Denuncian que un hombre vinculado a la Iglesia abusó de su hija de un año y medio | 0221
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Denuncian que un hombre vinculado a la Iglesia abusó de su hija de un año y medio

Una mujer denunció que su ex pareja, 28 años mayor, abusó de la hija de ambos. Varias alumnas del acusado advirtieron que también fueron atacadas sexualmente.

Un caso de abuso sexual en la infancia conmueve a la comunidad de Ensenada. Se trata de un hombre de 48 años acusado de abusar de su hija de un año y medio, en un caso que acumula denuncias de ambas partes. Según contó la mamá de la nena, de 21 años, conoció a su ahora ex pareja cuando ella tenía dieciséis y sufrió violencia de género sistemáticamente. 

El caso se conoció por redes sociales y varias alumnas del acusado (que está vinculado a la parroquia Stella Maris y es docente de Química de secundaria) contaron que también habían sufrido tocamientos y abuso de poder por su parte. El caso se entrecruza con otro, también de abuso sexual en la infancia: ambos acusados compartían guitarreadas y espacios en la misma iglesia. 

En ese marco, la Campaña Contra La Prescripción de los Delitos de Violencia Sexual publicó en sus redes una crónica de la periodista Agustina Tittarelli contando lo sucedido.

La puerta del consultorio de la guardia se abrió lentamente. La médica buscó la mirada de Candelaria y le hizo seña con la cabeza, llamándola.

Mami, ¿con quién estuvo la nena? –le preguntó.

—Con el padre –le respondió, sin entender qué tenía que ver eso con la posible infección urinaria por la que la había llevado al hospital.

Esta nena presenta signos de abuso –confirmó la médica, mirándola fijamente. A los pocos días ella y el otro médico que la habían atendido estaban siendo interrogados por policías y oficiales de la DDI. 7 de enero. Candelaria temblaba. Lloró de rabia porque se moría de ganas de ir a buscar al abusador de su hija, su ex pareja. El mundo se le había venido abajo. La lucha recién comenzaba.

Recopila el escrito sobre cómo fue que la mujer se enteró que su hija había sido sometida sexualmente y en ese sentido se explica que G.R., el acusado, tenía 46 años cuando comenzó a salir en 2015 con Candelaria, su ex alumna, quien tenía 16 y un bebé a cargo. Tocaba la guitarra en la parroquia Stella Maris de Ensenada, era profesor en dos escuelas y su carisma lo había hecho muy querido en la comunidad.

"Había fallecido mi papá, yo estaba muy mal y tenía un bebé chiquito. Se me acercó y me pintó el mundo de colores, me dijo que me iba a ayudar, que ya no iba a estar sola. Me llevaba a la plaza, a tomar helado, era todo normal. Me llevó a vivir con él porque desde la muerte de mi papá prácticamente estaba en la calle. Como no tengo buena relación con mis hermanos vivía de acá para allá, en casas de amigas. En ese momento estaba muy vulnerable, y él era un apoyo", cuenta hoy Candelaria.

Sin embargo la relación comenzó a transformarse rápidamente: los primeros meses de convivencia en una casa de Villa del Plata, Candelaria los pasó bastante sola, mientras él le pedía mantener la relación en secreto porque era "arriesgado" que los vieran juntos, ya que podía perder su trabajo. "Yo tenía sueños. Quería cantar, quería bailar, quería hacer muchas cosas. Él me decía que no podía hacer nada, que para cantar a mí me faltaba un montón. Poco a poco fui dejando de hacerlo, realmente me afectó", relata ahora la mamá de la víctima.

En ese marco Candelaria quedó embarazada y lejos de ayudarla el hombre la echó de su hogar, le dijo que no estaba preparado para ser padre y le propuso abortar. "Me dijo que yo era una prostituta y que la nena no era de él", contó la joven. Según reconstruyó Tittarelli, transitó esos nueve meses sola e internada, ya que el embarazo fue de alto riesgo; y luego del parto, fue a la Justicia a solicitar que G.R. se hiciera cargo de su paternidad, pidió la cuota alimentaria de su hija y un régimen de visitas. Como él se negó, tuvieron que pasar por una prueba de ADN para confirmar su paternidad. Luego de un mes, tuvieron el resultado: positivo.

Por medio de su abogado, R. le solicitó a Candelaria poder ver a la nena lo más rápido posible para evitar perder tiempo en psicólogos y asistentes sociales y le prometió ayudarla a arreglar su precario hogar. El 6 de enero el hombre se llevó a la niña, ya que los reyes magos habían pasado por su casa y había regalos para ella y la devolvió al día siguiente. Candelaria estaba de visita en la casa de su madrina, a quien no veía hace meses. Le pidió al hombre que se acercara a dejar a su hija allí y al llegar se ofreció a llevarlas, pero en el camino la amenazó con quitarle a la nena por las condiciones en las que se encontraba.

Candelaria amaneció temprano, con la intención de denunciar al padre de su hija por las amenazas de la noche anterior. "La nena se despertó a las 7 de la mañana mal, la noté incómoda y molesta. Le cambié el pañal entredormida así que no me di cuenta si tenía algo, porque además estaba toda entalcada y encremada. Ni bien la cambié me fui hasta la comisaría a hacer la denuncia por lo que había sucedido a la noche. La nena seguía molesta. Entonces la revisé y noté algo raro. Me fui a la casa de unas amigas para preguntarles si era normal que estuviera así, porque ellas tienen hijas. Me acompañaron hasta la salita, no había nadie. Fuimos al hospital, donde tardaron casi tres horas en atendernos. Fui por una posible infección urinaria, nos imaginábamos eso", relata. "Mami, ¿con quién estuvo la nena?", preguntó la médica y minutos después, Candelaria supo el peor escenario. G.R. había abusado de su propia hija.

A raíz de la difusión del caso de Candelaria, ex alumnas de R. también decidieron hablar. A principios de julio, varias chicas hicieron su descarga en Twitter. “Escracharon por abuso a un profesor de química de EEMNº1 de Ensenada. Profesor el cual le miraba el culo a todas sus alumnas, las abrazaba y les tocaba el pelo. No sé por qué no me sorprende la cantidad de gente que defiende a violadores sólo por aparentar ser buenas personas", twitteó M. A partir de su tweet, hubo varias réplicas.


G. contó en la red social que "en la Media 2 de Punta Lara pasó lo mismo, con dos compañeras. Según él las desaprobaba para poder seguir viéndolas". M. también lo acusó: "El año pasado yo lo tenía de profesor, todos los del salón fuimos a quejarnos a dirección por las cosas horribles que les hacía a muchas alumnas y obviamente no nos dieron bola, ahí lo tienen ahora". M, la autora del hilo, le respondió: "Qué tipo asqueroso. Siempre le conté a mi mamá como nos abrazaba a nosotras, sus alumnas de 15 años". G. citó el tweet de Mayra y contó una experiencia similar con R.: "El año pasado todo el salón fue a quejarse y obviamente nadie nos creía por la apariencia que tiene de ser ‘buen hombre’. ¿Por qué esperan a que pase algo grave para que nos crean?".

G.R. continúa en libertad. Toca la guitarra en la parroquia Stella Maris y se encarga de la organización de eventos como el Día del Niño. Ahora sigue desempeñándose como profesor de secundaria y pide ver a la hija, a través de denuncias penales contra la madre.

Actualmente, Argentina es uno de los países con cifras más altas de abuso sexual en las infancias. Es también el delito que menos condena tiene: sólo en 1 de cada 1000 casos el abusador en condenado. Según estadísticas gubernamentales elaboradas en base a los llamados recibidos en el 0800-222-1717 del Programa “Las víctimas contra las violencias”, el 47% de las víctimas tienen entre 6 y 12 años y en el 75% de los casos el abusador es un familiar.  En el 40% de los casos se trata del padre, en el 16% el padrastro. El 89% de los agresores son de género masculino.

Denuncian que un hombre vinculado a la Iglesia abusó de su hija de un año y medio
En Ensenada

Denuncian que un hombre vinculado a la Iglesia abusó de su hija de un año y medio

Una mujer denunció que su ex pareja, 28 años mayor, abusó de la hija de ambos. Varias alumnas del acusado advirtieron que también fueron atacadas sexualmente.

14 de julio de 2020

Un caso de abuso sexual en la infancia conmueve a la comunidad de Ensenada. Se trata de un hombre de 48 años acusado de abusar de su hija de un año y medio, en un caso que acumula denuncias de ambas partes. Según contó la mamá de la nena, de 21 años, conoció a su ahora ex pareja cuando ella tenía dieciséis y sufrió violencia de género sistemáticamente. 

El caso se conoció por redes sociales y varias alumnas del acusado (que está vinculado a la parroquia Stella Maris y es docente de Química de secundaria) contaron que también habían sufrido tocamientos y abuso de poder por su parte. El caso se entrecruza con otro, también de abuso sexual en la infancia: ambos acusados compartían guitarreadas y espacios en la misma iglesia. 

En ese marco, la Campaña Contra La Prescripción de los Delitos de Violencia Sexual publicó en sus redes una crónica de la periodista Agustina Tittarelli contando lo sucedido.

La puerta del consultorio de la guardia se abrió lentamente. La médica buscó la mirada de Candelaria y le hizo seña con la cabeza, llamándola.

Mami, ¿con quién estuvo la nena? –le preguntó.

—Con el padre –le respondió, sin entender qué tenía que ver eso con la posible infección urinaria por la que la había llevado al hospital.

Esta nena presenta signos de abuso –confirmó la médica, mirándola fijamente. A los pocos días ella y el otro médico que la habían atendido estaban siendo interrogados por policías y oficiales de la DDI. 7 de enero. Candelaria temblaba. Lloró de rabia porque se moría de ganas de ir a buscar al abusador de su hija, su ex pareja. El mundo se le había venido abajo. La lucha recién comenzaba.

Recopila el escrito sobre cómo fue que la mujer se enteró que su hija había sido sometida sexualmente y en ese sentido se explica que G.R., el acusado, tenía 46 años cuando comenzó a salir en 2015 con Candelaria, su ex alumna, quien tenía 16 y un bebé a cargo. Tocaba la guitarra en la parroquia Stella Maris de Ensenada, era profesor en dos escuelas y su carisma lo había hecho muy querido en la comunidad.

"Había fallecido mi papá, yo estaba muy mal y tenía un bebé chiquito. Se me acercó y me pintó el mundo de colores, me dijo que me iba a ayudar, que ya no iba a estar sola. Me llevaba a la plaza, a tomar helado, era todo normal. Me llevó a vivir con él porque desde la muerte de mi papá prácticamente estaba en la calle. Como no tengo buena relación con mis hermanos vivía de acá para allá, en casas de amigas. En ese momento estaba muy vulnerable, y él era un apoyo", cuenta hoy Candelaria.

Sin embargo la relación comenzó a transformarse rápidamente: los primeros meses de convivencia en una casa de Villa del Plata, Candelaria los pasó bastante sola, mientras él le pedía mantener la relación en secreto porque era "arriesgado" que los vieran juntos, ya que podía perder su trabajo. "Yo tenía sueños. Quería cantar, quería bailar, quería hacer muchas cosas. Él me decía que no podía hacer nada, que para cantar a mí me faltaba un montón. Poco a poco fui dejando de hacerlo, realmente me afectó", relata ahora la mamá de la víctima.

En ese marco Candelaria quedó embarazada y lejos de ayudarla el hombre la echó de su hogar, le dijo que no estaba preparado para ser padre y le propuso abortar. "Me dijo que yo era una prostituta y que la nena no era de él", contó la joven. Según reconstruyó Tittarelli, transitó esos nueve meses sola e internada, ya que el embarazo fue de alto riesgo; y luego del parto, fue a la Justicia a solicitar que G.R. se hiciera cargo de su paternidad, pidió la cuota alimentaria de su hija y un régimen de visitas. Como él se negó, tuvieron que pasar por una prueba de ADN para confirmar su paternidad. Luego de un mes, tuvieron el resultado: positivo.

Por medio de su abogado, R. le solicitó a Candelaria poder ver a la nena lo más rápido posible para evitar perder tiempo en psicólogos y asistentes sociales y le prometió ayudarla a arreglar su precario hogar. El 6 de enero el hombre se llevó a la niña, ya que los reyes magos habían pasado por su casa y había regalos para ella y la devolvió al día siguiente. Candelaria estaba de visita en la casa de su madrina, a quien no veía hace meses. Le pidió al hombre que se acercara a dejar a su hija allí y al llegar se ofreció a llevarlas, pero en el camino la amenazó con quitarle a la nena por las condiciones en las que se encontraba.

Candelaria amaneció temprano, con la intención de denunciar al padre de su hija por las amenazas de la noche anterior. "La nena se despertó a las 7 de la mañana mal, la noté incómoda y molesta. Le cambié el pañal entredormida así que no me di cuenta si tenía algo, porque además estaba toda entalcada y encremada. Ni bien la cambié me fui hasta la comisaría a hacer la denuncia por lo que había sucedido a la noche. La nena seguía molesta. Entonces la revisé y noté algo raro. Me fui a la casa de unas amigas para preguntarles si era normal que estuviera así, porque ellas tienen hijas. Me acompañaron hasta la salita, no había nadie. Fuimos al hospital, donde tardaron casi tres horas en atendernos. Fui por una posible infección urinaria, nos imaginábamos eso", relata. "Mami, ¿con quién estuvo la nena?", preguntó la médica y minutos después, Candelaria supo el peor escenario. G.R. había abusado de su propia hija.

A raíz de la difusión del caso de Candelaria, ex alumnas de R. también decidieron hablar. A principios de julio, varias chicas hicieron su descarga en Twitter. “Escracharon por abuso a un profesor de química de EEMNº1 de Ensenada. Profesor el cual le miraba el culo a todas sus alumnas, las abrazaba y les tocaba el pelo. No sé por qué no me sorprende la cantidad de gente que defiende a violadores sólo por aparentar ser buenas personas", twitteó M. A partir de su tweet, hubo varias réplicas.


G. contó en la red social que "en la Media 2 de Punta Lara pasó lo mismo, con dos compañeras. Según él las desaprobaba para poder seguir viéndolas". M. también lo acusó: "El año pasado yo lo tenía de profesor, todos los del salón fuimos a quejarnos a dirección por las cosas horribles que les hacía a muchas alumnas y obviamente no nos dieron bola, ahí lo tienen ahora". M, la autora del hilo, le respondió: "Qué tipo asqueroso. Siempre le conté a mi mamá como nos abrazaba a nosotras, sus alumnas de 15 años". G. citó el tweet de Mayra y contó una experiencia similar con R.: "El año pasado todo el salón fue a quejarse y obviamente nadie nos creía por la apariencia que tiene de ser ‘buen hombre’. ¿Por qué esperan a que pase algo grave para que nos crean?".

G.R. continúa en libertad. Toca la guitarra en la parroquia Stella Maris y se encarga de la organización de eventos como el Día del Niño. Ahora sigue desempeñándose como profesor de secundaria y pide ver a la hija, a través de denuncias penales contra la madre.

Actualmente, Argentina es uno de los países con cifras más altas de abuso sexual en las infancias. Es también el delito que menos condena tiene: sólo en 1 de cada 1000 casos el abusador en condenado. Según estadísticas gubernamentales elaboradas en base a los llamados recibidos en el 0800-222-1717 del Programa “Las víctimas contra las violencias”, el 47% de las víctimas tienen entre 6 y 12 años y en el 75% de los casos el abusador es un familiar.  En el 40% de los casos se trata del padre, en el 16% el padrastro. El 89% de los agresores son de género masculino.

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Una mujer denunció que su ex pareja, 28 años mayor, abusó de la hija de ambos. Varias alumnas del acusado advirtieron que también fueron atacadas sexualmente.