viernes 05 de diciembre de 2025

En primera persona, la experiencia del platense que probó la vacuna contra el COVID-19

Martín Pelle es voluntario en el ensayo clínico que impulsan las empresas Pfizer y BioNTech. Los detalles del proceso realizado en el Hospital Militar.

Martín Pelle está contento: el sábado le aplicaron la primera dosis en la prueba de una de las vacunas contra el coronavirus de uno de los candidatos en esta carrera sanitaria y geopolítica. Se trata de las pruebas que desarrollan los prestigiosos laboratorios Pfizer y BioNTech en Argentina y de las que está participando el platense.

Como habían pautado, un auto de Cabify pasó a buscar al vecino de 36 años de San Carlos y lo llevó al Hospital Militar en Capital Federal, donde se están realizando los ensayos clínicos. La empresa es una de las más avanzadas en el desarrollo de la vacuna y ya se encuentra cercana a finalizar la fase III.

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"La felicidad de la gente se veía en la cara, la esperanza. Era mucha gente, por turnos. Estaba todo bien organizado, separado. Eran 60 personas cada media hora, entonces íbamos rotando y pasando. Todo muy higiénico y sanitizado, impecable. Había un médico y enfermera para cada voluntario. La verdad fue muy lindo, muy orgulloso estar ahí y verlo", dijo en diálogo con 0221.com.ar.

Martín se postuló como voluntario a fines de julio con el objetivo de “aportar su granito de arena” en la pandemia. En la previa a la primera aplicación, quienes están a cargo del estudio le hicieron una serie de preguntas para saber si cumplía con los requisitos y también sobre su historia clínica. En total se inscribieron 25.000 personas y él fue uno de los 4.500 seleccionados.

Cuando llegó al centro médico en el barrio porteño de Palermo le solicitaron todos los documentos que le habían requerido y luego le hicieron una serie de chequeos, mientras que también le dieron un kit con alcohol en gel, barbijos descartables y un termómetro digital. Después ya entró a la consulta médica, donde lo pesaron, midieron, le tomaron muestras de sangre y debió responder varias preguntas de los profesionales.

"Después fui a una segunda planta. Me hicieron un hisopado, del que nunca vas a saber el resultado. Luego fui a otra sala para que me inyecten y ahí a esperar", detalló Martín. Todo el proceso duró alrededor de cuatro horas y él no sabe si recibió el placebo o la vacuna: "Nadie sabe, ni los propios médicos. Los únicos que pueden llegar a saber, según el papel que me dieron, son las enfermeras, que se pueden llegar a dar cuenta por el líquido, cómo es. El placebo es más que nada solución fisiológica. Van comparando el día a día de las distintas personas cómo va la vacuna".

Antes de volver a La Plata la médica que lo atendió también le entregó un teléfono y una grilla para los reportes diarios que debe entregar a la empresa sobre su evolución. "Hasta ahora lo que sentí fue un leve dolor donde le habían dado la inyección. El sábado y domingo fue más fuerte, pero ahora ya muy poquito. No tengo enrojecimiento, nada. Te dan para medir el enrojecimiento, tomar la temperatura por si tengo fiebre todos los días. Y todos los días con ese teléfono que nos dieron hay que escribir el parte diario, que tardas más minutos, porque son preguntas sobre cómo nos sentimos. Eso directamente va a la empresa y de ahí a Estados Unidos, porque se manejan todo con ellos", describió sobre los controles periódicos.

A Martín también le brindaron una credencial que certifica su participación en el estudio de Pfizer de la vacuna contra el Covid-19, que debe llevar consigo en todo momento. "La tengo que llevar para todos lados por si pasa algo en la calle, un accidente y tengo que recurrir a un hospital, así se comunican con los médicos donde lo atendieron, para que expliquen lo que hicieron y se queden tranquilos. Es como un certificado con número de teléfono para que si pasa algo presente en el hospital y sepan que soy voluntario", explicó.

Más allá de los reportes diarios, después debe seguir con su vida normal y con los mismos recaudo que cualquier persona en este contexto de cuarentena. En ese sentido, tiene que usar siempre el barbijo y mantener la distancia social, además del constante lavado de manos. El 3 de septiembre deberá volver al Hospital Militar para que le inyecten lo mismo que le aplicaron este sábado y continuará el control mensual de su evolución.

"Lo interesante es que si surge otra vacuna antes que esta, ellos tienen la obligación de decirte si te dieron vacuna o placebo para que vos tengas la oportunidad de vacunarte. Tenemos prioridad también nosotros ni bien salga la vacuna. Si sale la de Pfizer, tienen prioridad adultos mayores, médicos y quienes fueron voluntarios en este programa", agregó.

Pfizer proyecta tener la vacuna contra el coronavirus para fin de año, aunque todo depende de los resultados de esta última fase de experimentación de su producto. Si el trabajo recibe el visto bueno, la disponibilidad de dosis dependerá del rol de las entidades regulatorias y la capacidad logística de cada país. En ese marco, Martín concluyó: "Esperemos que para noviembre y diciembre esté todo probado. Estoy feliz".

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