Los macabros detalles del femicidio de Ricardo Barreda que sacudió a La Plata y el país | 0221
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Los macabros detalles del femicidio de Ricardo Barreda que sacudió a La Plata y el país

El cuádruple femicida falleció este lunes en un geriátrio de José C. Paz. En 1991 asesinó a sangre fría a sus dos hijas, su esposa y su suegra.

"Aquel domingo bajé lo más tranquilo. Ellas acababan de almorzar. Pasé por la cocina y le dije a mi esposa: voy a pasar la caña en la entrada, el plumero en el techo, porque está lleno de insectos atrapados que causan una muy mala impresión. O sino, le digo, voy a cortar y atar un poco las puntas de la parra que ya andan jorobando. Voy a sacar primero las telas de araña de la entrada, que es lo que más se ve. Me dice: 'mejor que vayas a hacer eso. Andá a limpiar que los trabajos de conchita son los que mejor te quedan, es para lo que más servís'. No era la primera vez que me lo decía y me molestó sobremanera". Así explicó Ricardo Barreda cómo comenzó aquel fatídico 15 de 1992, cuando tomó una escopeta, la cargó y asesinó a sangre fría y a quemarropa a sus dos hijas, sus hijas Celina (26) y Adriana (24), su esposa Gladys Margarita Mac Donald (57) y su suegra Elena Arreche (86).

En el juicio que siguió a la masacre ocurrida en la casona de 48 entre 11 y 12, el odontólogo platense admitió los asesinatos y contó con detalles cómo desencadenó los crímenes.

Según contó, los homicidios fueron una reacción a los maltratos a los que era sometido. De acuerdo con su testimonio, aquel día se enojó por la contestación de su esposa y entonces le dijo que iba a atar la parra y no iba limpiar, por lo se dirigió al garaje en busca de un casco para protegerse, porque debía subirse a una escalera y temía caerse. "Voy a buscar el casco y encuentro que afuera del bajo escalera, entre una biblioteca y la puerta, estaba la escopeta parada. Los cartuchos estaban al lado, en el suelo, en una caja, y así habían estado desde hacía mucho tiempo. Y ahí, bueno, fue extraño. Sentí como una fuerza que me impulsaba a tomarla. La tomo, voy hasta la cocina, donde estaba Adriana, y ahí disparo", relató sobre cómo comenzó todo.

"Cuidado, está loco", fue lo único que la joven llegó a decir antes de recibir el impacto de los perdigones que salieron a toda velocidad de la escopeta Víctor Sarrasqueta calibre 16,5 que su propia suegra le había regalado al odontólogo.

Luego efectuó un segundo disparo y asesinó a su esposa. Cargó el arma y siguió con la cacería. Mató a su suegra y finalmente le disparó su hija mayor, Cecilia, mientras bajaba las escaleras de la casona.

Así sin más, se sentó en el sillón y se quedó abrazado al arma sin emitir una sola palabra. Al cabo de un rato, guardó el arma en el baúl de su Ford Falcon y huyó del lugar. Se deshizo del arma en un arroyo y se fue al Zoológico a disfrutar de las jirafas. Más tarde se encontró con su amante Hilda, ambos pasaron la tarde en un hotel alojamiento y al salir comieron pizza. Al regresar, se encontró con los cuatro cadáveres, desordenó el lugar y llamó a la Policía para denunciar un robo.

El cuádruple homicidio cometido en pleno centro platense ocupó los titulares de los principales medios argentinos e hizo que su apellido fuera conocido en todo el país. En 1995 fue finalmente enjuiciado y sentenciado a prisión perpetua, pero en mayo de 2008 fue beneficiado con un arresto domiciliario y en mayo de 2016 la Justicia declaró "extinguida la pena impuesta". Barreda pasó sus últimos días en un geriátrico de José C. Paz, hasta que este lunes, a los 83 años, falleció.

Los macabros detalles del femicidio de Ricardo Barreda que sacudió a La Plata y el país
Murió Ricardo Barreda

Los macabros detalles del femicidio de Ricardo Barreda que sacudió a La Plata y el país

El cuádruple femicida falleció este lunes en un geriátrio de José C. Paz. En 1991 asesinó a sangre fría a sus dos hijas, su esposa y su suegra.

25 de mayo de 2020

"Aquel domingo bajé lo más tranquilo. Ellas acababan de almorzar. Pasé por la cocina y le dije a mi esposa: voy a pasar la caña en la entrada, el plumero en el techo, porque está lleno de insectos atrapados que causan una muy mala impresión. O sino, le digo, voy a cortar y atar un poco las puntas de la parra que ya andan jorobando. Voy a sacar primero las telas de araña de la entrada, que es lo que más se ve. Me dice: 'mejor que vayas a hacer eso. Andá a limpiar que los trabajos de conchita son los que mejor te quedan, es para lo que más servís'. No era la primera vez que me lo decía y me molestó sobremanera". Así explicó Ricardo Barreda cómo comenzó aquel fatídico 15 de 1992, cuando tomó una escopeta, la cargó y asesinó a sangre fría y a quemarropa a sus dos hijas, sus hijas Celina (26) y Adriana (24), su esposa Gladys Margarita Mac Donald (57) y su suegra Elena Arreche (86).

En el juicio que siguió a la masacre ocurrida en la casona de 48 entre 11 y 12, el odontólogo platense admitió los asesinatos y contó con detalles cómo desencadenó los crímenes.

Según contó, los homicidios fueron una reacción a los maltratos a los que era sometido. De acuerdo con su testimonio, aquel día se enojó por la contestación de su esposa y entonces le dijo que iba a atar la parra y no iba limpiar, por lo se dirigió al garaje en busca de un casco para protegerse, porque debía subirse a una escalera y temía caerse. "Voy a buscar el casco y encuentro que afuera del bajo escalera, entre una biblioteca y la puerta, estaba la escopeta parada. Los cartuchos estaban al lado, en el suelo, en una caja, y así habían estado desde hacía mucho tiempo. Y ahí, bueno, fue extraño. Sentí como una fuerza que me impulsaba a tomarla. La tomo, voy hasta la cocina, donde estaba Adriana, y ahí disparo", relató sobre cómo comenzó todo.

"Cuidado, está loco", fue lo único que la joven llegó a decir antes de recibir el impacto de los perdigones que salieron a toda velocidad de la escopeta Víctor Sarrasqueta calibre 16,5 que su propia suegra le había regalado al odontólogo.

Luego efectuó un segundo disparo y asesinó a su esposa. Cargó el arma y siguió con la cacería. Mató a su suegra y finalmente le disparó su hija mayor, Cecilia, mientras bajaba las escaleras de la casona.

Así sin más, se sentó en el sillón y se quedó abrazado al arma sin emitir una sola palabra. Al cabo de un rato, guardó el arma en el baúl de su Ford Falcon y huyó del lugar. Se deshizo del arma en un arroyo y se fue al Zoológico a disfrutar de las jirafas. Más tarde se encontró con su amante Hilda, ambos pasaron la tarde en un hotel alojamiento y al salir comieron pizza. Al regresar, se encontró con los cuatro cadáveres, desordenó el lugar y llamó a la Policía para denunciar un robo.

El cuádruple homicidio cometido en pleno centro platense ocupó los titulares de los principales medios argentinos e hizo que su apellido fuera conocido en todo el país. En 1995 fue finalmente enjuiciado y sentenciado a prisión perpetua, pero en mayo de 2008 fue beneficiado con un arresto domiciliario y en mayo de 2016 la Justicia declaró "extinguida la pena impuesta". Barreda pasó sus últimos días en un geriátrico de José C. Paz, hasta que este lunes, a los 83 años, falleció.

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El cuádruple femicida falleció este lunes en un geriátrio de José C. Paz. En 1991 asesinó a sangre fría a sus dos hijas, su esposa y su suegra.