jueves 06 de junio de 2024

El arte de inmortalizar los cielos y las estrellas en un viaje de Guatemala a La Plata

Un día, Sergio Montúfar pateó el tablero y se vino a estudiar Astronomía a la UNLP para cumplir un sueño que le hizo recorrer América Latina.

La historia de Sergio Emilio Montúfar Codoñer es la materialización de la fantasía de muchos; esa de patear el tablero, largar el trabajo de oficina y dedicarse de lleno a cumplir el sueño de chico, que generalmente va por el carril opuesto al del día a día en la rutina en la ciudad, entre edificios, impuestos, expensas y otras obligaciones. Este guatemalteco de 37 años renunció a ganar mucha plata para cambiar estabilidad económica por felicidad. Así, de un día para el otro decidió que estaba dispuesto a dar un giro de 180 grados y tomarse un avión para que la Universidad Nacional de La Plata le cambiara la vida.

"Desde muy chiquito observo el cielo, soy astrónomo aficionado", le dice a 0221.com.ar el caribeño que por estos días está pasando la cuarentena en su ciudad natal, allá en Guatemala, pero que sabe que en un futuro no tan lejano su camino volverá a cruzarse con las diagonales de nuestra ciudad.

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DE GUATEMALA A LA PLATA

En 2011 arrancó con la astrofotografía y hoy se volvió un referente en este apasionante mundo de las imágenes del cielo y las estrellas. Fue hace casi una década -cuando él pisaba los 30 años- que renunció a su trabajo como gerente de calidad y ventas en un call center. "Ganaba muy buena plata pero no era suficiente porque yo quería perseguir mi sueño, que era la astronomía", recuerda.

Todo, mientras allá en Guatemala se estaba desarrollando un movimiento muy importante de astronomía y cosmovisión maya, cuando concluyó el Baktún -la unidad más larga del sistema calendárico maya conocido como cuenta larga, que equivale a 144 mil días, aproximadamente unos 394 años-. "Había muy pocos conocimientos sobre la astronomía maya y ahí fue cuando tuve la oportunidad de conocer el nivel académico que tenían ellos en temas de astronomía: cómo orientaban sus ciudades, cómo manejaban sus comunidades y su cosmovisión en base a lo que sucedía en el cielo", explica. "Todo eso me impulsó a mí para estudiar astronomía, yo quería ser astrónomo", resume.

Así fue como comenzó a investigar destinos y terminó optando por nuestra ciudad, dejando de lado a Estados Unidos, España y Chile: "Encontré la facilidad de la universidad pública en Argentina, que me brindó la oportunidad de poder estudiar los primeros años sin cobrar mensualidad. Cuando llegué, recuerdo presenciar un plenario de varias personas que hablaban de cómo se iba a trabajar en el Planetario y yo soñaba con eso, soñaba con trabajar ahí". Paralelamente mientras estudiaba en la UNLP fue metiéndose en grupos de Facebook para relacionarse con astrofotógrafos de todo el mundo, quienes desarrollaban una técnica que apenas empezaba a dar sus primeros pasos. "Así recolecté información y pude empezar a aprender; me compré mi cámara y empecé a hacer astrofotografía de paisaje", recuerda.

"Estudiando conocí gente muy buena. Haciendo mis prácticas de fotografía fue que los directores del Planetario como Diego BagúMartín Schwartz me recibieron en una entrevista para ver las fotos que yo hacía, que por suerte era el único que las hacía, pese a que en otras partes también había otras personas que estaban trabajando esta técnica. Pero el que pudo concretar y dedicarse a esto de una manera institucional y académica en un nivel como el del Planetario fui yo, al tener la suerte de haber sido estudiante y de conocer a toda esa gente que me convocó", agradece a la distancia.

"Me contrataron y eso para mí fue un sueño hecho realidad. Primero se me abrieron las puertas en el país y luego en el Observatorio", repite y destaca: "Por suerte nunca tuve un nivel de discriminación fuerte por ser extranjero. En algunas ocasiones sí pero nunca con gente del Observatorio. Para mí, la persona que te abre las puertas de esa manera para incluirte en su desarrollo es porque está en un país que tiene una mentalidad de las más avanzadas que puedes encontrar en el mundo".

El guatemalteco resalta puntualmente un trabajo sobre el resto: la película "El camino eterno". "Ese fue uno de los mayores logros. La Argentina con esa película tiene una herramienta muy impresionante que no hay en otros lugares. Es un producto que surgió de un grupo de trabajo muy pequeño y con un presupuesto reducido que logró hacer algo majestuoso que salió íntegramente de una universidad pública y con un extranjero trabajando ahí", dice hoy con orgullo el ex trabajador del Planetario acerca de este largometraje que muestra la aventura de un astrofotógrafo en búsqueda de la foto perfecta del cielo estrellado.

 

 

 

LA ASTROFOTOGRAFÍA

La astrofotografía se divide en tres: cielo profundo, planetaria y campo amplio. De esta última nace la astrofotografía de paisaje, que ahora también se conoce como paisaje nocturno. Montúfar, que se especializa en esta rama, pasaba noches enteras haciendo fotos en nuestro Observatorio y es más, todas las semanas iba a realizar prácticas a General Belgrano, un lugar especial a 80 kilómetros de Plaza Moreno que cuenta con un cielo oscuro, alejado de la contaminación lumínica.

"Cuando conocí el Observatorio empecé a estudiar la astronomía argentina y ahí me dije que era increíble que en Latinoamérica nosotros tengamos un lugar como Argentina y que no se conozca. Sí se conoce mucho todo lo que hay en el hemisferio norte -nosotros nos guiamos por las constelaciones que nos pusieron en el norte, todo es Estados Unidos y entonces uno piensa que todo está ahí arriba-, pero me di cuenta que no", analiza hoy a la distancia este astrofotógrafo que atraviesa la cuarentena en un país que la está pasando mal: en los últimos días el presidente Alejandro Giammattei removió a toda la cúpula de Salud tras un escándalo con los números de los muertos, que ya superan los 600.

Montúfar, solamente el año pasado viajó 15 mil kilómetros por toda Latinoamérica. "Soy un explorador. Este año ya llevaba 1.500 pero me jodió el coronavirus", se lamenta quien con el correr del tiempo empezó a trabajar codo a codo con grupos de fotógrafos a nivel latinoamericano para que la gente de este continente conozca esta técnica que en los últimos años avanzó a pasos agigantados, gracias a su difusión y a que los equipos y la tecnología han crecido bastante.

Pero ¿qué es concretamente la astrofotografía? "Yo tengo discusiones con otros astrofotógrafos que tienen más trayectoria que yo y lo debatimos: para mí la astrofotografía es una técnica. Una técnica de captura de luz en donde se acumula mucha información para que luego a través de los procesos de revelado uno pueda obtener imágenes con muy buena calidad. Hay que tener en cuenta que hay una parte de ciencia y otra de arte, y la mayoría de los astrofotógrafos aficionados lo que hacen es arte", comienza definiendo, porque tiene mucho para decir: "Esta técnica puede ser utilizada en cualquier tipo de fotografía".

"El astrofotógrafo necesita largas horas de exposición y largas horas de proceso de imagen. Actualmente existen ciertos debates en cuanto a cómo se tienen que trabajar este tipo de imágenes. Hay que realizar tus procesos siempre continuos, adecuados y sin inventar cosas ni hacer montajes", aclara y va más allá: "Todo esto fue creciendo; muchas personas dicen que la astrofotografía es solo fotos de estrellas pero yo no lo veo de esa manera porque por ejemplo yo puedo trabajar en la noche en una ciudad con nada de luz, y a través de integración de imágenes yo puedo lograr lo mismo que logro con otro cielo".

"Toda la gente puede tener acceso a los equipos, que con el correr del tiempo se vuelven cada vez más portátiles. El mercado está yendo hacia lo portátil y ya no tanto hacia el astrofotógrafo que tiene su gran equipo y se va a meter a un lugar a conectar su telescopio. El mercado está orientándose más hacia la gente que viaja en busca de lugares con cielos oscuros. La astrofotografía está empujando el desarrollo de la tecnología, porque si te das cuenta las cámaras actuales tienen cada vez mayor sensibilidad a la noche, por aquello mismo", cuenta Montúfar.

LA CONSERVACIÓN DE LOS CIELOS

Montúfar tiene trabajos hechos en San Juan, Córdoba, Buenos Aires -una de las mejores 101 fotos astronómicas de 2015 es suya, del cielo de General Belgrano-, Chubut y más. Y fuera de Argentina sacó fotos en Perú, Honduras y Guatemala. Todavía no pudo viajar a México, cosa que tiene pendiente. Mientras tanto, sumado a esos países también está trabajando a la distancia con gente en Chile, Colombia y Costa Rica, entre otros.

En Instagram aparece como "Pinceladas nocturnas", proyecto que nace después de haber adquirido esta experiencia de una década, en donde la UNLP fue pieza fundamental. Es un plan de conservación de cielos nocturnos oscuros que tiene el objetivo principal de valorar la conservación para que sea sostenible y genere turismo astronómico y fotográfico a esas regiones.

"El proyecto trata de descubrir rutas a nivel latinoamericano que tengan una relación muy importante con la cultura astronómica. Yo creo que el problema que tenemos en Latinoamérica es que la cultura se desentendió de la astronomía. Es chistoso y es triste a la vez porque Latinoamérica tiene una base astronómica y cultural muy importante, pero con la venida de los españoles y los ingleses eso se fue perdiendo, porque ellos no tenían una cultura tan relacionada con las estrellas como sí la tenían nuestros pueblos originarios", destaca.

El astrofotógrafo guatemalteco cuenta que actualmente hay personas que ya están haciendo proyectos de turismo y conservación, pero es todo muy reciente: "Mi primer proyecto fue en la Patagonia, en una reserva natural provincial que se llama Piedra Parada y que es impresionante. Hace cuatro años llegué a proponer una ruta de conservación en toda la Patagonia, porque es un lugar que tiene los cielos muy oscuros, ya que casi no hay gente y por ende no hay contaminación lumínica, entonces hay una extensa área de este tipo de cielos".

"Para la observación astronómica científica la Patagonia no es muy adecuada, por la humedad y porque el clima cambia mucho; pero para conservar esos cielos sí, y si tienes los cielos conservados vas a tener una región que va a valer muchísimo en un futuro, porque el 80% de la población mundial no puede ver las estrellas. Eso representa que en 10 años aproximadamente, según los estudios, se va a reducir aún mucho más la posibilidad de que la gente tenga cielos oscuros", define.

Montúfar regresó a Guatemala a mediados de 2017 pero de manera provisoria. Allí continúa trabajando y ganando experiencia con el objetivo de volver a nuestro país, mientras le da forma a su ambicioso plan de tender un puente cultural a nivel latinoamericano. En la actualidad está colaborando con el Ministerio de Cultura, el Instituto de Turismo, el Ministerio de Relaciones Exteriores, comunidades mayas a nivel nacional, con arquitectos y con consejos de conservación. Entre sus proyectos, por ejemplo, se encuentra el de traer a la Argentina a guías espirituales observadores del cielo, "para que la gente conozca los temas de la cosmovisión y astronomía maya, que es algo muy interesante".

"Mi foto favorita de Argentina la hice en la Patagonia, es mi foto de compromiso. También hay una en General Belgrano, de los pilares de luz; otra en Cabo Raso, Chubut; y aquí en Guatemala mi favorita es una foto que hice con un guía espiritual bajo las estrellas", resume. Y a la hora de recordar sus días entre las diagonales, se confiesa: "Me despierta mucha curiosidad La Plata y quiero saber por qué es como es: más allá de cualquier teoría de conspiraciones me gustaría investigar por qué hay tantas diagonales, por ejemplo. Hay una realidad ahí, hay un código escrito en la ciudad, vale la pena salir de la parte conspiracionista y entrar en la parte científica y conocer qué es lo que pasa en esa ciudad".

"Otra impresión que me dejó La Plata es que no tiene montañas ¡el cielo es eterno!", exclama todavía sorprendido. "Tengo la intención de regresar, quiero ir a vivir a Argentina pero antes tengo que terminar aquí un buen proyecto para luego decir allí 'miren señores, hagamos esto'", fantasea por último quien ya cumplió la primera parte de su sueño y ahora va por la segunda.

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