestradiol es un estrógeno esteroídico sintético que se encuentra en las pastillas anticonceptivas femeninas. Al igual que el estradiol, el etinilestradiol ocasiona un aumento del grosor y la cornificación de la vagina y promueve la proliferación del endometrio. Fue el primer análogo del estrógeno sintetizado en Berlín en 1938, y es uno de los medicamentos más usados en el mundo.
Uno de los investigadores del Instituto Tecnológico de Chascomús, Gustavo Somoza, expresó que “es una señal de alerta, un semáforo que se está poniendo en amarillo y nos da una pauta sobre la manera en la que la actividad humana impacta en el medioambiente”.

El trabajo se basó en muestras tomadas en distintos puntos aguas arriba y abajo del arroyo Girado, donde se encuentra la salida del desagüe de los líquidos cloacales del municipio. Ese cuerpo de agua conecta la laguna de Chascomús con el sistema de lagunas encadenadas que desembocan en el Río Salado y luego en el Río de la Plata. En ese sentido, se midió la concentración de siete hormonas sexuales naturales excretadas por humanos, entre ellas estradiol y testosterona, presentes en mayor proporción en mujeres y hombres, respectivamente, y la hormona de origen sintético etinilestradiol, que suele utilizarse en la producción de píldoras para prevenir embarazos. Todas ellas fueron registradas por los especialistas.
“Este no es un problema exclusivo de Chascomús. Nosotros lo medimos aquí, pero ocurre en todos los países a raíz del crecimiento poblacional. Los seres humanos excretamos estas hormonas que van a parar a las cloacas y estas desembocan en distintos cursos de agua. Lo que se da en nuestra ciudad, a diferencia de lo que pasa en los sistemas cloacales que terminan en el Río de la Plata, por ejemplo, es que la laguna es un cuerpo acuático de remoción y renovación mucho más lenta. Estos líquidos se degradan, pero la actividad humana los renueva diariamente y eso hace que se vayan acumulando. Se los conoce como contaminantes pseudopersistentes, es decir que a pesar de ser degradados en el medioambiente los vamos liberando permanentemente”, remarcó Somoza.

Según detalló el experto, la presencia de la hormona sintética etinilestradiol fue detectada exclusivamente aguas abajo de la planta de tratamiento, lo que confirma que tiene origen en los residuos cloacales. “Ya a 1.500 metros aguas arriba de ahí no está, pero sí aparecen otras seis de las ocho que medimos. Esto da la pauta de que hay otra fuente emisora que no pudo ser determinada. Podrían ser filtraciones de pozos ciegos de poblaciones cercanas, o producto de la actividad ganadera”.
Aunque los niveles hallados en Chascomús no representarían riesgo para la salud humana, sí podría ocasionar alteraciones sexuales en los peces de la laguna: “Tenemos datos de laboratorio según los cuales, con estos niveles se puede ver afectada la reproducción, diferenciación sexual y algunos caracteres sexuales secundarios de especies como el pejerrey o la madrecita de agua. El etinilestradiol altera la motilidad de los espermatozoides y provoca una merma en la capacidad de fecundación, ya que afecta la endocrinología masculina”, señaló Somoza.

Por último, manifestó que esta problemática se da a nivel global porque tiene que ver con el desarrollo humano y sus actividades cotidianas. “Se trata de tomar este dato para considerarlo a la hora de evaluar el riesgo ambiental, y buscar los recursos para lograr un equilibrio entre el crecimiento poblacional y el cuidado del medioambiente”, concluyó.