Peritos de la policía federal encontraron manchas de sangre en dos vehículos de la policía que fueron secuestrados durante la investigación que busca dar con el paradero de Facundo Astudillo Castro, el joven de 22 años que desapareció el 30 de abril pasado luego de irse de su casa en Pedro Luro rumbo a Bahía Blanca.
El primer test arrojó que las manchas son de sangre, pero aún así los investigadores mantienen la precaución. Deberán confirmar si efectivamente se trata de sangre y si es así, determinar de qué tipo es y comprarla con muestras de ADN. Los rastros de sangre fueron detectados sobre el volante, la parte interna de la puerta del conductor, la tapa de la guantera, el asiento trasero izquierdo y en la caja de una camioneta Toyota Hilux.
Se trata del patrullero utilizado por el agente Alberto González de Teniente Origone. Según declaró el policía, encontró a Facundo en la Ruta 3 tras el llamado de un vecino; dijo que le sacó una foto al registro del joven y lo dejó seguir. Según contó, lo vio subir en una Renault Duster Oroch de color gris oscuro.
Cabe destacar que la investigación estuvo durante más de 70 días bajo la órbita de la Policía Bonaerense prácticamente sin resultados, y pese a que la familia del joven cree que se trata de una desaparición forzada de persona. En manos de las fuerzas federales, por otra parte, la causa tuvo varios avances, entre ellos el secuestro de dos móviles policiales y el auto particular de una policía.

Además de las manchas en el patrullero se encontraron manchas en el baúl y en la tapa de la guantera de un Chevrolet Corsa Classic, propiedad del padre de Cristina Castro, una oficial que no estaba de servicio pero que divisó a Facundo a unos 7 kilómetros de Mayor Buratovich haciendo dedo y aceptó llevarlo hasta Origone. Según su testimonio, el pasajero le dijo que "no le dijera nada a su mamá".
El tercer vehículo secuestrado es una camioneta Hilux que se ve en la última foto que le tomaron a Facundo y que es utilizada por agentes de Mayor Buratovich, la localidad donde se pierde el rastro. Su color, azul y verde, no es el mismo de la camioneta a la que vieron subir tres testigos considerados claves: blanca y negra.

El hallazgo de las manchas presuntamente hemáticas se suma a distintos indicios que apuntan a la llegada del joven de 22 años a Bahía Blanca: el testimonio de una mujer que dijo trasladarlo hasta la entrada de la ciudad y dos antenas que habrían detectado la presencia del celular de Facundo en la zona. Todo es, por ahora, materia de análisis.
Para los abogados de la madre de Facundo, Leandro Aparicio y Luciano Peretta, ninguna de estas evidencias es determinante. Y, aunque no descartan ninguna hipótesis, la pista sobre la Policía Bonaerense aún sigue vigente.