Así fue el último tiempo de vida del femicida Ricardo Barreda | 0221
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Así fue el último tiempo de vida del femicida Ricardo Barreda

Ricardo Barreda pasó el último tiempo de su vida asegurando no recordar la masacre en La Plata y preguntando por sus hijas. Este lunes el odontólogo murió.

El odontólogo que el 15 de noviembre de 1992 asesinó a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas pasó el último tiempo de su vida en San Martín. Tenía días en los que perdía la memoria y deliraba. Los médicos habían asegurado que es posible que esa confusión haya sido un principio de demencia o mal de Alzheimer.

Los pocos allegados a Ricardo Barrera contaban a mediados del año pasado que el odontólogo de 83 años estaba atravesando un delicado momento de salud y que aseguraba no recordar nada del momento en el que asesinó a su esposa Gladys McDonald (57), a su suegra Elena Arreche (86) y a sus hijas Cecilia (26) y Adriana (24). 

En un primer momento, según trascendió por aquel entonces, se pensó que estaba simulando ser otra persona; pero los doctores que trataron con él indicaban otra cosa. 

En noviembre pasado, según una nota que había publicado Infobae, el mozo del café donde Barreda solía desayunar, almorzar, merendar y cenar quedó estupefacto tras una pregunta del femicida: “¿No vio a mis hijas? Iban a venir a verme”.

Ese día, el joven pensó que era una broma de mal gusto y optó por no contestarle. Sin embargo, y analizando otras actitudes de Barreda, creyó que este podría tener algún tipo de problema con la memoria.

“Mi abuela se olvidaba las cosas, no me reconocía”, dijo el mozo que atendió a Barreda durante casi dos años, desde que el femicida se mudó a San Martín después de vivir más de un año en el Hospital Magdalena Villegas de General Pacheco.

Allí había llegado el 25 de mayo de 2016 confundido, usando pañales, y presentándose como Alberto Navarro. Una paciente publicó la foto de ese anciano en su muro de Facebook y pidió solidaridad. “La familia lo abandonó y sus hijas no quieren saber nada con él, qué crueldad”, escribió la mujer. Parecía ser una muestra de humor negro, pero ignoraba que ese hombre era Barreda.

En un principio se creyó que Barreda había simulado ser otro. Pero una fuente médica de ese hospital manifestó que era posible que esa confusión hubiera sido un principio de demencia o Mal de Alzheimer. “Es lógico por la edad y porque a lo largo de su estadía en el hospital vivió momentos en que perdía la lucidez, o se levantaba y creía que estaba en su casa de La Plata, o confundía a una enfermera con una novia que tuvo de joven”, señalaban por aquel entonces los médicos del noscomio.

EL ÚLTIMO TIEMPO

Hasta que fue internado en el hospital Eva Perón de San Martín, Barreda se la pasaba encerrado en su pieza del Hotel España, sobre la calle 25 de Mayo. El dueño le había puesto un ultimátum: debía irse a otro lugar porque los otros pensionistas se quejaban del mal olor que salía de la habitación y de los gritos de Barreda, que solía delirar y hablar solo.

"Antes trataba de olvidar sus crímenes, pero ahora está más quebrado. No sólo se arrepiente de haber matado a sus hijas, ahora dice que está arrepentido de la masacre", había asegurado un allegado de Barreda.

El odontólogo, nacido y formado en la ciudad, olvidaba quién era, qué hizo y creía que las mujeres que asesinó en realidad estaban vivas.

Así fue el último tiempo de vida del femicida Ricardo Barreda
Murió Ricardo Barreda

Así fue el último tiempo de vida del femicida Ricardo Barreda

Ricardo Barreda pasó el último tiempo de su vida asegurando no recordar la masacre en La Plata y preguntando por sus hijas. Este lunes el odontólogo murió.

25 de mayo de 2020

El odontólogo que el 15 de noviembre de 1992 asesinó a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas pasó el último tiempo de su vida en San Martín. Tenía días en los que perdía la memoria y deliraba. Los médicos habían asegurado que es posible que esa confusión haya sido un principio de demencia o mal de Alzheimer.

Los pocos allegados a Ricardo Barrera contaban a mediados del año pasado que el odontólogo de 83 años estaba atravesando un delicado momento de salud y que aseguraba no recordar nada del momento en el que asesinó a su esposa Gladys McDonald (57), a su suegra Elena Arreche (86) y a sus hijas Cecilia (26) y Adriana (24). 

En un primer momento, según trascendió por aquel entonces, se pensó que estaba simulando ser otra persona; pero los doctores que trataron con él indicaban otra cosa. 

En noviembre pasado, según una nota que había publicado Infobae, el mozo del café donde Barreda solía desayunar, almorzar, merendar y cenar quedó estupefacto tras una pregunta del femicida: “¿No vio a mis hijas? Iban a venir a verme”.

Ese día, el joven pensó que era una broma de mal gusto y optó por no contestarle. Sin embargo, y analizando otras actitudes de Barreda, creyó que este podría tener algún tipo de problema con la memoria.

“Mi abuela se olvidaba las cosas, no me reconocía”, dijo el mozo que atendió a Barreda durante casi dos años, desde que el femicida se mudó a San Martín después de vivir más de un año en el Hospital Magdalena Villegas de General Pacheco.

Allí había llegado el 25 de mayo de 2016 confundido, usando pañales, y presentándose como Alberto Navarro. Una paciente publicó la foto de ese anciano en su muro de Facebook y pidió solidaridad. “La familia lo abandonó y sus hijas no quieren saber nada con él, qué crueldad”, escribió la mujer. Parecía ser una muestra de humor negro, pero ignoraba que ese hombre era Barreda.

En un principio se creyó que Barreda había simulado ser otro. Pero una fuente médica de ese hospital manifestó que era posible que esa confusión hubiera sido un principio de demencia o Mal de Alzheimer. “Es lógico por la edad y porque a lo largo de su estadía en el hospital vivió momentos en que perdía la lucidez, o se levantaba y creía que estaba en su casa de La Plata, o confundía a una enfermera con una novia que tuvo de joven”, señalaban por aquel entonces los médicos del noscomio.

EL ÚLTIMO TIEMPO

Hasta que fue internado en el hospital Eva Perón de San Martín, Barreda se la pasaba encerrado en su pieza del Hotel España, sobre la calle 25 de Mayo. El dueño le había puesto un ultimátum: debía irse a otro lugar porque los otros pensionistas se quejaban del mal olor que salía de la habitación y de los gritos de Barreda, que solía delirar y hablar solo.

"Antes trataba de olvidar sus crímenes, pero ahora está más quebrado. No sólo se arrepiente de haber matado a sus hijas, ahora dice que está arrepentido de la masacre", había asegurado un allegado de Barreda.

El odontólogo, nacido y formado en la ciudad, olvidaba quién era, qué hizo y creía que las mujeres que asesinó en realidad estaban vivas.

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Ricardo Barreda pasó el último tiempo de su vida asegurando no recordar la masacre en La Plata y preguntando por sus hijas. Este lunes el odontólogo murió.