miércoles 08 de abril de 2026

Jugó en Gimnasia, vende golosinas y se llama Diego por Maradona: así vive el Pipa Villar

Las historias de vida continúan su recorrida esta vez en forma virtual y nos instalamos en Mar del Plata para encontrar a un nativo de esa ciudad, que hace dos años dejó los pantalones cortos, que se mantiene activo mientras espera comenzar su etapa de entrenador. La barba fue su característica, un sello personal que identificó al Pipa, Diego Villar.

“Me llamo Diego por Maradona, mi papá era fanático de Boca y estaba deslumbrado con ese equipo que salió campeón en el 81. Me quería poner Diego Miguel (por Brindisi) cuando nací, pero por suerte mi vieja se le plantó y se opuso. Era demasiado”, recordó entre risas.

En su perfil del teléfono tiene una foto con Diego: “Me la saqué cuando Gimnasia vino a jugar contra Aldosivi. Fui a saludar a los médicos, utileros y gente que conozco al hotel y tuve el placer que me hicieran conocer a mi ídolo”.

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“Me llevaron hasta su habitación, verlo en el sillón, con su habano fue muy fuerte, no me salían las palabras. No se cómo, pero sabía quien era, algo increíble”, contó en la charla.

Villar hoy atiende en la zona de Güemes un negocio de venta por mayor y menor de golosinas: “Es un emprendimiento familiar y la llevamos bien, me sirve para estar activo, me tiene el día ocupado y eso está bueno. Ahora estamos con el delivery hasta que se acomode todo”.

El Pipa jugó en Gimnasia entre el 2008 y el 2010, se puso la camiseta en 50 partidos y anotó 4 goles. A la hora de recordar al Lobo no dudó en decir que “ahí tuve mi mejor versión, fue mi pico más alto y me quedé con la sensación que dejé todo por el club, Le tengo mucho cariño”.

En Gimnasia no siempre la pasó bien: “La etapa con (Diego) Cocca fue muy difícil, no podía llegarle al jugador, era una persona muy diferente a todos nosotros. A pesar que tuve la suerte de estar en ese clásico que fue el último que se le ganó a Estudiantes, con él la pase mal”.

“Encima después me lo vuelvo a cruzar en Racing y otra vez la relación fue complicada. Tuve muchos entrenadores buenos, grandes técnicos. Por ejemplo si tengo que elegir me quedo con Leo Madelón, tengo una excelente relación. Compartí etapas en Gimnasia y en Unión. Otro que me dejó buenas cosas es Luis Zubeldía”, añadió el Pipa.

Villar contó que terminó de jugar en la liga marplatense el año pasado, en el club Independiente, le gusta entrenar, estar activo y los fines de semana siempre son de fútbol con los amigos (antes de la pandemia). Ahora espera una chance de trabajar en el fútbol y será parte del cuerpo técnico del Tano Fernando Ortíz.

Villar cuenta el porqué de la barba, en una época donde era una rareza y no como ahora que está de moda: “Me gustaba, era una manera de destacarse y eso me permitió que la gente me reconozca con mayor facilidad. Hoy la mantengo pero más prolija por el negocio”.

Villar también habla de la actualidad del fútbol argentino y es crítico con Agremiados: “El gremio y sus dirigentes siempre intervenían para sacar tajada, ahora tendrían que salir en los medios todos los días y no lo hacen, a mi cuando lo necesité nunca me ayudaron”.

“Deberían poner la cara por los que más lo necesitan, demostrar que están fuertes y defender a los que la pasan mal en serio. Ojalá se llegue a una solución por el bien de todos”, agregó.

Punto final para la recorrida con el Pipa Villar, fue jugador, vende golosinas y quiere ser técnico. Ya te veremos sentado en el banco, Pipa!!!

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