En los últimos días se conoció el trabajo que está realizando en Estados Unidos la empresa automotriz Ford junto a la Universidad de Ohio: desarrollan un sistema que elimina el COVID-19 del interior de los vehículos a través del calor, sometiendo al virus a una temperatura que, consideran los expertos, no está apto para soportar.
Hasta ahora fue probado en el modelo Interceptor, son las camionetas Explorer de la policía norteamericana. Su funcionamiento es muy simple y, según explicó la marca del óvalo, "hornea el interior del vehículo hasta que los virus en el interior están desactivados".
Esta tecnología trabaja junto a la climatización y el tren motriz del vehículo. Tras la orden enviada por el conductor a través de una aplicación para dispositivos móviles, se aumenta la temperatura hasta lo 56°C y se mantiene así durante quince minutos.
Para alcanzar esa temperatura, el software calienta el motor a un nivel elevado y tanto el ventilador como la temperatura funcionan al máximo. Mientras, monitorea el interior para mantenerse así durante un cuarto de hora una vez alcanzado el punto exacto. De esta manera, el coronavirus se somete a una temperatura que en más del 99 por ciento de las veces no está preparado para tolerar.